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El Banco de Japón gana algo de tiempo

El nuevo enfoque del banco central japonés reduce la posibilidad de que se quede sin deuda que comprar.

Billetes de 10.000 yenes.
Billetes de 10.000 yenes.

La última revisión de la política del Banco de Japón le permite ganar algunos amigos y algo de tiempo. El banco central más agresivo del mundo concluyó ayer una revisión de su enorme programa de estímulo con un cambio de enfoque para orientarse más al largo plazo.

El último instrumento de la caja de herramientas del gobernador, Haruhiko Kuroda, es el “control de la curva de rendimiento”. El Banco de Japón tendrá como objetivo mantener la rentabilidad de los bonos a 10 años a cero. Por ahora, el banco central seguirá comprando bonos a “más o menos” a la tasa actual de 80 billones de yenes (unos 700.000 millones de euros) al año.

Influir en los rendimientos de los bonos puede ser sencillo, pero cambiar la psicología de la inflación nipona es más difícil

El cambio cuadra unos cuantos círculos para el Banco de Japón. No puede mantener el ritmo actual de compra de bonos mucho más tiempo: tras tres años y medio de compras masivas, Deutsche Bank asegura que el banco central ya posee casi el 40% de la deuda pública en circulación de Japón. Pero retroceder bruscamente enturbiaría los mercados. Comprometiéndose a sostener la rentabilidad de la deuda a 10 años a cero en la práctica puede requerir menos potencia de fuego, permitiendo a la institución mantener su política durante más tiempo.

El Banco de Japón también intensificó el compromiso de que hacer aumentar la inflación anual del 2%, comprometiéndose a mantener las máquinas de impresión funcionando hasta que realmente se sobrepase ese objetivo. Eso parece menos convincente. Kuroda quiere sacudir más las expectativas de inflación haciendo que empresas y consumidores piensen más en los futuros aumentos de precios. Pero mientras influir en los rendimientos de los bonos es relativamente sencillo para un banco central, cambiar la psicología de la inflación en Japón está resultando ser más difícil.

Este podría no ser el último movimiento del Banco de Japón este año. A pesar de que su reciente incursión en los tipos de interés negativos fue profundamente impopular, podría profundizar en ello, sobre todo si enfrenta a un golpe de la Reserva Federal. A pesar de la creciente preocupación de que los bancos centrales están quedando sin ideas para reactivar la economía, el Banco de Japón continúa con su lucha.

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