Energía

Reino Unido autoriza la primera central nuclear en 28 años

La macroinversión, de 21.100 millones, de EDF y la china CGN, fue revisada en julio por el nuevo Gobierno de Theresa May

Madrid / Bruselas
Las viejas centrales de Hinkley Point que serán sustituidas.
Las viejas centrales de Hinkley Point que serán sustituidas. Getty Images

El Gobierno británico ha dado luz verde a la construcción de dos reactores atómicos de nueva generación (EPR) en el emplazamiento de la antigua central nuclear de Hinkley Point, al suroeste de Inglaterra, por parte del coloso francés EDF y de su socio estatal chino General Nuclear Power Group (CGN). Una inversión se encontraba en stand by tras la decisión de la primera ministra británica, Theresa May, de revisar un proyecto que había validado su antecesor, David Cameon.

 A finales de julio, cuando todo estaba dispuesto para su arranque, el Gobierno de May decidió reevaluar un proyecto cuya inversión se calcula en 21.100 millones de euros. Ahora ha dado su permiso, según los medios de comunicación, para evitar un grave conflicto diplomático y económico con China (que desarrolla más de 150 proyectos en la isla) y Francia.

Esta será la primera instalación nuclear que se autoriza en el país desde 1988, y prácticamente en Europa, si se exceptúa el empantanado proyecto de Olkilouto, en Finlandia. “Tras una exhaustiva revisión del proyecto Hinkley Point, y un acuerdo revisado con EDF, el Gobierno ha decidido seguir adelante con la nueva planta nuclear”, indicó en un comunicado oficial.

Como novedad se fija un nuevo marco legal que regirá las futuras inversiones extranjeras en el Reino Unido cuando se trate de infraestructuras relevantes. Concretamente, Reino Unido se reservará una acción de oro (o derecho de veto) para las infraestructuras que considere estratégicas y que, por el momento no ha definido, salvo las plantas nucleares. El ministro de Empresa, Energía e Industria británico, Greg Clark, declaró que, habiendo revisado el proyecto, “vamos a introducir una serie de medidas para aumentar la seguridad y asegurar que Hinkley no cambie de manos sin un acuerdo con el Gobierno”.

EDF asumirá dos terceras partes de la inversión y China, a través de CGN, la tercera parte. La decisión de aceptar la participación china se adoptó durante la visita que hizo el presidente del país asiático, Xi Jinping, a Reino Unido en octubre del año pasado.

La polémica instalación ha sido criticada no solo en la isla, sino también en Francia. De hecho, el proyecto costó el puesto el pasado marzo al directior financiero de EDF, Thomas Piquemal, quien dimitió por considerarlo un gran riesgo para la compañía.

Los nuevos reactores de Hinkley Point, cuya construcción podría generar 25.000 empleos, costará a los consumidores británicos 35.000 millones de euros, tras el acuerdo del Gobierno con EDF y CGN de incentivar su producción con un precio por megavatio que duplica el actual precio del mercado mayorista del país. Su entrada funcionamiento está previsto para 2030.

El socio chino aplaudió la decisión del Gobierno británico, que pone fin a la incertidumbre generada en julio, tras su decisión de reevaluar el proyecto. Por su parte, el Gobierno galo lo calificó como “un éxito innegable para la industria francesa y su lugar en el mundo y una contribución importante para el empleo en Francia”.

Bajo la lupa de la UE por posible ayuda de Estado

Los grupos ecologistas, que han arremetido contra la construcción de dos reactores en Reino Unido, que forma parte de un vasto programa que incluye la renovación de su parque atómico (15 reactores gestionados por EDF Energía)y la construcción de nuevas plantas, confían en que el Tribunal de la UElas pueda parar.

Hay al menos un recurso pendiente, el de Austria, contra el visto bueno de la Comisión a la ayuda de Estado británica al proyecto. Un sistema de financiación validado por la UE, que garantiza a EDF un precio de venta de la electricidad producida (contrato por diferencia) similar al de la eólica y solar. Además, sigue abierta una investigación de la CE contra Areva (el grupo estatal francés fabricante de los EPR), tras poner en cuestión si la ampliación de capital de 5.000 millones aprobada por el Gobierno de François Hollande es asimismo una ayuda de Estado.

Cuando EDF adquirió las nucleares británicas en 2009, su objetivo era construir nuevos reactores para reemplazar el viejo parque del país. Un “puente industrial”, según analistas franceses, para renovar el propio parque galo, integrado por casi 60 reactores. De hecho, el EDF y su socio chino CGN (ambos estatales), prevén construir a medio plazo otras dos plantas en el emplazamiento de Sizewell (al oeste de Inglaterra).

Además, el coloso francés considera que, el acuerdo británico le permite diseñar un eje franco-británico pro-nuclear frente al parón de este tipo de inversiones en Occidente tras la catástrofe de Fukushima. Queda por ver las intenciones del nuevo Ejecutivo británico que, en principio, se ha resistido a los compromisos de David Cameron.

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