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El mal sabor del bocado a Apple

Debido a la presión que podría suponer el 'brexit', Irlanda podría sentir presión para convertirse en un país aún más atractivo para las grandes compañías.

Tienda de Apple en Pekín (China).
Tienda de Apple en Pekín (China).

La economía irlandesa está construida sobre una baja tasa impositiva. Después de que la Comisión Europea considerara ayer que el acuerdo entre Dublín y el gigante de la tecnología estadounidense Apple iba en contra de las normas sobre ayudas estatales, lo seguirá estando. El riesgo es que pedir a Apple que pague hasta 13.000 millones de euros por ayudas estatales ilegales Europa empuja a Irlanda a ser incluso más amable con los contribuyentes corporativos.

Bruselas quiere que las ofertas fiscales sombrías dejen de debilitar el mercado único. Ya ha habido algunos progresos. Desde 2014 Irlanda ha reformado sus leyes para que las empresas domiciliadas dentro de sus fronteras también deban ser residentes a efectos fiscales. La factura de impuestos atrasada de Apple, puede presionar a los políticos para asegurarse de que la única oferta especial que las empresas extranjeras reciben en Irlanda es su reducido impuesto de sociedades del 12,5%.

Dublín se enfrenta a la amenaza de Reino Unido, que una vez fuera de la UE podría recortar su impuesto de sociedades

Si sumamos el impacto del brexit en Irlanda, sin embargo, puede haber un punto de vista menos alegre. Dublín ya se enfrenta a una amenaza competitiva desde Reino Unido, que una vez fuera de la UE podría recortar su propia tasa de impuestos corporativos. Las empresas irlandesas envían el 44% de sus exportaciones a Reino Unido, por lo que las futuras barreras comerciales podrían dar al traste con la recuperación económica de Irlanda.

La cuantía potencial de la factura de Apple coloca a Irlanda en una situación aún más delicada. Mientras que, por un lado, un pago de 13.000 millones de euros sería un dinero caído del cielo para el pueblo irlandés, también es un gran golpe para la competitividad de las empresas si temen que las relaciones pasadas podrían ser objeto de una investigación retrospectiva. Irlanda podría simplemente bajar el impuesto de sociedades.

La batalla no ha terminado. El ministerio de Finanzas de Irlanda está buscando la aprobación del gabinete para apelar el fallo. La Comisión está jugando a un peligroso un juego al probar la disposición de los países para sacrificar el interés propio en virtud del bien común europeo

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