Sector financiero

Deustche Bank, Unicredit y Barclays son los más vulnerables

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Logo de Deutsche Bank en Colonia. REUTERS

Los test de estrés de este año no serán tan determinantes como los de 2014. El BCE ya había insistido en que este ejercicio no pretendía medir la solvencia de la banca europea en términos de aprobados o suspensos sino servir de guía para el regulador, a sabiendas de que el sector está ya mucho más capitalizado que años atrás.

El inversor no busca solo solvencia sino rentabilidad, gran desafío del sector

Pero el hecho de que el ratio de capital de máxima calidad quede de forma casi unánime –con la única excepción de Monte dei Paschi– por encima del citado 5,5% –en el 9,4% de media– no va a librar a un puñado de entidades de reforzar su capital. Y aunque no sea el BCE, supervisor de la gran banca europea, quien se lo reclame de forma inmediata, los inversores sí van a intensificar su presión sobre estas entidades más vulnerables, una vez que sus debilidades han quedado al descubierto con el test de estrés.

Para la consultora Alvarez & Marsal, el test muestra, con la excepción de Monte dei Paschi, que los bancos europeos no tienen necesidad inmediata de levantar capital si bien aparecen desafíos importantes. El principal es la mejora de la rentabilidad, puesto que solo dos bancos arrojan un ROE superior al 10% en el escenario base y ninguno en el adverso, añade Alvarez & Marsal. “Eso explica por qué los bancos cotizan a 0,7 veces valor en libros, lo que muestra la necesidad de reestructuración en precios, costes y modelos de negocio”. Andreas Dombret, miembro alemán del consejo de supervisión del BCE, reconocía este fin de semana en una entrevista que el test de estrés muestra que los bancos germanos “deben pensar urgentemente” en cómo adaptar sus modelos de negocio a los nuevos desafíos de los tipos de interés cero, la digitalización y la mayor regulación.

Deutsche Bank descarta una ampliación

una ampliación
El banco alemán arroja un capital de máxima calidad del 7,8% en el escenario más adverso. La entidad defiende que puede obtener beneficios de entre 4.000 y 5.000 millones de euros para generar capital de forma orgánica, sin necesidad de ampliar capital, y apunta que su resultado se ha visto muy influido por el riesgo operacional, que incluye los gastos en litigios que han lastrado ya la cuenta de resultados del banco. Prevé que su ratio de capital se eleve al 11,2% tras la venta del chino Huaxia Bank, y al 12,5% en 2018.

El test de estrés promete dejar especial resaca en Commerzbank, Deustche Bank, Unicredit, Allied Irish Bank, Bank of Ireland y Barclays. Son las entidades cuyo ratio de capital de máxima calidad CET1 es inferior al 8%. Han aprobado y su solvencia no se pone en duda pero sí sale mal parada en la comparativa europea, revelando una situación más frágil. Otros gigantes como Royal Bank of Scotland, SG o BBVA quedan ligeramente por encima del 8%.

El ejemplo más reciente de esa presión para reforzar capital está en Banco Popular, que realizó este año una ampliación por 2.500 millones de euros, supuestamente sin el requerimiento directo del BCE. Su capital en el test de estrés, que considera solo el balance a cierre de 2015, es del 7% en el escenario más adverso, con lo que se sumaría al grupo de entidades más vulnerables de no ser por esa ampliación de capital, que permite elevar su nota al 10,34% bajo el escenario de máxima presión. Popular ya tiene por tanto un camino andado que ahora deberán transitar otras entidades europeas.

La presión es mayor para los bancos considerados como sistémicos, como es el caso de Deutsche Bank, considerado por el FMI como el banco con mayor potencial de riesgo sistémico del mundo. La exigencia de capital mínima generalizada entre los inversores es de un colchón de al menos 200 puntos básicos sobre ese 5,5%, en especial si se trata de grandes entidades, con lo que una nota inferior al 7,5% despierta las sospechas y puede llegar a activar los temores acerca del pago de dividendo y, especialmente, del cupón de las obligaciones convertibles contingentes (conocidas como cocos). Deustche Bank ya sufrió esta desconfianza a comienzos de año cuando presentó pérdidas millonarias de 2015.

Una morosidad del 17% en contra de Italia

El suspenso de Monte dei Paschi di Siena, con un ratio de capital de máxima calidad CET1 de -2,2% en el escenario adverso, se daba por descontado. Como contrapunto, Intesa Sanpaolo aparece como una de las entidades más fuertes a nivel europeo, con un capital del 10,2% en el escenario adverso. Pero el sistema financiero italiano continúa despertando desconfianza, a la vista de sus niveles de morosidad. Los datos recopilados por la EBA –que no ha hecho públicos los resultados del test en la banca portuguesa o griega– recogen una tasa de impagados en Italia del 16,7%, solo superada por Irlanda y Hungría, por encima del 17%. Estos ratios son muy superiores a la media del 4,78%, con España en el 5,88% según apunta Álvarez & Marsal.
Para JP Morgan, la presión sobre la banca italiana no cederá hasta que se concrete la recapitalización de Monte dei Paschi, que pocas horas antes de conocerse el resultado del test anunció que tenía luz verde del BCE para una ampliación de capital privado por 5.000 millones de euros. La entidad evitará así la inyección de ayudas públicas con la que se ha estado especulando en las últimas semanas. El primer ministro italiano, Matteo Renzi, descartó este fin de semana una intervención pública en el sector bancario del país “por una cuestión de justicia”, para que los ciudadanos no paguen “los actos de los políticos y de los banqueros del pasado”. Aunque sus intentos se han dirigido en sentido contrario: lograr de Bruselas permiso para ayudas públicas que eviten que sean los pequeños ahorradores quienes carguen con el coste de un rescate.

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