Test de estrés de la EBA

Aprobado discreto para los gigantes europeos

Mario Draghi, presidente del BCE.
Mario Draghi, presidente del BCE. REUTERS

La banca europea, a excepción de la entidad italiana Monte dei Paschi, superó el viernes con relativa holgura los tests de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés). Un puñado de entidades, sin embargo, se quedaron en el peor de los escenarios por debajo del 8% del capital, un umbral de seguridad que los reguladores y los mercados empiezan a reclamar como mínimo.

En ese pelotón rezagado figuran gigantes como los alemanes Deutsche Bank (7,8%) y Commerzbank (7,4%), el italiano Unicredit (7,1%) o el británico Barclays (7,3%). Ninguno de ellos necesita presentar planes de recapitalización, pero podrían sufrir la presión de los inversores.
El indiscutible farolillo rojo, Monte dei Paschi, sí que se queda en una situación muy delicada. El histórico banco de Siena tuvo que anunciar, antes de hacerse oficial su desastroso resultado, un plan de recapitalización de 5.000 millones de euros y una titulización de préstamos fallidos para poder sobrevivir.

El resto de la banca europea mostró, según las autoridades, una tranquilizadora resistencia.
fortaleza general.

Deutsche Bank, en el límite

Deutsche Bank está siendo un gran dolor de cabeza para los mercados europeos en 2016. De ser el gran símbolo del poderío económico alemán, aparece como una de las entidades más vulnerables. El detonante para las dudas sobre su solvencia surgió a comienzos de año, cuando publicó unas pérdidas de casi 6.800 millones de euros que hicieron pensar a los inversores que no sería capaz de pagar en los meses siguientes el cupón de unas obligaciones contingentes convertibles, conocidas como cocos. Su cotización se hundió en febrero y el banco tuvo que insistir entonces en que no tenía problemas de solvencia, aunque la sospecha persiste a día de hoy.
Aunque las dudas sobre el balance de Deutsche Bank persisten hasta hoy mismo, lo cierto es que la entidad ha logrado un resultado mejor de lo previsto. Los expertos habían pedido que las entidades consideradas como sistémicas (como es el caso de Deutsche) pudieran acreditar un ratio de capital de más del 7,5% en el escenario más adverso. La entidad lo ha conseguido, al obtener un 7,8%.
De hecho, Deutsche Bank no es la entidad financiera alemana que obtiene un peor resultado tras estresar su balance. Es Commerzbank, que tendría un 7,4%, pero no está considerada como sistémica.
Entre los bancos alemanes sometidos al escrutinio de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) aparece el que presenta la mejor nota de todo el continente. Se trata del NRW Bank, una caja de ahorros con sede en Düsseldorf. En la actualidad presenta un ratio de capital del 42,8%, y tras someter el balance a condiciones extremas, este ratio tan solo caería hasta el 35,4%. La propietaria de esta entidad financiera es la región de Renania del Norte-Westfalia y tiene el estatus legal de banco público.

Tras someter a examen a 51 entidades de 15 países, la EBA concluyó que “la prueba refleja que el sector puede resistir un escenario adverso”, gracias en gran parte a los importantes incrementos de capital acumulados desde que se realizó el primer examen en 2011.

El Banco Central Europeo, que en 2014 asumió la supervisión de la banca de la zona euro, también celebró los buenos resultados de las 37 entidades bajo su jurisdicción que se sometieron al examen. Nada más conocerse los resultados, a las 22 horas de la noche para dar tiempo al cierre de los mercados en Wall Street, el BCE aseguró que la banca de la zona euro ha superado el test con mejor nota que hace dos años.

En el conjunto de la UE, el examen arroja de media un ratio de capital Tier 1 (el de mayor calidad) del 13,2%, muy por encima del 5,5% que se toma como umbral de tranquilidad y del 8% que empiezan a reclamar muchos reguladores. En el peor de lo escenarios testados (con caídas bursátiles de hasta el 26,2% o subidas de la prima de riesgo de 80 puntos, por ejemplo), el ratio caería al 9,4% en 2018, una marca que la EBA considera muy positiva.
La Federación Bancaria Europea también se felicitó por los resultados y destacó que, desde 2011, el sector ha incrementado en medio billón de euros su volumen de capital Tier 1.

Mejor que en 2014

En la zona euro las cifras son muy similares, según destacó el BCE. El ratio de partida es 13% y en la peor de las tesituras caería unos cuatro puntos hasta el 9,1%, una cota superior a la obtenida en 2014.

En la prueba anterior, mucho más exhaustiva y con una evaluación de activos incluida porque fue la previa al traspaso de la supervisión al BCE, los tests obligaron a cinco de las 130 entidades examinadas a presentar planes urgentes de recapitalización: los italianos Monte dei Paschi y Carige, el portugués BCP, el alemán Volksbanken y el irlandés Permanent. Esas cinco entidades presentaban unas necesidades totales de capital de 6.100 millones de euros.

Morosidad italiana

El de 2016 es el tercer examen desde que comenzó la crisis financiera, tras el de 2011, que buscó una recapitalización del sector, y el de 2014, que pretendía verificar la calidad de los activos. El de este año persigue, en particular, sacar a la luz la morosidad acumulada en los balances bancarios para obligar a las entidades a reestructurar préstamos dudosos o fallidos o a descargar esa peligrosa cartera con formulas de titulización.

La modalidad de la prueba colocaba en el punto de mira a la banca italiana, cuya tasa de morosidad se ha multiplicado por tres desde 2008, hasta el 17,5%, con un volumen de préstamos morosos de 337.000 millones de euros en 2015.De esa cartera, 201.000 millones de euros corresponden a la categoría de sofferenze, término italiano para los préstamos casi imposible de recuperar por completo. Tan peligrosa categoría se ha multiplicado por cuatro desde el comienzo de la crisis, como consecuencia de un círculo vicioso de falta de crecimiento y aumento de la morosidad, con especial incidencia entre las empresas. El 80% de la morosidad procede del sector empresarial y poco menos del 20% de los hogares. Como era de esperar la entidad italiana Monte dei Paschi obtuvo el peor resultado de la prueba, con un capital en negativo (-2,1%) en el peor de los escenario. Unicrédito, en muchísima mejor condición, se quedaría en el 7,1%.

MPS sobrevive

El banco más antiguo de Europa sobrevive de momento a las pruebas de esfuerzo d de la EBA. Monte dei Paschi di Siena (MPS), la banca italiana fundada en 1472, logró el visto bueno del Banco Central Europeo solo un par de horas antes de que se publicasen los resultados para una nueva recapitalización de 5.000 millones de euros y la titulización de préstamos fallidos por valor de 27.000 millones de euros con un descuento del 33%. Pero los analistas advirtieron que no será fácil que el MPS obtenga capital en el mercado, después de dos ampliaciones de 8.000 millones de euros en poco más de dos años.

Pérdidas y ventas

La Comisión Europea vigila para que, de ser necesarias inyecciones de capital, se hagan con el menor coste posible para los contribuyentes. La normativa europea supedita cualquier ayuda de estado a la imposición de pérdidas a accionistas y titulares de deuda no garantizada. Italia pugna por evitar esa exigencia, que causaría onerosas pérdidas a miles de pequeños inversores. Solo el MPS tiene 5.000 millones de euros en deuda subordinada y el 65% está colocada entre particulares, según datos recogidos por Silvia Merler del centro de estudios Bruegel. Las pruebas también colocan en posición difícil a bancos rescatados como el AIB irlandés (4,3%)o el británico Royal Bank of Scotland (8,1%. La privatización de ambos podría tener que retrasarse.

Grecia y Portugal, al margen de la prueba

La prueba de resistencia llevada a cabo por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) tenía como universo de análisis a los bancos que representaban el 70% de los activos bancarios de la Unión Europea. Este criterio ha dejado fuera a las entidades de Portugal y Grecia, algunas de las cuales tienen una delicada situación de solvencia en relación con sus pares europeos. Tampoco se harán públicos los resultados de la banca de Chipre. En los test de estrés de 2014, los países donde se detectó un mayor déficit de capital para hacer frente a posibles crisis fueron Italia (9.700 millones de euros), seguida de Grecia (8.700 millones), Chipre (2.400 millones) y Portugal (1.100 millones).

En el caso de la banca lusa, dos años después siguen acumulando importantes problemas, desde un ratio de capital demasiado bajo, en el caso del líder del mercado -el banco público Caixa Geral de Depósitos- hasta las dificultades para la venta de Novobanco (los activos buenos, que quedaron tras la intervención de Banco Espírito Santo).

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