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La lealtad de los inversores de Tesla, a prueba

Elon Musk tiene la emocionante perspectiva de fabricar más vehículos con más autonomía pensando en la economía colaborativa, pero no explica de dónde saldrá el dinero.

Elon Musk, fundador de Tesla, en la presentación  de uno de sus coches.
Elon Musk, fundador de Tesla, en la presentación de uno de sus coches.

En una entrada publicada en el blog de Tesla la noche del miércoles, el jefe de la automotriz eléctrica, Elon Musk, expuso su visión para la próxima década más o menos. Tiene algunas ideas convincentes: fabricar más tipos de vehículos y aumentar de forma gradual de las capacidades de conducción autónoma para una economía colaborativa. El problema es que muchos de los rivales también quieren su parte del pastel.

Musk tituló su post Master Plan, Part Deux –una referencia al Plan Secreto Tesla Motors (entre tú y yo) que escribió hace casi 10 años. A diferencia de en 2006, las ideas de Musk son ahora algo convencional. Los mayores fabricantes de automóviles han caído en el atractivo de los vehículos eléctricos y en la conducción autónoma –es el caso de rivales de la talla de Google y Apple–.

Tesla puede tener una ventaja. Se dedica, después de todo, únicamente a los coches eléctricos y autónomos mientras que los jugadores tradicionales aún se concentran en los motores de gasolina. Pero Daimler, Ford, Toyota y otros tienen grandes bolsillos, mientras Tesla sigue perdiendo dinero y tiene que reunir capital para asegurarse de que puede desarrollar su sedán Model 3, más asequible.

La visión de Musk también incluye autobuses eléctricos y camiones de carga pesada. Son propuestas caras y tecnológicamente difíciles dado que las baterías lo bastante potentes como para impulsarlos aún no son comercialmente viables.

En el futuro más inmediato, los accionistas tienen otra preocupación: el deseo de Musk de combinar Tesla con SolarCity, su compañía de paneles solares domésticos. El plan no disipa los temores sobre los motivos de la alianza o las cuestiones de gobierno que plantea. La determinación de Musk para pensar muy por delante es un antídoto positivo y contagioso para los mercados financieros a corto plazo. Pero también es un recordatorio de que los accionistas no están aún cargando la escopeta.

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