Infraestructuras

Comsa entra en el prometedor mercado sueco del ferrocarril

Gana su primera obra en el país puertas del desarrollo de proyectos de alta velocidad

Una de las estaciones de tren en el área en que trabajará Comsa en Suecia.
Una de las estaciones de tren en el área en que trabajará Comsa en Suecia.

El segundo grupo español de infraestructuras entre los no cotizados, Comsa, se consolida en Suecia a través de sus filiales en el Este de Europa. La firma que preside Jorge Miarnau ha ganado su primer contrato de obra ferroviaria en un mercado que ha dejado de ser exótico para el sector español de la obra civil. Junto a Noruega, Suecia figura ya como destino a tener en cuenta en los planes estratégicos de grandes constructoras de toda Europa.

La obra en cuestión es el desdoblamiento de un tramo de vía al noreste de Estocolmo, entre las estaciones de Tibble y Visinge, en la localidad de Täby. Este primer encargo asciende a 26 millones de euros y se convierte en una importante referencia para Comsa al partir de la AB Stortockholms Lokaltrafik, autoridad responsable del transporte urbano en Suecia, uno de los estamentos más activos en la licitación de obra.

El primer trabajo para la empresa y el gran proyecto del país

26 millones alcanza el primer contrato ferroviario de Comsa en Suecia.

3.750 millones costará el trazado de alta velocidad Järna-Linköping, una de las grandes infraestructuras en proyecto.

En el caso de este primer contrato relacionado con el ferrocarril, junto al ramal de vía urbana que debe duplicarse, la contratista renovará los andenes e instalaciones de tres estaciones de viajeros, reconstruirá pasos a nivel, creará pasos para bicicletas, vehículos y peatones, además de ampliar los ya existentes, y llevará a cabo los trabajos de electrificación, señalización y telecomunicaciones.

Obras a la vista

Suecia cuenta con un ambicioso plan de infraestructuras 2014-2025, lanzado por el Departamento Sueco de Transportes Trafikverket, en el que cobra especial protagonismo la mejora de sus comunicaciones ferroviarias y la construcción de las primeras líneas de alta velocidad. Entre decenas de actuaciones, hay 13 que pondrán en juego cientos de millones de euros en obras.

Entre estos últimos resalta el East Link Project, en cuyo trazado de 150 kilómetros, entre Järna y Linköping, circularán trenes a 320 kilómetros por hora. El presupuesto es de 35.500 millones de coronas (unos 3.750 millones de euros) y el comienzo de las obras se estima entre 2017 y 2021, dependiendo de la celeridad de la tramitación de los permisos. La intención del Estado sueco es tener esta línea operativa en 2028.

A por la carretera eléctrica. Suecia quiere ser el primer país con carreteras eléctricas para reducir el impacto ambiental del transporte pesado. El primer banco de pruebas, con una catenaria a 5,4 metros de altura y similar a la de un tren ligero, se ha instalado en Sandviken, sobre dos kilómetros de la carretera E16. El test se mantendrá hasta 2018.
A por la carretera eléctrica. Suecia quiere ser el primer país con carreteras eléctricas para reducir el impacto ambiental del transporte pesado. El primer banco de pruebas, con una catenaria a 5,4 metros de altura y similar a la de un tren ligero, se ha instalado en Sandviken, sobre dos kilómetros de la carretera E16. El test se mantendrá hasta 2018.

Otro de los desarrollos de nueva generación, basado en la alta velocidad, será la línea Gotemburgo-Boras, de 60 kilómetros, con obras por 33.000 millones de coronas (3.480 millones de euros) y una previsión de entrada en operación en el año 2020.

Además, existen múltiples planes de construcción y ampliación de estaciones, como el proyecto West Link, de 20.000 millones de coronas (2.110 millones de euros), para construir un túnel bajo Gotemburgo y tres estaciones en esa infraestructura suburbana: Haga, Korsvägen, y la Estación Central de Gotemburgo.

Comsa entró en Suecia en 2014 a través de la filial lituana Kauno Tiltai y su primera adjudicación llegó el año pasado, con la remodelación de la carretera nacional 156, entre las localidades de Skene y Skoghem. Desde entonces, se ha hecho con otros proyectos de urbanización y reconstrucción de instalaciones en Estocolmo.

Noruega, que se ha adelantado en nuevos desarrollos ferroviarios, tiene en marcha una línea conocida como Follo Line que acogerá trenes a 250 kilómetros por hora. Allí se construyen dos túneles gemelos de 20 kilómetros de longitud a cargo de un consorcio con presencia de Acciona, que firmó el año pasado un contrato de 1.000 millones. ACS, OHL y la alianza de Skanska y Strabag fueron los rivales en ese concurso.

 

Dos filiales clave para el crecimiento en Europa

La expansión del grupo Comsa por el norte de Europa es tarea encomendada a las filiales Trakcja PRKil, asentada en Polonia, y a su constructora lituana Kauno Tiltai, con amplia implantación también en Letonia.

Entre sus proyectos activos más relevantes Kauno tiene en ejecución en Lituania un tramo de la Rail Báltica, proyecto ferroviario que enlazará Finlandia, los Países Bálticos, Europa del Este y Europa Central, y en el que se construyen simultáneamente vías en ancho europeo y ruso.

La lituana también está ampliando un tramo de 61 kilómetros de la carretera E67, entre las ciudades de Kaunas y Marijampole, y tiene en marca el by-pass oeste de la ciudad de Vilnius.

La polaca Trakcja PRKil, por su parte, cuenta con obras ferroviarias y de carreteras abiertas en su mercado doméstico, como la renovación de la línea de ferrocarril E59, entre Poznan y Czempin, y distintos tramos de la autovía S-5.

“Los mercados del norte de Europa resultan clave en la estrategia de internacionalización de Comsa”, declara el presidente del grupo, Jorge Miarnau, “nuestra experiencia y especialización en el campo ferroviario son un valor añadido para estos países, donde existe una creciente demanda para modernizar y desarrollar infraestructuras, especialmente ferroviarias”.

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