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Gran oferta por el internet de las cosas

La oferta de SoftBank por ARM solo tendría sentido financiero si se quintuplicara su beneficio operativo

Establecimiento de SoftBank en Tokio (Japón).
Establecimiento de SoftBank en Tokio (Japón).

La oferta de SoftBank de 24.300 millones de libras (29.000 millones de euros) para hacerse con el diseñador de chips británico ARM Holdings es una apuesta gigantesca por el internet de las cosas. Solo tendría sentido económico si el grupo japonés multiplicara por cinco el beneficio operativo de ARM. Aunque cada vez hay más coches sin conductor y aparatos industriales y domésticos habilitados para conectarse a internet, parece una exageración y debería poner sobre aviso a los potenciales compradores dispuestos a hacer una contraoferta.

Cualquier valor adicional tendría que crearse a partir de vagas opciones de venta cruzada

La compañía de Masayoshi Son ofrece una prima del 43% con respecto al precio de cierre de ARM el 15 de julio, una forma justa de evaluar el acuerdo dado que el sí mayoritario de Reino Unido a la salida de la Unión Europea ha elevado precio de las acciones de ARM ligeramente –los inversores consideran que la perspectiva global de la compañía se verá relativamente poco afectada por el brexit–. Para conseguir una rentabilidad sobre la inversión del 10% SoftBank necesitaría incrementar el beneficio operativo de 500 millones de libras del año pasado hasta los 2.900 millones, utilizando la tasa efectiva de impuestos del 18% de ARM el año pasado.

Los ahorros costes se utilizan normalmente para justificar un acuerdo de esta envergadura, pero no hay actividades solapadas con el conglomerado japonés. Gran parte de la actividad de SoftBank se centra en las áreas de telecomunicaciones e internet, por lo que cualquier valor adicional tendría que crearse a partir de vagas oportunidades de venta cruzada.

La compra de SoftBank, simplemente parece una apuesta por que los dispositivos conectados a internet serán algo más importante de lo que la mayoría espera. La gran oferta de SoftBank también puede actuar como elemento disuasorio para las posibles contraofertas. Los clientes de ARM incluyen a Apple, Qualcomm e Intel. Intel es un rival directo de ARM en algunos mercados, lo que podría actuar como catalizador de cara a la revisión antimonopolio. Además la capacidad de ARM para vender diseños a los clientes de la competencia podría verse comprometida si perteneciera a uno de ellos. Eso hace que sea difícil ver una oferta mayor.

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