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El Supremo se asoma al 'agujero' de Donuts por segunda vez en una semana

"Si nos tumban el plan de ajuste tendrán que explicarlo muy bien. Todo se hizo siguiendo a rajatabla toda su jurisprudencia", explican en la empresa

El Supremo se asoma al 'agujero' de Donuts por segunda vez en una semana

El Tribunal Supremo, concretamente su Sala IV, se volverá a reunir mañana para continuar con las deliberaciones sobre la legalidad del expediente de regulación de empleo que Panrico aplicó en 2013. Este programa de despidos formaba parte de un plan de ajuste que trajo de la mano el despido de más de 410 personas, una rebaja salarial media del 18% y el rediseño de la gama de productos y por ende de toda la actividad de la sociedad.

La Sala IV del Supremo ya se reunió el pasado miércoles con este fin y aplazó su deicisón al menos hasta el el miércoles 13 de julio. Hace tres años la compañía y la comisión negociadora del comité de empresa (en ella están representados ampliamente tanto UGT como Comisiones Obreras). Sin embargo, el ERE fue recurrido por Comisiones Obreras posteriormente ante la Audiencia Nacional, que no le dio la razón, y en segunda instancia ante el Tribunal Supremo, que es ahora quien ha de decidir.

La semana pasada fuentes de la dirección de la empresa aseguraron a Cinco Días. “Estamos muy preocupados Pero lo que decida el Supremo tendremos que gestionarlo de la mejor forma posible”. Si tumban el RE, tendrán que explicarlo y fundamentarlo muy bien. Lo que había que hacer se hizo siguiendo a rajatabla toda la jurisprudencia del Supremo, pero si ahora cambian de opinión poco se podrá hacer". 

"Los resultados de aquella decisión son hoy bien visibles", explican en la empresa. "Hoy Panrico es viable y más de 4.000 familias vivimos de ello"

El primer efecto, en el caso de que el Supremo derribe el acuerdo, es que un total de 468 trabajadores que abandonaron la empresa con el ere tendrían un periodo de un mes para decidir si piden reincorporarse a la compañía o no. “El acuerdo de reducción de salarios no tendría efecto —explican— y, por tanto, habría que comenzar a pensar como pagar, con efecto retroactivo las cantidades que se deberían hacer pagado, como nómina, en el caso de que no hubiera habido ajuste.

“Esta situación nos llevaría de inmediato a solicitar un nuevo preconcurso de forma inmediata, ya que nos convertiríamos, en unas horas, en una empresa en el camino de ser viable y competitiva a tener pies de barro.

El impacto salarial que tendría declarar ilegal el ERE sería inasumible. Así en primera instancia, daría al traste con la operación de venta de Panrico a la multinacional Bimbo, que automáticamente activaría una de las salvedades recogidas en el contrato de compra y no formalizaría el compromiso de adquisición”.

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