El Alto Tribunal aplaza al día 13 su decisión

Los Donuts, en peligro: “Si el Supremo tira el ere habrá preconcurso”

El Tribunal Supremo decidirá el 13 de julio si avala el ajuste laboral acordado en 2013 en Panrico, fabricante del popular producto. Si el tumba el ere, peligra el futuro de la empresa

Los Donuts, en peligro: “Si el Supremo tira el ere habrá preconcurso”

Hoy ya no ser un día decisivo para Donuts en España. El Tribunal Supremo ha decidido continuar el día 13 de este mes con la deliberación sobre la legalidad del expediente de regulación de empleo que Panrico aplicó en 2013 como parte de un plan de ajuste que trajo de la mano el despido de más de 410 personas, una rebaja salarial media del 18% y el rediseño de la gama de productos y por ende de toda la actividad de la sociedad.

La Sala IV del Supremo se reunió hoy para decidir sobre una plan firmado, hace tres años por la compañía y la comisión negociadora del comité de empresa (en ella están representados ampliamente tanto UGT como Comisiones Obreras). Sin embargo, el ERE fue recurrido por Comisiones Obreras posteriormente ante la Audiencia Nacional, que no le dio la razón, y en segunda instancia ante el Tribunal Supremo, que es ahora quien ha de decidir.

“Estamos muy preocupados, aseguran miembros de la alta dirección de Panrico. Pero lo que decida el Supremo tendremos que gestionarlo de la mejor forma posible”.

  • Bimbo no compraría

La empresa tiene previsto alcanzar el punto de equilibro este ejercicio

El primer efecto, en el caso de que el Supremo derribe el acuerdo, es que un total de 468 trabajadores que abandonaron la empresa con el ere tendrían un periodo de un mes para decidir si piden reincorporarse a la compañía o no. “El acuerdo de reducción de salarios no tendría efecto —explican— y, por tanto, habría que comenzar a pensar como pagar, con efecto retroactivo las cantidades que se deberían hacer pagado, como nómina, en el caso de que no hubiera habido ajuste.

“Esta situación nos llevaría de inmediato a solicitar un nuevo preconcurso de forma inmediata, ya que nos convertiríamos, en unas horas, en una empresa en el camino de ser viable y competitiva a tener pies de barro.

El impacto salarial que tendría declarar ilegal el ERE sería inasumible. Así en primera instancia, daría al traste con la operación de venta de Panrico a la multinacional Bimbo, que automáticamente activaría una de las salvedades recogidas en el contrato de compra y no formalizaría el compromiso de adquisición”.

Según las fuentes citadas, Panrico está previsto que logre en 2016 el punto de equilibrio y pueda empezar a ganar dinero. Cerró el ejercicio de 2015 con unas pérdidas de casi seis millones de euros. “Meter 50 millones más de coste laboral a la empresa, en el caso de que el Supremo hiciera un ‘coca-cola’ —el alto tribunal declaró ilegal el ERE que puso en marcha la embotelladora de la marca estadounidense en España, y obligó a reformular todo el plan de reestructuración— nos llevaría la foto fija de la empresa a situarse muy cerca de los 75 millones de euros que perdimos en 2013”.

“Meter 50 millones más de coste laboral llevaría a la empresa a números de 2013: 75 millones de pérdidas”

Tras tres años de reestructuración la sociedad factura por encima de los 260,7 millones de euros, después de haber llevado a cabo una profunda revisión de sus productos y haber aplicado una fuerte rebaja de precios.

De hecho el pacto que la dirección de la empresa, liderada por Carlos Gila, cerró con el comité de empresa, se basó en su día en que todas las medidas; despidos, recorte salarial, y ajuste en los repartidores autónomos, que llenaron una bolsa de ahorro de 49 millones de euros, se dedicaría íntegramente a aumentar el nivel competitivo de la sociedad, bajando precios, con el objetivo de intentar darle la vuelta a la cuenta de resultados en cuatro años.

“El esfuerzo no ha sido nada despreciable, fue un sacrificio enorme y ha servido para que a través de una nueva gestión de precios de las marcas y de una nueva estructura industrial, todos, empresa y trabajadores se compraran un nuevo futuro”, explicaban entonces los representantes sindicales de la firma.

  • Presente y futuro en cuestión

UGT mostró el lunes su preocupación por la eventual decisión que pueda adoptar el Supremo. El sindicato aseguró estar seguro de que de ésta decisión “dependerá el presente y el futuro de todos los trabajadores y trabajadoras que conforman la empresa”.

Cuando UGT firmó dicho ere —continuaba el sindicato— “lo hizo pensando en la continuidad de la compañía, pues a pesar de su dureza, todos conocíamos la situación de la empresa y estábamos convencidos de que de esta manera, los trabajadores tendrían posibilidades de mantener el máximo número de puestos de trabajo”.

“Los hechos así lo demuestran —explicaba UGT—, hoy la compañía está en una situación bastante mejor que en el año 2013 y los trabajadores que ya no están y los que conforman actualmente la plantilla han contribuido a ello con muchísimos esfuerzos y sacrificios asumidos por la plantilla y sus familias, realizados durante estos últimos tres años y que ahora puede culminar con la compra de Panrico por parte de un nuevo inversor industrial como es Bimbo. No un fondo de inversiones-buitres”.

“Ello convertiría a la nueva empresa en la primera compañía del sector de bollería-pastelería y del pan de molde de España, dándole una progresión de futuro más sólida y segura”, aseguraba el sindicato UGT en su comunicado.

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