Gestión de equipos

Compañeros de trabajo, pero rivales por un día

Cuando dos líderes oponentes se conocen hay que relegar funciones en el equipo

También conviene intentar sorprender al rival con técnicas que no se espera

Gareth Bale (Gales) y Cristiano Ronaldo (Portugal), jugando con sus respectivas selecciones nacionales durante la Eurocopa 2016.
Gareth Bale (Gales) y Cristiano Ronaldo (Portugal), jugando con sus respectivas selecciones nacionales durante la Eurocopa 2016. Getty Images

Portugal y Gales se disputan esta noche una de las plazas para la final de la Eurocopa 2016. Dos selecciones que no partían como favoritas y que han llegado a las semifinales, entre otras razones, gracias al empuje de sus respectivos jugadores fetiche: Cristiano Ronaldo y Gareth Bale, que pese a que esta noche vistan camisetas diferentes, durante el resto del año comparten, además de vestuario y escudo, tácticas y estrategias de juego.

“Es un caso muy complejo de gestionar, ya que dos personas que habitualmente son compañeras en la misma organización tienen que competir entre sí”, explica el director académico de programas executive de Deusto Business School, Jon Segovia. De hecho, debido a la internacionalización de las organizaciones y a que los profesionales pasan cada vez menos tiempo en un grupo, esta situación es cada vez más corriente, tanto en el fútbol como en el mundo de la empresa. Sin embargo, aunque sea una tesitura compleja de abordar, es positiva. “Para gestionar un equipo y que sus individuos den el máximo de sí mismos es importante que, al mismo tiempo que cooperan, compitan entre sí”, señala Segovia. Por eso, lo ideal es que los profesionales estén acostumbrados a rivalizar, de forma constructiva, con sus compañeros.

Así lo cree el profesor del departamento de Dirección de Personas y Organización de Esade, Ceferí Soler, que compara este caso con la fusión de las cajas catalanas que en 1990 dio lugar a La Caixa. “En aquel entonces, dos ejecutivos como Antonio Brufau e Isidro Fainé trabajaron juntos por hacer crecer a la entidad, pero al mismo tiempo disputaron entre sí por alcanzar puestos de relevancia dentro de la firma. El verdadero líder es el que compite y coopera con sus compañeros”, apunta. En ese caso, Brufau abandonó la entidad para dirigir primero Gas Natural y recalar luego en Repsol.

El problema llega cuando alguien que conoce a la perfección las debilidades, fortalezas y tácticas de un profesional, puede utilizarlas como revulsivo para contrarrestar una estrategia. Es, tal y como explica el presidente de la Asociación Española de Dirección y Desarollo de Personas (Aedipe) en Aragón, Pascual Bernard, lo que ocurrió en el partido entre España y Croacia, cuando Luka Modric le indicó a su guardameta dónde tiraría Sergio Ramos, compañero en el Real Madrid, un penalti. “Las personas que han trabajado juntas conocen las habilidades y características del otro; por eso, una buena solución es que en estos casos el líder se apoye en su equipo”, señala Bernard. Por eso, hay situaciones en las que la voz cantante debe apartarse a un lado y confiar en el equipo, para que tome las riendas y las decisiones. “Es decir, esconder tu habilidad por el bien común”, relata.

Sin embargo, es difícil que un líder se quede al margen en un momento tan importante. Y lo más lógico es que tome parte. Conocer al oponente tiene una ventaja añadida, que también es una desventaja si la situación se repite hacia el otro lado. “Por eso, una alternativa útil es cambiar el estilo y la estrategia, para confundir y hacer algo que la otra parte no se espera”, apunta el director del Center for Sport Business Management del IESE, Sandalio Gómez. Es una forma de dinamitar el conocimiento extra con el que cuenta el contrario.

El peligro añadido de la rivalidad

Ni Gales ni Portugal han ganado una Eurocopa, por lo que la motivación es doble. Por eso, una desventaja añadida que tienen este tipo de situaciones, dependiendo del devenir del partido, es que surja tensión entre ambos jugadores durante la vuelta a la rutina en el Real Madrid.

Por eso, explica Ceferí Soler, de Esade, es vital contar con un perfil que sepa gestionar todas estas posibles situaciones. “Para dirigir a dos líderes que quieren ser los mejores, hay que tener a un líder que sea mucho mejor que ellos”.

Por eso, tanto en el deporte como en la alta dirección empresarial, es necesario saber gestionar las identidades. Así lo afirma la profesora de Liderazgo de IE Business School, Margarita Mayo. “Una buena forma de conseguirlo pasa por alinear las metas de la plantilla, para que no haya enfrentamientos. Es algo complejo, porque en estas situaciones los perfiles con los que se trabaja tienen la meta de ser los mejores”.

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