Eurocopa 2016

El final de los goles fantasma tiene precio: tres millones

La UEFA utiliza la tecnología como ayuda arbitral por primera vez en una Eurocopa, a través del ojo de halcón. Su instalación en cada estadio ronda los 300.000 euros.

Imagen de una de las pruebas realizadas por la FIFA para aplicar la tecnología del ojo de halcón en el fútbol. Ver fotogalería
Imagen de una de las pruebas realizadas por la FIFA para aplicar la tecnología del ojo de halcón en el fútbol.

Ha sido el gran debate alrededor del fútbol en los últimos diez años. Hasta hace poco, era uno de los pocos deportes de masas que miraban hacia otro lado cuando se trataba de aplicar la tecnología para arbitrar situaciones de juego dudosas. Baloncesto, fútbol americano o tenis la adoptaron de forma natural. El deporte de la raqueta, por el método utilizado fue, además, un precursor.

En 2005, la Federación Internacional de Tenis comenzó a probar el sistema del ojo de halcón, en el que al menos una decena de cámaras de alta velocidad capta el desarrollo de los puntos. Ante las bolas dudosas, los jugadores pueden reclamar su revisión, y el ojo de halcón recrea la trayectoria de la bola y el punto exacto donde ha impactado. Un sistema que desarrolló en 1999 una pequeña empresa británica, Hawk-Eye Innovations.

Hoy, provee a la UEFA de la llamada “tecnología de la línea de gol”, la denominación oficial del ojo de halcón en el fútbol. Por primera vez, el organismo europeo la aplica en una de sus grandes competiciones, como es la Eurocopa de Francia en curso, y también lo hará en la próxima edición de la Liga de Campeones. En el fútbol son necesarias al menos siete cámaras por portería. En caso de que el balón traspase la línea de gol, el sistema envía una señal a un reloj que portan los árbitros, que finalmente lo conceden. A diferencia de otros deportes, no hay opción de revisión por parte de los equipos.

Así funciona el ojo de halcón. ver fotogalería
Así funciona el ojo de halcón.

El coste de instalación de este sistema en cada estadio se eleva a los 300.000 euros, más su posterior mantenimiento. En el caso de la Eurocopa de Francia, que se disputa en 10 campos, la factura se eleva a tres millones de euros. La FIFA comenzó las pruebas de este sistema aplicado al fútbol en 2010, y ya lo usó en el mundial de 2014. Además, las ligas inglesa y alemana también las han adoptado. En el caso de la UEFA, el paso dado es histórico, ya que a diferencia de la FIFA, siempre ha sido reacia a adoptar la tecnología. Su solución ante las críticas fue recuperar, en 2009, la figura del juez de gol: un árbitro adicional se ubica en la línea de fondo de cada portería para decidir este tipo de jugadas. Ahora conviven tecnología y ojo humano, aunque el primero tiene ya la última palabra.

Ingresos disparados

Solo hay en el mundo tres entidades homologadas por la FIFA para aplicar este sistema en el fútbol: las alemana GoalControl, que suministró su sistema en el Mundial de 2014, y el Fraunhofer Institute for Integrated Circuits IIS de Núremberg, además de la mencionada Hawk-Eye Innovations.
Esta fue adquirida en marzo de 2011, justo cuando la FIFA probaba la instalación de esta tecnología, por Sony. La inversión se calculó en unos 25 millones de euros, y, por la tendencia mostrada, los años parecen estarle dando la razón. Hawk-Eye cerró el ejercicio 2010 con unos ingresos de 3,3 millones de libras (3,7 millones de euros al cambio actual), y un beneficio de 670.000. El doble que en 2006, cuando su sistema empezó a llegar al tenis, y una cuarta parte de lo generado en 2015:12,5 millones de libras de facturación (15 millones de euros)y 3,5 millones de beneficio. Es la proveedora de la Premier League, la Bundesliga alemana, la liga holandesa y la italiana.

El fútbol inglés,el principal impulsor

En el Mundial de 2010, un gol no concedido a Inglaterra, pese a que el balón traspasó ampliamente la línea de gol, impulsó el debate sobre la adopción de tecnología en el fútbol profesional.
En el Mundial de 2010, un gol no concedido a Inglaterra, pese a que el balón traspasó ampliamente la línea de gol, impulsó el debate sobre la adopción de tecnología en el fútbol profesional.

La International Board es el organismo que decide qué novedades se introducen en el reglamento del fútbol profesional a nivel mundial. Está formado por miembros de las cuatro asociaciones de fútbol británicas (la inglesa, escocesa, galesa y la norirlandesa) y por la FIFA. Históricamente reacia a grandes cambios, su sensibilidad cambió en 2010. Fue un año de Mundial, el que España ganó en Sudáfrica y el de una de las jugadas más polémicas de la historia. En un Alemania-Inglaterra de octavos de final, el inglés Lampard chutó desde fuera del área.

Su disparo pegó en el travesaño y botó varios metros dentro de la portería, para después salir fuera de los tres palos. El gol, clamoroso, no fue concedido, y la FIFA, a través de su entonces presidente Joseph Blatter, tuvo que pedir disculpas. El debate se abrió, y hoy, incorporado el ojo de halcón, ya se prueba el videoarbitraje: un asistente observa el partido por un monitor y transmite en directo al árbitro la decisión acertada, en caso de duda. Podría utilizarse ya en 2017.

La Liga española no tiene prevista su incorporación a los estadios del país para la próxima temporada, ya que se considera aún un sistema caro. España tendrá una de las pocas competiciones futbolísticas que todavía seguirá sin ayudas tecnológicas de ningún tipo.