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Boris Johnson sale y Reino Unido respira (al menos un poco)

La decisión del exalcalde de Londres de no presentarse para liderar el Partido Conservador se suma al caos británico. Los candidatos más probables son Michael Gove y Theresa May.

El exalcalde de Londres, Boris Johnson, haciendo campaña a favor del ‘brexit’.
El exalcalde de Londres, Boris Johnson, haciendo campaña a favor del ‘brexit’.

El drama político de Reino Unido se ha convertido en toda una comedia. Después de ser el líder más destacado de la victoriosa campaña para convencer a los británicos de abandonar la Unión Europea, Boris Johnson anunció ayer que no se presentará como candidato al cargo de líder del Partido Conservador. Se trata de una sorpresa, ya que muchos dieron por hecho que la victoria en la defensa del brexit de Johnson apuntaba a que se convertiría en primer ministro de Reino Unido. Para los inversores desconcertados que están observando la situación, hay una pequeña nota positiva escondida en el desastre general.

La salida de Boris Johnson, el exalcalde de Londres, eleva ligeramente la probabilidad de que las conversaciones con los otros 27 miembros de la Unión Europea puedan ser cordiales. Sus rivales más probables para el puesto eran el secretario de Estado de Justicia, Michael Gove, y la ministra del Interior, Theresa May. Gove, cara visible de la campaña a favor de la salida de la UE, naturalmente, apoya la marcha de Reino Unido. May apoyó la permanencia con un bajo perfil. Las posibilidades de conseguir un nuevo líder que la UE viera desde el principio como un antagonista han pasado de dos de cada tres, a uno de cada dos.

Si bien ni Gove ni May han dicho claramente qué tipo de acuerdo de salida quieren, May no es una total euroescéptica: su apoyo legislación como la orden europea de detención refleja la creencia de que la seguridad de Reino Unido está mejor preservada dentro de la UE . Ella se abstuvo de decir nada obviamente incriminatorio durante la campaña del referéndum.

El caso de Gove es diferente. Durante la campaña apoyó con vehemencia la salida, no solo de la Unión Europea, sino también del mercado único. Eso significa que, teóricamente, rechaza la idea de permanecer en el Espacio Económico Europeo, un compromiso que gusta a muchos en la City y por el que Reino Unido sale de la UE, pero se queda en el mercado único y permite la libertad de movimientos.

Los inversores aún apuntan hacia un resultado no del todo óptimo –se considera que May es dura en materia de inmigración, lo que significa que si defiende el EEE no querría la libertad de movimiento, y por lo tanto tendría que aceptar un acuerdo comercial más débil–. Pero sin el Johnson impredecible y populista, la carrera electoral al menos parece más clara. Y, con el Partido Laborista de la oposición en igual o mayor agitación, Reino Unido tiene que agarrarse a todo lo positivo que pueda conseguir.