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Tres efectos clave en la economía y los mercados si vence el ‘brexit' que te afectan

El líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage (i), asiste a un nuevo acto de campaña a favor del Brexit en Londres (Reino Unido).
El líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage (i), asiste a un nuevo acto de campaña a favor del Brexit en Londres (Reino Unido). EFE

Lo que parecía una remota posibilidad cuando, hace más de dos años, el primer ministro británico David Cameron prometió un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea si ganaba las elecciones se ha convertido ahora en una probable realidad. Los últimos sondeos apuntan a que una mayoría de británicos votará a favor el próximo jueves, 23 de junio, de abandonar el club europeo, lo que puede desencadenar un auténtico terremoto que tiene en vilo a toda la clase política europea, a banqueros e inversores y que terminará por impactar en la vida cotidiana de los habitantes de Reino Unido y, también de forma indirecta, de otros tantos rincones de la UE.

Los mercados se han resistido a reconocer las amenazas del brexit y solo han empezado a reaccionar cuando las encuestas han comenzado a arrojar una victoria del abandono de la UE. El veredicto de los expertos es común al avanzar que la salida de Reino Unido de la UE traería de forma inevitable una depreciación de la libra, que ya sufre una caída del 7% frente al euro en este año, y abrirá la caja de los truenos de la inestabilidad financiera. La cita electoral ha puesto en guardia al Banco Central Europeo y al Banco de Inglaterra, preparados para facilitar liquidez ilimitada en los bancos si en la mañana del 24 de junio ha triunfado el brexit y hay movimientos de pánico en el sistema financiero, tanto en las islas como en la Europa continental. Porque el referéndum trasciende mucho más allá de Londres y cobra una dimensión europea e internacional. Su sola celebración ya supone un duro golpe para el frágil proyecto de integración europea, debilitado tras años de crisis, y está movilizando al mundo financiero a nivel global. La cercanía del referéndum ha llevado esta semana a la Fed a retrasar cualquier decisión sobre una nueva subida de tipos. Las turbulencias y la volatilidad están servidas.

1 Inversores en vilo

El plebiscito británico se ha situado en la primera línea de las inquietudes de los inversores, descolocados por todo lo que tiene que ver con el riesgo político. La incertidumbre, eterna enemiga de las certezas que buscan los inversores, es esta vez mayúscula. Si triunfa el brexit, se abre un periodo de mínimos dos años en que Gran Bretaña tendría que renegociar sus relaciones con la Unión Europea para establecer un nuevo marco económico y con el que redefinir por completo las normas con las que comerciar con sus ya exsocios. “Las negociaciones posbrexit serán ruidosas y prolongadas, lo que abona el terreno para fuertes oscilaciones en los mercados financieros”, explica Laura Sarlo, analista de deuda soberana de Loomis Sales & Company.

12%

del PIB es el peso de la actividad financiera de la City sobre el PIB británico. El ‘brexit’ traería pérdida de ingresos y el traslado de negocio a Dublín o Fráncfort.

5,5%

de caída del PIB en 2019 sería el impacto según el FMI_si Gran Bretaña se acoge a las reglas de la Organización Mundial del Comercio en una nueva relación con la UE.

38.000

millones de euros de recortes en gasto social es la factura que impondría el ‘brexit’, según el ministro británico de Finanzas, George Osborne.

12%

es la caída adicional que podría sufrir la libra esterlina si los británicos votan a favor de la salida de la UE, según estimaciones de Columbia Threadneedle.

“Para la Bolsa europea, lo más importante será la primera respuesta que envíen las instituciones europeas en caso de brexit con el fin de evitar una reacción propia de riesgo sistémico”, añaden. De hecho, los inversores prefieren estos días cubrirse las espaldas y se han volcado en los activos refugio. Así, el oro y el yen han marcado máximos de dos años, mientras el bono alemán a diez años adentró su rentabilidad por primera vez en terreno negativo.

Citi cree que el rally de los bonos de mayor calidad crediticia continuará, aunque advierte también de que ya “ha ido demasiado lejos y es demasiado tarde para comprarlos”. Otro de los augurios que avanzan los expertos en caso de brexit es la penalización de las agencias de rating a la deuda soberana británica.

2 Impacto económico

La salida de la Unión Europea sería de tal calado para la economía británica –tendría que rediseñar todo su entramado comercial, pasando también por la pérdida de negocio e influencia de la City londinense–, que podría llevarse por delante el 5,5% del PIB en 2019 si el país se pliega a las normas comerciales de la Organización Mundial del Comercio en lugar de las de la UE, según cálculos del FMI. El Banco de Inglaterra, al que partidarios del brexit ha llegado a acusar de falta de independencia, advierte de que la salida de la UE debilitará aún más a la libra y tendrá impacto en la economía global.

“Si los británicos deciden salir de la UE, el país entraría en recesión técnica dentro de dos años y en Banco de Inglaterra bajaría los tipos hacia el 0%”, señala Daniel Vernazza, economista jefe de Unicredit en Reino Unido. El ministro de finanzas británico, George Osborne, ha advertido que si gana el brexit sería necesario un ajuste de 30.000 millones de libras (38.000 millones de euros). Una factura que recaería en los servicios públicos y que calcula sería la consecuencia de “despertarnos sin un plan de viabilidad económica, con una profunda inestabilidad financiera, y años de incertidumbre”. El impacto económico no recaería solo en Gran Bretaña. El instituto de estudios económicos IFO estima que la factura del brexit sobre el crecimiento de la economía alemana sería del 3% a largo plazo. En España, el referéndum se sigue con especial inquietud entre los gigantes del Ibex con fuerte presencia en Gran Bretaña, como Santander, Iberdrola o Inditex, y desde el sector inmobiliario y turístico, que disfruta desde hace años del interés de los ciudadanos británicos por la costa española.

La marcha de la Unión Europea abriría sin duda un incierto horizonte para la economía británica, con pérdida de acceso al mercado europeo, aranceles a las exportaciones a Europa, daños para la City y descenso de la inversión a causa de esa incertidumbre. La canciller alemana Angela Merkel aseguró esta semana que el brexit traería consigo la salida del mercado común. Está por ver si esa salida se haría sin paños calientes o con fórmulas intermedias como la de Noruega, fuera de la UE pero con relaciones comerciales fluidas por las que tiene que acatar las reglas comunitarias. En todo caso, todo ello tras largas negociaciones que pueden durar años.

En el otro lado de la balanza, también hay quien observa ventajas económicas para Reino Unido: menos regulación, ahorro en la contribución al presupuesto europeo –aunque también pérdida de subsidios– o una política de inmigración propia e independiente, uno de los principales argumentos que defienden los partidarios del brexit. Por el momento, ya hay algunos sectores y compañías británicas que están sufriendo en menor medida la incertidumbre previa al referéndum. Así, la Bolsa de Londres llega a caer estos días menos que sus vecinas europeas –un 2,2% en el último mes frente al 3% del Euro Stoxx– y ello se debe en buena parte al peso de compañías petroleras y con fuerte peso en la exportación, a las que sin duda beneficia la depreciación de la libra. Por el contrario, compañías vinculadas a la construcción, al consumo y al potente mercado inmobiliario británico, en especial el londinense, se verían fuertemente afectadas. Pero si hay un sector que contiene estos días la respiración es el financiero, con base en la City londinense, y clave en la economía del país. 

3  La city, en juego

La actividad financiera tiene un peso del 12% del PIB británico, con un volumen de negocio anual que ronda los 180.000 millones de libras (226.000 millones de euros). La City es líder indiscutible en el mercado de divisas –allí se cruza el 40% de la actividad a nivel mundial– o en los derivados OTC, con la mitad del negocio internacional. Es sede incluso de las cámaras de compensación en euros, encargadas de la liquidación de la negociación de valores en esta divisa, a pesar de no pertenecer al club de la moneda única y tras ganar el pasado año el pulso al BCE, que reclamaba para la zona euro la base de esa actividad.

La City es cuartel general de los grandes bancos de negocios y puerta de acceso al mercado europeo de los gigantes estadounidenses, que estos días se replantean Londres como sede principal de su negocio si triunfa el brexit. De hecho, Dublín, Fráncfort y Luxemburgo son las grandes alternativas a Londres y entidades como JP Morgan o HSBC ya han reconocido que trasladarían una parte importante de su actividad a estas ciudades si los británicos apuestan por abandonar la UE.

La banca de inversión tomó claro partido hace meses por la permanencia de Gran Bretaña en el club europeo, si bien en la recta final hacia el referéndum se ha replegado a un segundo plano. Todo con tal de no contaminar el ánimo de los votantes de la animadversión que el sector llega a despertar entre parte de los ciudadanos, según reconocen fuentes financieras. El perfil discreto e incluso el optimismo también se extienden a la banca española, aunque el sector aguarde en tensión la cita del próximo jueves.

En Citi aún se muestran optimistas con un resultado favorable a la permanencia británica en la UE. Apunta a que la mayoría de los plebiscitos, aunque sea por estrecho margen, termina por refrendar el statu quo, como sucedió con el de la independencia de Escocia en 2014. Alude también a estudios que señalan que entre el 20% y el 30% de los votantes cambia de opinión o termina de tomar una decisión en la semana previa a la votación. El asesinato el jueves de la diputada laborista Jo Cox, militante por la continuidad en la UE, puede sin duda condicionar el voto de los indecisos en la recta final.

La cita será clave y determinante para marcar el rumbo de unos mercados ya acostumbrados a un entorno de anemia económica y continuos episodios de violencia.