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Cuando los mercados parecen amorales

La libra y las acciones británicas rebotaron ante la especulación de que el asesinato de la diputada británica podría afectar a los resultados del referéndum del 'brexit'.

Bandera británica ondeando a media asta por el asesinato de la diputada Jo Cox.
Bandera británica ondeando a media asta por el asesinato de la diputada Jo Cox.

El referéndum británico sobre su adhesión a la Unión Europea muestra que los votantes todavía pueden tener la sartén por el mango sobre los amorales mercados financieros. Los operadores trabajan con cualquier fragmento de información, incluso la tragedia, como lo hicieron tras la muerte de la diputada británica el 16 de junio.

La libra esterlina se recuperó un 2% de los mínimos de hace 10 semanas ante el dólar y las acciones británicas subieron por la especulación de que el asesinato de Jo Cox, diputada del Partido Laborista en la oposición y a favor de permanecer en la UE, podría influir en el resultado del reñido voto del 23 de junio.

La libra se recuperó con respecto a los mínimos frente al dólares de hace 10 semanas tras el asesinato de Jo Cox

Los operadores calibran inmediatamente las posibles ramificaciones económicas y políticas de cada nuevo hecho, cifra y rumor –independientemente de lo que puedan sentir–. Lo mismo ocurrió cuando auparon al yen a un máximo histórico frente al dólar en 2011 después de que un devastador tsunami asolara el noreste de Japón. Y llevaron al euro a subir hasta un 2% frente al billete verde tras el 11 de septiembre de 2001.

Los movimientos de los mercados determinan a veces lo que sucede a continuación. Así fue cuando la subida del yen de 2011 llevó al grupo de los siete principales países industrializados a intervenir conjuntamente en los mercados de divisas por primera vez en más de una década. También durante la crisis de la zona euro cuando el aumento de la rentabilidad de los bonos exacerbó los problemas hasta hacer peligrar la moneda única.

En otros casos, los precios de los activos son esclavos de los acontecimientos. Esto es sin duda lo que está ocurriendo en el período previo al referéndum británico. Los operadores se quedan paralizados ante cada nueva encuesta de opinión. El equilibrio de poder puede, sin embargo, cambiar una vez que los británicos hayan dado su opinión. La caída de la libra o el incremento de la rentabilidad de la deuda tras el referéndum ayudarán a decidir qué curso tomarán a continuación la economía y los reguladores. Es entonces cuando los mercados pueden devolver la pelota a los votantes.