Editorial

Convulsión en la campaña británica

El asesinato ayer de la diputada laborista británica Jo Cox cuando preparaba un mitin en la ciudad de Birstall, en Yorkshire, ha convulsionado al Reino Unido en plena campaña para el referéndum que la semana que viene tiene que decidir si el país permanece en la Unión Europea o la abandona. Todos los partidos políticos británicos suspendieron los actos previstos ayer, y el primer ministro David Cameron, que había viajado a Gibraltar para pedir el voto a la colonia británica, en lo que era la primera visita de un premier británico al Peñón desde 1968, tuvo de volver a Londres sin hacerlo.

La convocatoria poco acertada de la consulta electoral por parte de Cameron está aflorando la polarización subterránea de la sociedad británica ante su relación con Europa, que va más allá de los dominios de los partidos. Algo nada diferente de lo que está ocurriendo en varios países europeos con la crisis, cual es la irrupción de los viejos nacionalismos eurófobos. Y aunque la vinculación del asesinato con el referéndum no pasa de una hipótesis, aunque parece que bastante consistente, el acontecimiento podría modificar el comportamiento electoral de una parte de la población, cuando las encuestas daban ventaja a los partidarios del ‘brexit’.