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Tiroteos que merman el poder blando de EE UU

Sea lo que sea lo que ha motivado el ataque, los aliados de Washington no pueden entender que la nación más rica siga sin ser capaz de controlar el acceso a armas letales.

Varias banderas estadounidenses ondean a media asta en Washington, junto al Capitolio.
Varias banderas estadounidenses ondean a media asta en Washington, junto al Capitolio.

El ataque en Orlando, Florida, la madrugada del domingo ha despertado la solidaridad de todo el mundo con las decenas de víctimas y sus familias. Es demasiado pronto para saber los motivos exactos del atacante, pero como en tragedias similares, hay que tener en cuenta que el número de muertos –el más alto en un tiroteo masivo en Estados Unidos– se incrementó por el tipo de arma involucrada. El fracaso de Washington para controlar el acceso a armamentos cada vez más letales perjudica la reputación del país.

El suceso ya está generando justificaciones coloreadas por la política. Donald Trump, el candidato republicano para las elecciones presidenciales de noviembre, aseguró a través de Twitter de “estar en lo cierto sobre el terrorismo islámico radical”, mientras que su rival demócrata Hillary Clinton, expresó su apoyo al colectivo gay. Clinton también se refirió a la necesidad de controlar el acceso a ciertos tipos de armas de fuego.

Grupos como la Asociación Nacional del Rifle han convencido a los políticos de que, de alguna manera, el derecho a portar armas consagrado en la Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos es sagrado, de una forma en que otros elementos de la Constitución no lo son.

Con un gran bloque europeo y un rápido crecimiento de China a los hacer frente, la economía de Estados Unidos ya no es tan dominante. La percepción generalizada de una política exterior no concluyente ha minado también la influencia del país. Una retórica como la de Trump –que ha pedido prohibir de forma temporal la entrada a todos los visitantes musulmanes y un muro en la frontera con México– socava aún más el poder de persuasión del país.

Según el ranking sobre el poder blando de los países publicado el año pasado por Portland, una empresa de comunicaciones, Estados Unidos está en tercer lugar, por detrás del Reino Unido y Alemania. La próxima edición saldrá el martes. Estados Unidos sigue siendo un refugio de seguridad, libertad y prosperidad, pero con el tiempo se arriesga a ir bajando en la lista.