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La dificultad de ser accionista de Banco Popular

La emisión de derechos de 2.500 millones de euros de la entidad española la protege frente a las pérdidas inmobiliarias pero es una sorpresa para sus accionistas.

Una oficina de Banco Popular.
Una oficina de Banco Popular.

Banco Popular acaba de recordar a los accionistas de bancos europeos su triste suerte. La emisión de derechos de la entidad española por valor de 2.500 millones de euros tiene sentido estratégico, pero la factura ha llegado a los accionistas, sin darles nada especial a cambio.

Popular asegura que está ampliando capital de forma proactiva, recaudando fondos para acelerar la limpieza de su balance. Parece justo. Probablemente por eso el banco ha cotizado con un descuento tan pronunciado con respecto a sus rivales españoles atendiendo a la relación entre capitalización y valor contable.

A pesar de cancelar su dividendo, la entidad optó por no aplazar los cupones de los bonos convertibles contingentes

El dinero permitirá a Popular elevar la cobertura contra los créditos impagados y los activos inmobiliarios al 50% y casi reducir a la mitad los activos tóxicos en 2018. Eso le ayudará a centrarse en su negocio de préstamos a las pequeñas empresas y lo hace menos vulnerable a para afrontar la consolidación de la banca española.

Pero la ampliación de capital está extrañamente cronometrada. Con las acciones del banco cerca de mínimos históricos, Popular está recaudando alrededor de la mitad de su valor de mercado con un descuento del 32% con respecto al precio teórico sin derechos basado en la valoración de mercado del 25 de mayo.

Popular tampoco ha repartido el dolor. A pesar de cancelar su dividendo, optó por no aplazar los cupones de los bonos convertibles contingentes, una forma de capital Tier 1 con pagos de intereses que se puede ajustar. Es comprensible: en febrero, el miedo a que Deutsche Bank recortara sus cupones provocó el pánico en los mercados. El salto del 9% ayer en los bonos de Popular –frente a una caída del 20% en sus acciones– subraya la desigual división del dolor.

Todo esto estaría bien si los accionistas estuvieran siendo recompensados. Sin embargo, el objetivo de lograr una rentabilidad sobre fondos propios igual o superior al 9% en 2018 se enfrenta al 13% de Banco Santander, más grande y diversificado, y el nuevo ratio de core capital del 10,8% de Popular se mantiene por debajo del de muchos homólogos europeos. No es mucha recompensa por estar en línea de fuego.