Gastronomía

La cocina de Club 31 se mantiene viva

Ragú de ternera con macarrones con hojadre.
Ragú de ternera con macarrones con hojadre.

Después de dos etapas, que acabaron siendo fallidas, Club 31 inicia aventura, en un domicilio diferente y con nueva propietaria, la empresaria Pilar Peña. A pesar de los cambios, sigue manteniendo la esencia que le dio prestigio y lo convirtió en uno de los lugares preferidos de la clase ejecutiva y empresarial, como es su sello de cocina clásica e internacional.

Repasemos en unas líneas la historia de este local, que comenzó en la calle de Alcalá, próximo a la plaza de la Independencia, desde que fue inaugurado en 1959 por Clodoaldo Cortés, propietario de otro de los restaurantes que forman parte de la historia de Madrid, Jockey, que cerró en 2012. Durante décadas fue considerado uno de los templos de la gastronomía madrileña, con platos emblemáticos como los callos, el consomé gelée, el steak tartar, los huevos Club 31... La segunda vida de este local llegó en 2012, cuando un grupo de inversores se hizo cargo de su gestión, pero el entendimiento entre los socios fue breve.

Sala de Club 31.
Sala de Club 31.

Ahora, en esta nueva etapa, con cambio de ubicación incluido y vistas al Teatro de La Zarzuela, ha decidido apostar, con prácticamente el mismo equipo que había anteriormente, por una cocina en la que permanecen aquellos platos, anteriormente citados, que dieron brillo y reconocimiento a esta casa, y donde tampoco faltan sus famosas patatas suflé. Tanto en el servicio de cocina como en el de sala, que trincha y emplata a la vista del comensal, se pueden apreciar los detalles de antigua escuela.

Todo ello supervisado por la propietaria, que abandonó su labor de ejecutiva en una empresa de tecnología para volcarse en este negocio, quien no pierde detalle de todo lo que sucede en la sala. De la decoración se ha ocupado el estudio de arquitectura Espacio de Trabajo.

Algunos de los platos para compartir, e impecables en cuanto a técnica de elaboración y de presentación, son las alcachofas gratinadas y rellenas de foie o el increíble ragú de macarrones con foie y trufa, cubierto de un crujiente hojaldre. Ofrecen la posibilidad, en casi todos los platos, de tomar medias raciones. Como platos fuertes, tiras finas de atún rojo con una salsa kimchee, pescados como la merluza de pincho o los medallones de rape, el solomillo de buey con salsa perigourdine con pimientos de Guernica, o las manitas de cerdo rellenas de mollejas de lechal con salsa de Jerez, otro clásico del Club 31. Los postres se elaboran en el obrador del restaurante, y destaca la tarta tatin de manzana, o el suflé caliente Grand Marnier con vainilla.

Otra de las novedades es el horario: no cierra en la hora de la sobremesa y está abierto en la zona de barra hasta las dos de la madrugada. Interesante carta de vinos a unos precios comedidos. Precio: 55 euros.

Club 31: Jovellanos, 5. Madrid. Tel. 914 34 70 38. www.restauranteclub31.es.