Alimentación y bebidas

Los empresarios chinos apuntan a la alimentación española

El crecimiento de una clase media en China aumenta la demanda de productos españoles y europeos

Los empresarios chinos apuntan a la alimentación española

Hace unos días, la china Shanghai Kaichuang anunció la compra de la conservera cántabra Albo. Esta ha sido la última de una serie de inversiones de empresarios del gigante asiático en empresas españolas de alimentación y bebidas. Y todo apunta que no será la última.

Desde 2014 se han sucedido distintas operaciones que, aunque pequeñas o medianas, denotan un interés de los inversores chinos por la alimentación española. La más relevante ha sido la del distribuidor Grupo Miquel, cuya facturación ronda los 1.000 millones, por el gigante Bright Foods. Antes Fosun entró con un 20% en Grupo Osborne y Changyu Pioneer Wine se hizo accionista mayoritario de la bodega navarra Marqués del Atrio.

“Vienen muchas delegaciones de empresarios chinos interesadas en la alimentación española”, confirma Ivana Casaburi, directora del ESADE China Europe Club. La también profesora de la escuela de negocios ha realizado un reciente estudio sobre la inversión china en Europa en el que concluye que el agroalimentario es uno de los sectores más atractivos para estos empresarios.

El segundo cliente fuera de la UE

Además de recibir cada vez más inversiones por parte de empresarios chinos, las compañías españolas de alimentación y bebidas tienen en China uno de sus principales focos de crecimiento de las exportaciones. En el último año, las empresas españolas facturaron en China más de 500 millones de euros, según datos de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB). Supone un crecimiento de más del 20% en los últimos cinco años. “China se ha convertido en el segundo destino de nuestros productos más allá de la Unión Europea y, por ello, es uno de los mercados prioritarios”, explican desde la organización. “Los productos españoles son apreciados por su gran calidad, variedad y seguridad”. FIAB ha ayudado a la presencia de empresas españolas en el mercado chino, con presencia en ferias de alimentación y con la organización de visitas de empresarios.

“Crece el mercado interno y el consumo se está impulsando por el auge de la clase media”, comenta la experta. Hace un año, la Cámara de Comercio del país asiático anunció una inversión de 3.000 millones en España en “dos o tres años” en la industria inmobiliaria, en el sector turístico y hotelero, en las energías renovables y, también, en la industria agroalimentaria.

Casaburi sin embargo remarca que todavía no se han producido “grandes operaciones”, como si ha ocurrido en otros mercados europeos. Aquí, la mayor operación ha sido la del Grupo Miquel, que algunos medios chinos situaron en unos 110 millones. “No descarto que se produzca en el futuro esa gran operación, aunque dependerá mucho de la evolución política del país”, analiza. “Estos acuerdos necesitan más claridad”.

La experta considera que al ser un sector muy atomizado con empresas en su mayoría familiares, se crean más oportunidades aunque sean de tamaño, para asociarse y así inyectar liquidez y poder emprender inversiones. Casaburi asegura que desconoce si hay operaciones cerca de cerrarse, pero reconoce que empresas como Fosun está recorriendo distintas bodegas en busca de nuevas inversiones.

De hecho, es el vino el producto más atractivo para los chinos. Su consumo está viviendo un rápido crecimiento y se considera como una bebida gourmet. Cofco, distribuidor de Coca-Cola en China y uno de los gigantes de importación de alimentos hacia el país, tiene acuerdos con distintas bodegas españolas como Luzón o, más recientemente, Portia, para llevar a dicho mercado vino español.

Casaburi señala que hay distintas razones para explicar el interés de estas compras de empresas españolas por parte de empresarios chinos. La primera de ellas, para llevar estos productos al mercado chino. En el caso de Fosun y Osborne, la compañía se abrió al mercado chino gracias en buena parte al socio local. De igual manera, la adquisición de Miquel se ha traducido en la apertura de supermercados en Shanghai como plataforma para llevar productos españoles.

En segundo lugar, la experta considera que las compañías chinas quieren aprender de la industria agroalimentaria española y europea para posteriormente comenzar a introducir sus propios productos. El caso más claro ha sido el lanzamiento en España de Noble Dragón, el primer vino chino en el país, que distribuirá Marqués del Atrio.