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Brasil podría vivir un (breve) respiro

Los esfuerzos de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, para evitar el proceso de impeachment están fallando tanto como la economía. Eso hace que sea cada vez más probable que el vicepresidente Michel Temer la reemplace en cuestión de semanas. Los valores y la moneda de Brasil, el real, han subido con fuerza recientemente ya que puede que él resulte más favorable al mercado. Cualquier respiro para el relevante enfermo de América Latina, sin embargo, podría durar poco.

Rousseff tiene que reunir 172 votos de la cámara baja del Congreso –un tercio más uno– para sobrevivir a los cargos de destitución. Está acusada de utilizar una contabilidad presupuestaria corrupta. Es es casi seguro que el Senado votará para abrir un juicio contra ella, obligándola a una suspensión de hasta seis meses. Temer podría hacerse cargo del país ya en junio.

El astuto septuagenario solo podría comenzar a hacer frente a los males de la mayor economía de América Latina, que se contrajo un 3,8% el año pasado y es probable que lo haga al menos igual de mal en 2016. A lo sumo podría completar el período de Rousseff hasta 2018, probablemente prometiendo no buscar la presidencia de nuevo. Eso le daría dos años y medio para tomar medidas impopulares con la intención de reducir el déficit presupuestario de la nación, que alcanzó el 10,34% del PIB en 2015, casi el doble del año anterior.

La investigación de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, podría truncar el tiempo de Temer en el cargo, si las autoridades electorales de Brasil encuentran que la campaña de 2014 de Rousseff y Temer se benefició de financiación ilegal. Una administración de Temer proporcionaría cierto alivio económico, pero ninguna cura milagrosa.