La negociación del nuevo convenio lo paraliza

Las cajas dejan en el aire el plus variable

Protesta sindical ante la sede de la Cecabank en Madrid el pasado mes de octubre.
Protesta sindical ante la sede de la Cecabank en Madrid el pasado mes de octubre.

El plus variable del convenio de ahorro, de entre 217 y 645 euros por empleado, quedará este año en suspenso al menos hasta el 31 de junio, fecha límite que se han dado patronal y sindicatos para tratar de acordar un nuevo convenio. A la espera de ver si entonces mantiene en el nuevo marco, las entidades sí deberán pagar este mismo mes los 303 euros de la parte fija.

El último convenio del sector de cajas de ahorro, previsto para el periodo 2011 a 2014, recogía el pago de un complemento salarial anual para todos los empleados del ramo a abonar en el primer trimestre de cada ejercicio, compuesto de una parte lineal de 300 euros más un plus variable en función de la categoría salarial. La aciaga negociación que patronal y sindicatos vienen manteniendo desde hace más de un año para tratar de consensuar un nuevo marco laboral ha terminado dejando en suspenso el pago del complemento variable.

Así lo han acordado los negociadores de ambos bandos como parte del pacto alcanzado para seguir avanzando en las conversaciones abiertas sobre el nuevo convenio, que han tenido que prorrogarse ya en tres ocasiones ante la distancia de los planteamientos de unos y otros. “El Plus Convenio es uno de los aspectos más conflictivos de la negociación y la está bloqueando”, reconocían hace unos días los sindicatos.

La Asociación de Cajas de Ahorros en Relaciones Laborales (Acarl) venía planteando suspender el abono de la parte fija y variable durante 2016. A partir de ahí, proponía congelar la cuantía del plus lineal en los ejercicios 2017 y 2018 de un lado, mientras que la parte variable se abonaría en función del comportamiento de la rentabilidad de las entidades medida con el ROE.

Los sindicatos, por su parte, se negaban a que la plantilla del ramo renunciara al conjunto del plus este año y a la posible desaparición del complemento variable si este quedaba ligado a la rentabilidad en un momento en que los tipos de interés han quedado rebajados a cero incrementando la presión sobre los márgenes del sector financiero.

Finalmente, han llegado a un acuerdo intermedio. Las entidades sometidas al convenio de ahorro abonarán este mes los 303 euros a los que asciende ya el complemento lineal –que se revaloriza año a año- mientras que dejarán en suspenso el pago del plus variable hasta julio, cuando el nuevo marco laboral que se pacte regirá qué ocurre con dicho plus.

En el caso de las entidades que tengan acordado internamente el prorrateo de este complemento durante las 12 pagas anuales tradicionales, el suplemento variable dejará de ser abonado desde este mes y hasta julio, cuando se ingresará lo que corresponda.

“Hemos conseguido garantizar el pago de la parte lineal este trimestre a cambio de mantener en la negociación este concepto salarial, pero sin comprometer el total del plus en caso de que no hubiese acuerdo de convenio”, sostienen los sindicatos.

El complemento variable fijado por el convenio de cajas oscila entre los 217,75 euros y los 647,51 euros dependiendo de cada categoría y grupo salarial del empleado.

El otro gran acuerdo alcanzado entre las partes para desbloquear la negociación del nuevo convenio es el que afecta a la movilidad geográfica que se aplica a la plantilla y que rige el máximo número de kilómetros que se podrá pedir a un empleado que se desplace a un nuevo centro de trabajo.

En este campo, la patronal venía defendiendo la necesidad de que ante los ajustes realizados en el sector, que ha cerrado un 30,% de sus oficinas, la movilidad geográfica se extendiera desde los 25 kilómetros marcados por el último convenio hasta situarla en los 50 kilómetros.

De hecho, desde la asociación que representa a las cajas de ahorro se sugería que la cifra pudiera ampliarse más allá de los 50 kilómetros si razones organizativas, económicas o de producción así lo requerían las circunstancias. Planteamientos que los sindicatos venían rechazando de plano. Finalmente, Acarl ha renunciado a estas premisas en pos de lograr un acuerdo, lo que ha permitido ampliar al 30 de junio el plazo de negociación que se han dado las partes con el objetivo de sellar un nuevo convenio.

 

Los pulsos pendientes para consensuar un nuevo marco

Los sindicatos mayoritarios del sector de las cajas de ahorros, CC OO, Csica y UGT, con una representación conjunta del 85% de empleados del ramo, aseguran que sacar la movilidad geográfica de la discusión y llegar a un acuerdo sobre el pago de los complementos son “acuerdos importantes para poder avanzar en la negociación de un convenio justo”.

Con todo, las centrales aducen que “aún estamos lejísimos de alcanzar un acuerdo global aceptable”. Bajo su punto de vista, siguen siendo inaceptables algunas de las propuestas planteadas por la patronal. Destacan, entre ellas, la pretensión de las entidades financieras de flexibilizar los horarios comerciales para dar atención a la clientela por las tardes más allá de determinados jueves del año. La extensión de los horarios ha sido uno de los puntos de fricción más enconados que viene enfrentando a sindicatos y a la Asociación de Cajas de Ahorros en Relaciones Laborales (Acarl). La patronal también ha planteado rebajar un 2% los trienios y modificar los incentivos ligados a la antigüedad para tratar de ligarlos a la consecución de resultados, otro punto al que las centrales se niegan.

Las centrales aseveran que los logros alcanzados hasta la fecha están sustentados en la campaña de movilizaciones que han llevado a cabo hasta la fecha durante los últimos meses, en los que han organizado numerosas movilizaciones y protestas frente a la sede patronal y las de las principales entidades financieras del ramo. Los sindicatos no descartan proseguir con este tipo de manifestaciones en caso de que fuera necesario, si bien la coyuntura de diálogo actual es la más fértil que han logrado las partes en el último año de negociación. El pasado otoño, las centrales llegaron a amenazar con convocar una huelga sectorial si los representantes de las cajas de ahorros no suavizaban la plataforma de propuestas que les habían presentado en la mesa de negociación.