Un nexo entre las compañías y los que se han marchado
Después de años fuera, toca encontrar trabajo en casa

Después de años fuera, toca encontrar trabajo en casa

La mayoría de los que regresan trabajan en firmas relacionadas con el país del que vuelven

Son perfiles a los que se les presupone otras habilidades, como la valentía

Muchos profesionales, sobre todo jóvenes, que hicieron las maletas en busca de un futuro profesional mejor del que se le ofrecía en España, están pensando en regresar. Han adquirido experiencia y conocimientos profesionales, pero sobre todo vivencias personales que les hacen especiales. Según reconoce el consultor y experto en selección de profesionales Sébastien Sanz: “La adquisición de un talento diferente tiene que ver con una plusvalía personal, profesional, técnica y lingüística y considero como el aspecto más destacable de una experiencia en otro país hacerse mejor persona”.

Una de las principales preocupaciones del que se marcha para trabajar fuera del país de origen durante varios años es saber si regresará algún día y si la vuelta se hará en buenas condiciones laborales y económicas. Con esta finalidad nace el portal Volvemos.org, un proyecto que pretende servir de nexo entre las empresas españolas y los profesionales que trabajan en otros países y desean regresar con una oportunidad laboral acorde a sus expectativas.

“Normalmente, la motivación que empuja a los emigrantes a plantearse la vuelta tiene que ver con motivos personales. Una vez se ha completado un ciclo vital en el extranjero el emigrante es consciente de lo que ha perdido”, explica Diego Ruiz del Árbol, madrileño de 36 años, ingeniero informático, promotor de la iniciativa Volvemos.org y residente en Berlín desde hace siete años.

Porque en el momento de irse, el emigrante está concentrado en resolver un problema del corto plazo: la falta de perspectivas laborales, los problemas económicos... “En ese momento, no puede ser consciente de las consecuencias de la decisión de abandonar su país. Es, precisamente tras unos años, al llegar esa consciencia, cuando el emigrante ve lo que ha dejado atrás, familia, amigos, una cultura a la que, le guste o no, pertenece o un estilo de vida”, explica este emprendedor, que cree que pasado un tiempo en el lugar de destino es cuando el expatriado toma conciencia de las implicaciones de su decisión. “Es a este emigrante al que queremos recuperar, el que pudiendo estar lejos de casa, prefiere volver”, señala Ruiz del Árbol.

Y son las empresas las que deberían valorar la experiencia acumulada por este colectivo de profesionales con ganas de regresar. “Tiene amplio conocimiento de una cultura concreta, lo que es una baza fundamental a la hora de orientar su vuelta en el terreno laboral, ya que podrá hacer uso de él una vez en España”, añade. Precisamente, una parte importante de los que vuelven a España, tras un periplo en el extranjero, lo hacen en desempeños laborales que guardan alguna relación con el país al que emigraron. “Así, una persona que pasó diez años en Alemania podría ser un profesional muy valorado en empresas alemanas con sede en España, o en empresas españolas con intereses en el citado país”. Lo importante es generar oportunidades laborales para que el expatriado sienta que en su lugar de origen le valoran y le necesitan.

Por ello en Volvemos.org están elaborando una base de datos de profesionales que se encuentran trabajando en el extranjero a los que les gustaría regresar. Su labor es analizar el mercado laboral en busca de empresas y organizaciones que necesiten profesionales con talento y experiencia internacional. Porque, además de conocimientos técnicos, idiomas y experiencia internacional, a este tipo de candidatos se les presupone otro tipo de habilidades, son perfiles cargados de valentía, con capacidad de asumir riesgos.

“El abandono de lo conocido hacia lo desconocido siempre fomenta aprensión, resistencia y supone salir de la zona de confort, con muchas preguntas e incertidumbres sobre lo que va a pasar”, explica el experto en recursos humanos Sébastien Sanz, a la vez que destaca la humildad del candidato y su capacidad para adaptarse a otras culturas y estilos de vida. “La perseverancia es otras de las virtudes, porque captar un nuevo código cultural y construir una nueva forma de vida no ocurre rápidamente. La madurez y la ambición son otros dos valores añadidos del emigrante, como también lo es la sociabilidad y la generosidad”, remata este consultor.