Los candidatos pactan lo ideológico y mercadean con los cargos

Espadas en alto y un tercer hombre en el congreso de UGT

El todavía secretario general de UGT, Cándido Méndez.
El todavía secretario general de UGT, Cándido Méndez. EL PAÍS

No se trata de hacer leña del árbol caído”. Así describía un delegado de UGT el masivo respaldo otorgado ayer por el 42 Congreso Confederal del sindicato a la gestión de Cándido Méndez durante los últimos tres años.

El líder ugetista deja el cargo tras 22 años y sus partidarios y detractores, o más bien ya los partidarios de su candidato favorito a sucederle, Miguel Ángel Cilleros, y del candidato no oficialista, Pepe Álvarez, consideraron ayer que no era el momento de escenificar una fragmentación del sindicato.

Los 570 delegados acreditados escucharon las intervenciones de 25 secretarios generales acerca de la labor de Méndez y su equipo. Y al término de este debate, votaron el informe de gestión, que logró un respaldo del 97,5% de los delegados. Hubo 552 votos a favor, seis en contra y ocho abstenciones.

Los trabajos de la comisión de control económico del sindicato lograron aún un apoyo mayor, del 98,7%, reflejando un cierre de filas a la gestión de las dificultades económicas por las que atraviesa la central, y que son una de las causas que le obligan a reestructurarse en este congreso, teniendo que reducir de seis a tres sus federaciones sectoriales. Así, aunque había dudas sobre si las intervenciones de los secretarios generales dejarían ver las diferencias reinantes en el seno del sindicato, finalmente “solo hubo críticas puntuales y muy dulcificadas; tanto las dirigidas a Méndez, como entre candidatos”, señalaron asistentes al debate.

Alguna de estas críticas estuvo dirigida a la polémica sobre el derecho a decidir de los catalanes defendido por el candidato Pepe Álvarez. El secretario general de la Federación de Servicios, José Miguel Villa, recordó que el sindicato ya tomó posición al respecto en una resolución de noviembre de 2014. Y el líder de MCA, Carlos Romero, afeó a Méndez que cuestionara si en las federaciones que apoyan a Álvarez habían consultado sobre el derecho a decidir.

Pero esta calma chicha podría atribuirse, según el tercer candidato a suceder a Méndez, el responsable canario, Gustavo Santana, “a que somos conscientes de que no podemos salir rotos de este congreso, porque después nos queda por hacer lo más difícil”, dijo en referencia a la fusión de federaciones. Si bien podría tratarse solo de la calma que precede a la tempestad.

De hecho, el informe de gestión ya es pasado. Tras su votación, los delegados comenzaron a trabajar sobre lo ideológico en comisiones para transaccionar y pactar el mayor número de enmiendas posible. “No queremos que uno de los candidatos gane en lo ideológico, consiguiendo que se le aprueben más enmiendas, y el otro gane la secretaría general, como ocurrió en 1994, con Méndez y Lito”, explicaban otras fuentes.

Respaldos

Y en paralelo a estas transacciones ideológicas, los dos candidatos con más posibilidades de suceder a Méndez, el secretario general de Cataluña, Pepe Álvarez y el responsable de la Federación de Movilidad y Consumo, Miguel Ángel Cilleros, intensificaron sus movimientos para ganar apoyos. “Las posibilidades están muy ajustadas”, reconocían desde una candidatura.

Álvarez contaría con la mayoría de las federaciones más voluminosas (Servicios Públicos, 89 delegados; MCA, 71 delegados); mientras que Cilleros lograría el respaldo mayoritario de las federaciones de Movilidad (64 delegados) y Servicios (51 delegados). Las otras dos federaciones de peso (Fitag, con 46 delegados y Enseñanza, con 23) están muy divididas. Y aunque la mayoría de las regiones –que tienen 240 delegados– apoya a Álvarez. Los dos territorios con más delegados: Andalucía (39) y Madrid (31) también están divididos. Por ello, descartaban la posibilidad de que uno de los dos se retirara. También, se consideraba poco probable una tercera persona de consenso.

Así, todo apunta a que el procedimiento para conseguir los respaldos iba a a ser el habitual en estas situaciones: ofrecer puestos en las ejecutivas a cambio de respaldos. Fuentes cercanas a los candidatos reconocían que ninguno de los equipos estaba formado, por este motivo, y que apurarían hasta el último minuto.

En este escenario, no es descartable que Santana, con pocas posibilidades de conseguir el 25% de avales exigido para presentar candidatura, sumara sus fuerzas a Álvarez, pudiendo incluso entrar en su Ejecutiva. Y los votos “sueltos” que iban a ir dirigidos a él serían también claves en el resultado final.