Hará un plan de viabilidad del sindicato

Pepe Álvarez, a las puertas de sustituir a Méndez en UGT

Pepe Álvarez (en el centro en primera fila), presentando su candidatura a la secretaría general de UGT; Carlos Romero, secretario general de MCA-UGT (izquierda) y Julio Lacuerda, secretario general de FSP-UGT (derecha).
Pepe Álvarez (en el centro en primera fila), presentando su candidatura a la secretaría general de UGT; Carlos Romero, secretario general de MCA-UGT (izquierda) y Julio Lacuerda, secretario general de FSP-UGT (derecha).

El líder de UGT en Cataluña, el asturiano Pepe Álvarez, ha presentado hoy en Madrid su candidatura a la secretaría general del sindicato, donde sustituiría a Cándido Méndez, que lleva 22 años en el cargo. En una solemne presentación, rodeado por la mayoría de los secretarios generales territoriales y los de las dos grandes federaciones de la industria y los servicios (MCA y FSP), Álvarez ha asegurado que no solo cuenta con el aval del 25% de los 601 delegados del Congreso que se exigen para poder presentar la candidatura sino que calcula que ya tiene el respaldo de más del 50% de estos delegados.

De esta forma, Álvarez estaría a las puertas de convertirse en secretario general de la UGT con un proyecto que, según ha dicho, quiere que suponga un “auténtico punto y aparte” en la historia y forma de actuar del sindicato. Sin renegar de la gestión de Méndez, de la que ha dicho él y su equipo “han formado parte”, sí insistió en la necesidad de renovar profundamente la organización interna y las políticas de la central.

Ese cambio estaría marcado por dos ejes fundamentales uno de funcionamiento y otro organizativo: en primer lugar Álvarez pretende “sectorializar” la UGT. Eso pasaría, según ha explicado, por reducir de seis a tres, las grandes federaciones sectoriales y, una vez hecho esto, “aprovechar la fortaleza de los representantes de UGT en los grandes centros de trabajo” y a partir de ahí que las secciones sindicales de estas grandes empresas “sirvan como paraguas de las pymes de ese sector, que muchas veces son contratas o subcontratas”.

El segundo gran cambio consistirá en la elaboración de un “plan de viabilidad” financiera del sindicato. Álvarez dijo que “no se plantea” que uno de los elementos de este plan sea la reducción de las plantillas del sindicato, si bien admitió que eso “se verá cuando nos sentemos y analicemos cuestiones como la edad de los trabajadores”.En cualquier caso precisó que las decisiones se tomarán “con guante de seda”, ya que según dijo, la buena labor de los trabajadores del sindicato “es la que le han llevado a donde está hoy”.

Lo que sí incluirá dicho plan de viabilidad será “medidas de transparencia” que “pongan luz” en la gestión de los acuerdos que se hagan entre el sindicato y las administraciones públicas. A este respecto dijo ser consciente de que a pesar de que UGT “está fuerte en las empresas, la percepción social (del sindicato) ha bajado exponencialmente en los últimos años”, en referencia velada a los casos de corrupción. No tiene previsto, sin embargo, que UGT haga ningún pronunciamiento reforzando su autonomía del PSOE, porque dicha vinculación es "un tópico", según ha dicho Álvarez.

Preguntado por sus planes para garantizar la financiación del sindicato en los próximos años, Álvarez indicó que será difícil justificar “en el corto plazo” un aumento de las subvenciones públicas. Por ello, se mostró más partidario de “ver cómo somos capaces de repercutir los costes de la negociación colectiva en todas las personas que se benefician de ella y no solo en los trabajadores afiliados que pagan sus cuotas”.

En cuanto a sus propuestas de acción sindical, el candidato planteó cinco grandes iniciativas: buscar una fórmula para facilitar la jubilación de 1,2 millones de parados de larga duración mayores de 55 años con largas carreras de cotización y que han sido despedidos en la crisis y aumentar el protagonismo del contrato de relevo. También abogó por incrementar las plantillas públicas; hacer compatibles las ayudas sociales que complementen salarios bajos; y elaborar, junto con todos los actores económicos, un plan estratégico de política industrial.

Con estas reformas, Álvarez aseguró que el sindicato estaría en condiciones de funcionar adecuadamente "para los próximos 20 o 30 años". Mientras que él aseguró que aspira, al menos, a gestionar UGT los próximos cuatro años: "la nuestra es una dirección de largo recorrido, por sus propuestas y por la solvencia y convicción de las personas y las organizaciones; y todo eso es imparable", ha dicho.

En este sentido, rechazó las críticas que se han vertido por su edad (está a punto de cumplir 60 años), asegurando que está "en plenas condiciones físicas y psíquicas" para dirigir UGT. Y también restó importancia a otras críticas vertidas hacia su candidatura por proceder de Cataluña. En este punto y cuestionando por su posición acerca de proceso soberanista catalán, Álvarez dijo que mantendrá la postura de UGT en Cataluña si bien precisó que el posicionamiento al respecto "no es una prioridad" del sindicato.

Tratar "con mimo" a los perdedores

No obstante, las otras dos candidaturas a la secretaría general de UGT, de Miguel Ángel Cilleros, secretario general de la Federación de Servicios para la Movilidad y el Consumo y Gustavo Santana, secretario general de UGT-Canarias siguen vivas y, previsiblemente se medirán sus fuerzas en el 42 Congreso que se celebrará del 9 al 12 de marzo próximos.

Pepe Álvarez negó que existan negociaciones para llegar al Congreso con una candidatura conjunta, si bien aseguró que "está abierto" a que eso sucediera. En cualquier caso, fuentes sindicales informaron de que existe la posibilidad de que la candidatura de Santana pudiera caerse a última hora por la falta de avales, si se constatara una duplicidad de éstos.

Si bien, Álvarez también aseguró que, aunque la mecánica del Congreso no permite incluir a los perdedores en la próxima Ejecutiva, los tratará con "especial mimo" si logra la victoria.