El fabricante español de móviles niega que vaya a hacer un ERE
Alberto Méndez, consejero delegado de BQ.
Alberto Méndez, consejero delegado de BQ.

La plantilla de BQ convoca paros para este jueves por despidos

El fabricante de móviles español BQ, que durante los últimos años ha sido capaz de competir con gigantes como Apple y Samsung en España, se enfrentará este jueves a las protestas de sus trabajadores. El comité de empresa ha convocado paros de media hora por la mañana y por la tarde en sus centros de soporte al cliente y reparaciones que la compañía tiene en Rivas (Madrid), donde actualmente trabajan casi 800 personas.

Los representantes de los trabajadores denuncian recortes de plantilla en esas áreas de negocio y temen la externalización del servicio posventa, lo que podría provocar un ERE en la compañía. “BQ nos deja sin trabajo. No más despidos. No a la externalización. No al cierre de servicios”, señalaba ayer un tuit, animando a los trabajadores a sumarse a los paros.

Rodrigo del Prado, cofundador de BQ, niega a CincoDías que la compañía esté preparando ningún ERE para su servicio de atención al cliente ni el cierre de su call center. Fuentes del comité de empresa, por contra, aseguraron a El Confidencial que la empresa ha empezado a externalizar su servicio técnico, lo que se ha traducido en 80 bajas entre no renovaciones y despidos desde este enero.

Del Prado puntualiza los hechos. “Lo que ha habido desde enero son 32 bajas y una no renovación de contratos. Con la Navidad hacemos bastantes contratos temporales. En años anteriores, buena parte de estos contratos fueron prorrogados e incluso se convirtieron en indefinidos, pero este año no ha sido así, pues nuestras necesidades de ampliar plantilla son menores que en años anteriores”, subraya el directivo.

Este achaca la situación a que el mercado de smartphones –su principal negocio– se ha desacelerado, “porque la gente ya no renueva su móvil como antes, como también han demostrado los últimos resultados de Apple o de Samsung”, y deben adaptarse a esa nueva situación.

BQ, que tiene en total una plantilla de 1.300 trabajadores, aún no ha hecho públicos sus resultados de 2015 (“los estamos auditando”), pero sí admite que sus ventas de enero de 2016 han sido menores frente al mismo mes de 2015. “Todo nos hace pensar que este año no va a haber crecimiento en este mercado. ¿Eso nos llevará a hacer ajustes de plantilla en el futuro? Sí, si lo vemos necesario”, confiesa Del Prado, que niega, no obstante, que vayan a externalizar su servicio técnico.

Asegura que BQ está cambiando el modelo de soporte a sus clientes para reducir los tiempos de reparación de los dispositivos. “Los usuarios no quieren esperar mucho tiempo y con nuestro sistema actual el plazo mínimo es de 96 horas”. Del Prado cuenta que el objetivo es acercar las reparaciones al cliente, y que este tenga centros físicos a los que acudir a arreglar sus equipos, como ya adelantó a este periódico el pasado agosto. “A final de 2015 pusimos en marcha un centro propio en Madrid y la idea es montar otro igual en Barcelona y apoyarnos igualmente en nuestros pequeños distribuidores. Queremos aprovechar sus tiendas para dar mejor servicio y beneficiarnos todos. Ya tenemos varios distribuidores certificados”, dice el ejecutivo, que resalta que es la manera de lograr una capilaridad imposible de alcanzar de otra manera.

BQ, que sufre como Apple y Samsung la competencia de los fabricantes chinos con móviles baratos y buenas prestaciones, facturó 202 millones de euros en 2014, tras multiplicar por diez sus ingresos en cuatro años.