Especial Mobile World Congress

¿Por qué no se fabrican móviles en España?

Sin una industria auxiliar potente, similar a la del automóvil, competir con China es imposible.

Queda invertir en educación, diseño de producto y software y aplicaciones.

Un visitante toma una foto a unos smartphones durante el MWC del año pasado. Miles de ejecutivos de la industria vuelven a congregarse esta semana en Barcelona.
Un visitante toma una foto a unos smartphones durante el MWC del año pasado. Miles de ejecutivos de la industria vuelven a congregarse esta semana en Barcelona. Reuters

España ha sido desde el principio uno de los mercados de tecnologías móviles más pujantes de Europa. La avidez de los consumidores –4 de cada 10 españoles han cambiado de smartphone en el último año, según el comparador de seguros Acierto.com– y la fuerte competencia entre los teleoperadores –Telefónica, Vodafone, Orange, Jazztel, Yoigo, entre otros– han contribuido a que la penetración de teléfonos inteligentes supere el 80%.

Además, el país cuenta con su propia marca de móviles (BQ, el tercero o cuarto más grande en ventas dependiendo del mes), es sede del evento internacional más importante del sector (el Mobile World Congress que arranca hoy en Barcelona) y cuna de una nueva generación de emprendedores tecnológicos (Wallapop, Jobandtalent, Idealista...) que se han convertido en un imán para los fondos de capital semilla estadounidenses.

A pesar de todas estas virtudes, hace mucho que en España no se fabrican móviles. La francesa Alcatel cerró sus plantas de Villaverde (Madrid) y Toledo en 2001 y Samsung cerró su fábrica de Palau de Plegamans (Barcelona) –que además de pantallas LCD, durante un corto tiempo también armaba celulares–, en 2004. Por último, Google cerró la filial española de Motorola en 2012. Desde entonces el sector no ha vuelto a dar buenas noticias a nivel de manufactura.

El modelo a seguir es el de BQ: tecnología local y fabricación asiática

BQ ensambla sus tablets y teléfonos en Taiwán y China y su robot educativo, en Polonia. La empresa valenciana ImasD es quizá la única marca nacional que diseña, desarrolla y monta sus tabletas modulares en España, aunque todavía en tiradas cortas. ¿Es factible revertir esta situación? ¿Debería España tratar de recuperar esta industria o debería enfocarse únicamente en software y aplicaciones?

“Ensamblar no sería posible, ni en EE UU son capaces de hacerlo, porque casi todos los fabricantes de componentes están ubicados en China”, sostiene María García Murillo, directora de terminales de Yoigo.

Apple empezó fabricando en California, pero antes de 2004 empezó a recurrir a proveedores chinos y hoy toda su cadena de suministro está allí. Aunque Donald Trump ha prometido que de llegar a la presidencia hará que la marca de la manzana vuelva a producir “sus malditos ordenadores” en el país, lo cierto es que eso difícilmente va a ocurrir.

Según García Murillo, si bien las marcas ahorrarían en costes de transporte, el trasladar a EE UU o España toda la maquinaria e infraestructura que han desarrollado los proveedores asiáticos de componentes electrónicos, no compensaría lo que se perdería en la capacidad que estos tienen de generar economías de escala.

Es famosa la anécdota de que Steve Jobs decidió encargar el corte de los paneles de vidrio del iPhone a una compañía china, a pesar de que anteriormente había seleccionado a una firma de Nueva York, porque se necesitaba una sala de despiece al vacío que implementar en EE UU costaría una fortuna, pero que el productor asiático ya estaba construyendo con subsidios de Pekín.

Foxconn
El CEO de Apple, Tim Cook, visita la línea de producción del iPhone en una fábrica de Foxconn en Zhengzhou, China, en marzo de 2012. Reuters

“La agilidad y rapidez de respuesta solo la tienen allí”, explica García Murillo. “Eso sí, todo el know how y el diseño, que es la base de cualquier terminal, puede ser perfectamente local”, añade. En ese sentido, destaca que el modelo óptimo a seguir en España sería el de BQ, de la que Yoigo tiene cuatro móviles en su catálogo. La firma madrileña, fundada en 2010, ha logrado en poco tiempo hacerse con un trozo importante del mercado local y ha empezado a expandirse a Suecia y Reino Unido.

“Su crecimiento se basa en las buenas relaciones que ha construido con Google, que le aporta el sistema operativo, y con los fabricantes de chips Intel y Qualcomm, así como en el servicio de posventa y atención al cliente. Pero ensamblan sus productos en Asia bajo la supervisión de ingenieros españoles. Al final, el control de calidad es más importante que el lugar de fabricación”, mantiene.

Rodrigo del Prado, cofundador y director general adjunto de BQ, señala que la producción de un smartphone consta siempre de tres partes: el diseño (si es curvo, recto, resistente al agua, a golpes y caídas y las implicancias que esas características tendrán en la ingeniería del hardware), la placa base (donde se alojan y conectan todos los componentes: sensores de cámara, altavoces, micrófonos, antenas, chip, wifi, Bluetooth, pantalla, panel táctil, batería, etc.) y el software (el sistema operativo que permite que las aplicaciones funcionen).

“Todas las decisiones relacionadas con el diseño, la placa base y el sofware son tomadas por personal de BQ en España, aunque luego algunos dispositivos se ensamblan en Taiwán y China. La razón es que todos los proveedores de la placa base están en Asia y llevan muchos años haciendo componentes. Mientras ese ecosistema no exista aquí, fabricar en España será imposible porque no tendrá sentido, no aporta ningún valor”, argumenta.

Del Prado refiere que un móvil de BQ se ensambla en 11 pasos, por lo que no exige una carga de mano de obra grande. “El coste laboral es menor en Asia, sí, pero no es esa la razón por la que ensamblamos allá, sino la presencia de todo un ecosistema de proveedores. Si en Pamplona montamos nuestras impresoras 3D es porque el 80% de los proveedores de componentes está cerca de nuestra fábrica. Es la misma razón por la que Ford tiene su factoría en Valencia, Seat en Barcelona y Citroën en Vigo: la existencia de una industria auxiliar”, explica.

Zowi
Zowi, el robot para niños de BQ, se fabrica en Polonia.

La ausencia en el país de una red de proveedores de electrónica de consumo potente explica también las dificultades de algunas startups para sacar adelante sus proyectos.

“De las tres partes antes descritas, la más madura en Europa es la del software y las aplicaciones porque para iniciar su actividad y programar, cualquier emprendedor lo único que necesita es un ordenador. Pero el diseño industrial requiere prototipos. Necesitas moldes de plástico para hacer piezas como la carcasa y cuando vas a comprarle a los proveedores de componentes, estos te piden una tirada mínima, con lo cual tienes gastos no recurrentes altos que te obligan a invertir decenas de miles de euros que no sabes si vas a poder amortizar”, advierte.

Sin embargo, Del Prado contempla el futuro con optimismo. “Hoy disponemos de herramientas que hace 15 años no teníamos como las impresoras 3D, con las cuales puedes fabricar tus propios prototipos”, comenta. La clave para el cofundador de BQ está en invertir en educación. “La esperanza son los niños, tenemos que enseñarles que la tecnologia es la suma del hardware y el software y que puede servir para encontrar nuevas formas de resolver necesidades. Así como en su momento se hizo con los ordenadores, ahora tenemos que darles impresoras 3D, al menos una por colegio”, precisa.

En ese sentido, destacó la decisión de la Comunidad de Madrid de crear una asignatura oficial de Programación y Robótica, que comenzó a impartirse el curso 2014-2015 en algunos institutos y este curso ha empezado a extenderse a todos los centros públicos, concertados y privados de la región.

Desde Telefónica indican que la predominancia de la fabricación asiática de móviles continuará en el futuro, por sus costes laborales más bajos, acceso a los últimos componentes al precio más competitivo posible, posibilidad de aumentar la producción sin incurrir en elevados costes de ampliación de capacidad instalada y la cercanía geográfica de empresas auxiliares.

La operadora, que también distribuye móviles de BQ, coincide en la receta. “Tenemos ejemplos de compañías que diseñan sus productos en España y los fabrican en Asia. Los resultados son satisfactorios, dado que consiguen productos con un diseño orientado a las necesidades de los consumidores europeos, con precios asequibles. Desde Telefónica apoyamos este tipo de empresas, especialmente si son de origen español”.

Los cinco temas que marcan tendencia en el MWC de 2016

Wearable
Férula inteligente conectada al móvil por Bluetooth. Los wearables robarán protagonismo a los smartphones en el MWC de este año. Getty Images

Por la diversidad de tecnologías y agentes involucrados, es fácil perderse entre la gran cantidad de temas que se tratan en el Mobile World Congress. Pero Ismael Sancha, director general de movilidad de Accenture, describe las que, a juicio de la consultora, serán los cinco asuntos que dominarán las discusiones, los anuncios y lanzamientos en la edición de este año.

1. Comercio autónomo. Gracias al desarrollo del internet de las cosas, los dispositivos podrán realizar compras sin la necesidad de que nadie tenga que introducir un pin o contraseña. Más aún, en los próximos años, empezarán a conocer nuestras necesidades, deseos e intenciones sin que tengamos que decírselo. Ya existe tecnología para ello, pero en el MWC veremos un debate en torno a la creciente necesidad de educación, y cómo el ecosistema de pagos necesita adaptarse para asegurarse de que la experiencia de pago contactless de los usuarios se mantiene segura y simple, independientemente de la cantidad de dispositivos necesarios para poder almacenar los datos de pago.

2. Empleados Conectados. 2016 será el año de la tercera fase de la movilidad empresarial, sin duda, y lo veremos en el MWC. La primera fase sirvió para dar autonomía a los usuarios a través de dispositivos móviles y correo electrónico en cualquier lugar. La segunda fue en torno a las aplicaciones transaccionales básicas que permitían reducir el tiempo de viaje entre localizaciones y eliminar la necesidad de operaciones en papel. La tercera fase, en la que nos estamos introduciendo ahora, trata sobre la transformación de los procesos de negocio utilizando tecnologías móviles.

En esta etapa serán claves los dispositivos wearables, cuyo mayor uso creará una fuerza de empleados conectados, capaz de acceder a la información que necesiten en el momento en el que lo necesiten, colaborar con sus compañeros a distancia e incluso recibir instrucciones sobre la marcha.

3. Seguridad de dispositivos para consumidores y empresas. En el MWC y durante 2016, la seguridad y la privacidad de los datos serán diferenciadores claves. Incluso consumidores con poco interés o comprensión de la tecnología verán noticias sobre compañías y dispositivos hackeados, y como resultado, tratarán de asegurar sus propios datos y se informarán de hasta qué punto esa información se podrá compartir legalmente con otras compañías. Un reciente estudio de Accenture descubrió que el 47% de los encuestados considera las preocupaciones por la seguridad y los riesgos de la privacidad entre las tres primeras barreras para comprar un dispositivo o un servicio de internet de las cosas.

Junto con la calidad, la funcionalidad y el precio, la seguridad se convertirá en uno de los factores decisivos en el proceso de compra. Esto llevará a que 2016 sea el año en el que se empiecen a introducir soluciones de autenticación biométrica, y esperamos ver ejemplos de esto en el MWC.

4. Explosión del analytics. En el MWC de 2016 empezaremos a ver más dispositivos conectados capaces de realizar analíticas de datos seleccionados in situ, casi en tiempo real y sin la necesidad de enviar la información a la nube para que se le aplique el estudio. Esto permitirá la generación rápida y autónoma de ideas y de toma de decisiones, y será un gran paso hacia el aprendizaje automatizado y desconectado en los hogares y las empresas.

Gracias a que el ritmo de acogida de datos se acelera, las funciones de negocio dependientes de la computación se podrán llevar a cabo en los dispositivos, que en última instancia, llevan a un comportamiento más autónomo y sensible que permite a los equipos informáticos participar activamente en el mundo que nos rodea.

5. IoT, evidente en el día a día de la empresa, pero todavía ganándose su sitio. Llevamos años hablando de ello y las compañías han empezado a experimentar soluciones piloto de internet de las cosas (IoT), pero en el MWC se notará más actividad real. 2016 experimentará un rápido crecimiento en el número de anuncios sobre IoT: proyectos puestos en marcha y lanzamiento de modelos y servicios de negocio que no existían hasta ahora.

En casi todos los casos se tratará de proyectos en prueba, ya que las empresas empiezan a testar y valorar su camino hacia lo que podría ser posible con IoT, experimentado ampliamente con lo que venimos escuchando que será la cuarta revolución industrial.