Inversión Corporativa acepta un 5% del capital frente al 30% inicial

La salida de Benjumea desbloquea el acuerdo de Abengoa con los acreedores

Torre de una planta solar de Abengoa.
Torre de una planta solar de Abengoa.

La salida de Felipe Benjumea, máximo responsable de la compañía hasta septiembre pero hasta esta semana asesor de la misma, ha sido el detonante del desbloqueo de las negociaciones con la banca acreedora y los bonistas. Ayer, Inversión Corporativa, el brazo inversor de los Benjumea y de otras familias andaluzas –que controla un 51% de los derechos políticos y un 19% de las acciones de la firma–, entregó una carta a los acreedores en la que acepta quedarse con un 5% del capital de Abengoa tras su reestructuración, sea cual sea el final de ese proceso. Los Benjumea reducen así sus pretensiones previas, de un 12,5% inicial que se elevaba hasta el 30% en el caso de que la empresa cumpliera el plan de negocio estipulado.

Enterradas esas exigencias, la capacidad de negociación entre el grupo andaluz y los acreedores para lograr un acuerdo de refinanciación que evite la entrada de Abengoa en concurso se amplía. Los bancos aceptaron ayer liberar parte de las garantías que tenían en Atlantica Yield, que solicitaban los bonistas liderados por Houlihan Lokey para inyectar la liquidez de emergencia que necesitaba la empresa hasta marzo para el abono de las nóminas. De esta forma, los bonistas dieron el visto bueno a entregar entre 100 y 105 millones a la empresa, mientras que el resto del dinero –hasta los 165 previstos inicialmente– será aportado por Abengoa, que retrasará el pago a proveedores no estratégicos, según fuentes conocedoras.

El nuevo consejero delegado de Abengoa, Joaquín Fernández de Piérola Marín, había comunicado horas antes a la plantilla en España, unos 4.000 trabajadores, que cobrarán en los próximos días el salario de febrero tras “resolver la liquidez necesaria para completar” el abono. El resto ya lo habían recibido.

Sobre la mesa sigue una refinanciación que evite el concurso y una metamorfosis de la deuda, de la que se transformarían unos 6.000 millones de deuda corporativa en acciones, de los 9.400 millones que suma el total de esta. Así como la inyección de los 1.130 millones hasta 2017 que necesita Abengoa para ejecutar su plan industrial, y de los que los bonistas están dispuestos a aportar unos 1.000 a cambio de un 70% de la compañía reestructurada. Liquidez que se complementa con unos 800 millones en avales que necesita este año a cargo del G7 –Santander, Bankia, CaixaBank, Popular, Sabadell, HSBC y Crédit Agricole.