Dos generaciones condenadas a entenderse

‘Millennials’ y séniors, cara a cara

La nueva generación de trabajadores y sus jefes ponen sobre la mesa sus diferencias y sus inquietudes

‘Millennials’ y séniors, cara a cara

Es probable que nunca antes se haya escrito y teorizado tanto sobre una nueva generación como la de los millennials. Esos jóvenes nacidos entre 1980 y el año 2000, que se sitúan entre los profesionales formados antes del boom digital y los que casi han nacido manejando una tableta o un smartphone. Una generación de la que se destaca su rupturismo, su diferente escala de valores y de prioridades, o su mayor ambición para lograr sus objetivos. Pero, ¿qué piensan ellos? Y no menos importante:¿qué piensan sus jefes sénior?

En un encuentro organizado por la consultora Capgemini para CincoDías, millennials y séniors de la compañía exponen sus diferentes formas de concebir el trabajo, el día a día, y también, lo que les aporta a unos y otros compartir proyectos con mentalidades tan diferentes. El formato del propio encuentro ya es un signo de esas primeras diferencias. De un lado, cinco millennials que trabajan en diversos proyectos de Capgemini, y en diferentes países, que se desenvuelven sin problemas desde su ordenador a través de Skype. Del otro, en la sede madrileña de Capgemini, Paulo Morgado, consejero delegado de la consultora en España, y Daniel Suardiaz, responsable de transformación digital, como representantes de esa generación anterior que tiene que trabajar mano a mano con esos jóvenes.

  • Valores

“Espero de mi jefe que me apoye de verdad, y que me ayude a mejorar y potenciar mis habilidades”

Melek Celik. 
Consultora de experiencia de cliente (27 años)

Nada más comenzar la charla, a la hora de hablar de lo que esperan los millennials de su desarrollo profesional, comienzan las primeras diferencias. Sobre todo, hablan de compromiso, de hacer algo que les haga sentir parte de un proyecto que impacte:“Los valores se están convirtiendo en algo cada vez más importante, no solo de cara a los clientes, sino también de los empleados. Y los millennials queremos participar en algo grande”, afirma, desde Utrech (Holanda), Jeroen Janssen, de 29 años, responsable de relaciones con los clientes. “Queremos formar parte de algo que sea útil y que genere un impacto. No quiero ser solo una más, quiero algo que tenga resultados en la organización y que esta, además, lo aprecie”, añade Malek Celik, especialista en experiencia de cliente en Colonia (Alemania). Por su parte, Ernesto Gonzalo, diseñador gráfico valenciano, subraya lo importante que es para él participar en proyectos que le hagan sentir parte de la compañía, además de la libertad para organizar su trabajo y poder dedicar tiempo a su formación y a mejorar sus habilidades.

Para Pablo Orensanz, ingeniero de desarrollo de producto y residente en Barcelona, el afán por impactar no es tan exclusivo de los millennials , “todas las generaciones previas, cuando surgieron, también lo querían”, pero sí lo es la forma de llevarlo a cabo:“Queremos hacer cosas interesantes, pasarlo bien cuando las llevamos a cabo, y tenemos las herramientas para hacerlo”.

El responsable digital de Capgemini, Daniel Suardiaz, recuerda cómo a la edad de los actuales millennials, su generación crecía con la convicción de que lo correcto era “trabajar muchas horas en la oficina porque era lo que había que hacer. No se hablaba de impactar, de valores, o de hacer algo útil. Pero sí de que había que hacerlo”. Para Paulo Morgado, “la diferencia principal es que cuando empecé a trabajar a finales de los 80, la oficina, el espacio físico, era mucho mas importante que ahora. Se nos consideraba workaholics (adictos al trabajo), porque estábamos trabajando hasta las cuatro o las cinco de la mañana. Pero no desde casa, sino en la oficina. Y una de las grandes ventajas de hoy en día es que podemos trabajar desde donde sea”.

A la izquierda, Paulo Morgado, consejero delegado de Capgemini en España, junto a Daniel Suardiaz, responsable de transformación digital de la consultora, durante un momento de la sesión.
A la izquierda, Paulo Morgado, consejero delegado de Capgemini en España, junto a Daniel Suardiaz, responsable de transformación digital de la consultora, durante un momento de la sesión.

  • El papel de la oficina

Morgado abre así un debate sobre la importancia y la necesidad de trabajar en un espacio físico de forma fija. Una cuestión importante, si se tiene en cuenta que en el año 2020, los millennials supondrán la mitad del personal laboral en el mundo. Y su concepción sobre este aspecto vuelve a poner de relieve su diferente forma de pensar. Malek Celik apunta que “no queremos sujetarnos a trabajar en una misma oficina en un horario fijo para siempre. Queremos flexibilidad y libertad”.

Una libertad que, llegado al extremo, podría hacer perder el contacto personal con otros compañeros. Para Jeroen Janssen, este es el rol más importante que puede jugar la oficina, “ser un punto oficial de encuentro, porque, puedes hablar con ellos por teléfono o correo electrónico, pero mantener el contacto personal sigue siendo importante”. “No tienes por qué estar allí, siempre que tengas la confianza del cliente y los medios para hacerlo, y ahora los hay. Sí creo que la oficina física tiene valor como un punto de encuentro con los compañeros y con los propios clientes”, explica Johan Alex, desde Suecia.

  • Relación con los superiores

Conocidas la inquietudes de los millennials con sus empresas, con sus compañeros, y con su oficina... ¿Qué le piden a sus jefes?¿Cómo aceptan la jerarquía?Y, ¿qué piensan sus superiores de ellos?

“Creo que la gran diferencia entre ellos y nosotros es el sentido de comunidad digital que tienen, y por ejemplo, yo no. Yo también uso dispositivos tecnológicos, pero no de una manera tan profunda”, afirma Paulo Morgado, quien, como consejero delegado de una empresa nacida en los años 80, dice tener una misión con esta generación: “La de derribar las barreras burocráticas que impiden que estos jóvenes puedan explotar todo su potencial en la compañía. Ellos quieren tener un impacto no solo en el trabajo, sino también en la sociedad, y mi misión es permitirles que puedan hacerlo dentro de la empresa”. Daniel Suardiaz destaca de los millennials “su sentimiento de emprendimiento, aunque estén trabajando para una gran compañía. Ponen sus habilidades encima de la mesa y las comparten, y están más preocupados de lo que quieren los clientes. Son grandes diferencias con las generaciones anteriores. Esto nos exige seguir formándonos constantemente, y adaptarnos a su ecosistema, para comprender cómo toman sus decisiones”.

“Hay que eliminar la hipocresía en la relación con los ‘millennials’. Escuchar de verdad sus ideas y planteamientos”

Paulo Morgado
Consejero delegado de Capgemini en España

Melek Celik, desde Colonia, dice esperar de un jefe “apoyo para desarrollarme, creo que es algo que tienen que hacer”, mientras que Pablo Orensanz está de acuerdo cuando se dice que los millennials tienen una concepción menos rígida de la jerarquía:“Eso es gracias al uso que hacemos de la tecnología. Puedo poner algo en Linkedin, y puede ser leído por un consejero delegado o por un compañero. Todo es más horizontal”.

“En la relación con ellos hay que eliminar la hipocresía”, dice Paulo Morgado, consejero delegado de Capgemini en España. “Escuchar sus ideas y sus planteamientos, pero de verdad. De una forma sincera. Y a partir de ahí, creo que nuestra experiencia puedes servirles de ayuda de cara a gestionar sus carreras y sus expectativas”. “Desde el momento en que ellos eligen jefe, más que un trabajo, eso te exige liderar”, añade Daniel Suardiaz. “Porque ahí se plantea un reto:combinar las prioridades de la empresa a corto plazo, que pasan por conseguir resultados, con las expectativas a largo de los millennials:el impacto, el desarrollo personal... Todos estamos aprendiendo todavía los unos de los otros”.