Tribuna

Un programa económico reformista para España

La economía internacional y la española se encuentran en un escenario deflacionista, que tiene su origen tanto en factores coyunturales -como los interrogantes sobre la evolución de la economía china o la marcha del precio de las materias primas-, como en componentes estructurales, más intensos en el caso de la economía española, como un empeoramiento de la calidad del empleo, una pérdida de los derechos laborales, una reducción salarial superior al 7% en el caso de España, descensos en la tasa de cobertura del desempleo, un incremento de las desigualdades, o unos moderados incrementos de la productividad.
La política monetaria da síntomas de agotamiento, y se necesita una mayor intensidad en el giro que se produjo en la política económica por parte de la nueva composición de la Comisión Europea con la incorporación de los socialdemócratas europeos.
No menos preocupante es la herencia que recibirá el nuevo Gobierno. Una de las más importantes, la política fiscal y presupuestaria. El guarismo del déficit público, que la Comisión sitúa cerca del 5%, podría frenar el crecimiento económico y la salida de la crisis. El dato de déficit más alto de la Unión Europea. Estos días muchos analistas económicos nos hablan de la incertidumbre política y sus consecuencias sobre la economía. Incluso tratan de medir el coste de dicha incertidumbre. Difícil empeño, aunque loable. No obstante, lo más relevante es cómo gestionar la pluralidad y la complejidad política en nuestro país. Una pluralidad que ha venido para quedarse. La cuestión no es cuantificar el coste de la incertidumbre, sino avanzar mecanismos de gestión de esa “incertidumbre”, de ese nuevo marco político. Y el PSOE ha demostrado en su historia que es capaz de gestionar mejor que nadie la complejidad política que vive nuestro país. Porque es capaz de entenderse con la mayoría de las fuerzas políticas y por el capital humano y experiencia de sus cuadros.
El Programa para un gobierno progresista y reformista, que ha propuesto al resto de fuerzas del cambio el PSOE el pasado 8 de febrero, es una gran noticia para la economía española, porque dibuja un programa económico de medio plazo para España, anclado en la sostenibilidad de las finanzas públicas. En concreto, en un plan para dichas finanzas a medio plazo realista y creíble, con un reforzamiento del marco institucional liderado por la Autoridad Fiscal Independiente(AIReF).
El aludido programa se asienta sobre pilares como la modernización de la economía, la cohesión social y la regeneración de las instituciones, tres palancas que se retroalimentan y que conforman un proyecto económico de futuro para nuestro país.
Desde el punto de vista de la modernización de la economía, se concreta en un nuevo modelo de crecimiento más basado en la incorporación del conocimiento y la calidad en los procesos productivos, y en una transición energética que combata firmemente el cambio climático. En materia de empleo se defienden unas relaciones más equilibradas entre empresarios y trabajadores, combatir la inestabilidad y la precariedad laboral, una estrategia continuada en relación a las políticas activas de empleo y un Plan de choque por el empleo y la inserción laboral.
Para la cohesión social, reducir las desigualdades y combatir la pobreza son prioridades políticas en ese programa económico de medio plazo para la economía española. Con herramientas como un Ingreso Mínimo Vital, medidas de lucha contra la pobreza energética y contra el sobre-endeudamiento de las familias, subida del salario mínimo interprofesional y reconstruir y modernizar el Estado del Bienestar.
La tercera pata de ese programa de medio plazo para la economía española se centra en acabar con el capitalismo clientelar, que tiene una relación directa con la caída de la productividad y la falta de una verdadera igualdad de oportunidades. En el citado Programa se apuesta por reformar la Ley de contratos del sector público; por una auditoria del gasto público; modificar el procedimiento de designación parlamentaria de los miembros en los órganos reguladores y supervisores con el objetivo de evitar la colonización de dichos organismos por los partidos políticos; por una nueva regulación que evite las puertas giratorias o la modificación de la Ley de transparencia.
En definitiva, un programa que tiene como metas converger en productividad y cohesión social con las economías más desarrolladas del mundo.

Pedro Saura es portavoz de Economía del grupo parlamentario socialista.