Breakingviews

Portugal pone a la eurozona a prueba

Portugal está poniendo a prueba la tensa calma de la zona euro. Su nuevo gobierno socialista está desenmarañando reformas, ha castigado a los inversores bancarios y ahora se enfrenta a un fuerte aumento de la rentabilidad de los bonos. La crisis acecha.

A todos los activos de mayor riesgo les ha ido mal recientemente, pero la deuda portuguesa tiene un rendimiento marcadamente inferior al de sus compañeros del sur de Europa. La endeudada y rígida economía del país es particularmente vulnerable a las preocupaciones de que el crecimiento se está estancando. Pero hay otras razones por las que el diferencial entre los bonos portugueses y alemanes a 10 años ha aumentado en 200 puntos básicos desde el comienzo del año a su mayor nivel desde 2014, más de un año antes de que el Banco Central Europeo comenzara a comprar bonos.

Un débil crecimiento o la inestabilidad del Gobierno podrían llevar a una rebaja de su calificación crediticia

El frágil Gobierno de coalición formado tras las elecciones no concluyentes de noviembre ha llevado a cabo algunos malos movimientos. Violó los principios de juego limpio del mercado de bonos por sus quitas solo a algunos acreedores de Novo Banco y su presupuesto de 2016 corre el riesgo de no cumplir con las normas de la Unión Europea. Los inversores están inquietos sobre dos escenarios, ya que cualquiera de los dos podría conducir a un segundo rescate.

En primer lugar, la coalición puede desmoronarse si la UE exige mucha más austeridad. La disputa sobre el presupuesto de 2016 terminó con un compromiso que permitía a la Comisión Europea decir de Lisboa no se estaba desviando “significativamente” gracias a un compromiso de reducirlo gradualmente.

En segundo lugar, el crecimiento débil o la inestabilidad del Gobierno podrían desencadenar una rebaja de su calificación crediticia, por lo que Portugal no podría entrar en el programa de compra de bonos del BCE.

De momento, la espiral de Portugal ha tenido un efecto limitado en los otros países. Italia y España comparten algunos de sus problemas. El primero tiene demasiada deuda y muy poco crecimiento, España está atascada en un callejón político sin salida. Por desgracia para Portugal, los mercados saben que no es demasiado grande para quebrar.