Enero tormentoso en la Bolsa

El petróleo hunde al Ibex por debajo de los 8.300 puntos ¿qué ocurre?

¿Blade Runner? No, Tokio. Un peatón camina delante de un monitor de cotizaciones.
¿Blade Runner? No, Tokio. Un peatón camina delante de un monitor de cotizaciones. Getty Images

El petróleo ha vuelto a convertirse en el huracán que ha acabado arrasando con las Bolsas mundiales. El Brent, atemorizado por el menor crecimiento económico que está registrando China -su principal demandante- y profundizando en sus caídas debido a su elevado nivel de producción, acabó una jornada más siendo el lastre que tumbó las cotizaciones de todos los mercados, lo que llevó de nuevo a desatar una gran oleada de ventas.

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Los inversores, desconfiados, y a la espera de nuevas medidas que puedan hacer cambiar el rumbo en los mercados, no pudieron refugiarse en la renta variable para evitar nuevas pérdidas. Tampoco la renta fija ni el mercado de divisas sirvieron de amparo para frenar los miedos, pues la caída del 3,76% en el precio crudo no dejó lugar para las ganancias. Con ello, el Ibex acabó ahondando en terreno negativo y su signo volvió a darse la vuelta, después de haber puesto fin durante la víspera a su trayectoria bajista. El selectivo, que acumula ya un descenso de más del 13% en lo que va de año, ha registrado una caída del 3,2%, hasta los 8.281,4 puntos.

La incertidumbre en torno a la caída de precios del petróleo, las posibles próximas subidas de tipos por parte de la Fed, la espera y la falta de expectativas de cara al encuentro de hoy del BCE y las tensiones políticas en España con el desafío independentista catalán y la formación del Gobierno nacional como escenario de fondo, no hacen más que presionar a las Bolsas para hacer del miedo el sentimiento protagonista en los inversores y de la volatilidad el factor más presente en los mercados.

“Estamos saliendo de un periodo en el que hemos tenido una volatilidad muy baja debido a los programas de compra de deuda. El dinero fácil y las tasas de interés a tipo cero promueven este entorno”, asegura Scott Glasser, codirector de la filial de Legg Masson, ClearBridge Investments. “Creo que veremos una mayor volatilidad en el transcurso del próximo año”, aclara.

Sin embargo, en un entorno en el que la volatilidad no deja de crecer, las Bolsas en el Viejo Continente también siguen resignándose a las caídas. La publicación de datos macroeconómicos o de resultados empresariales, que antes ejercían de catalizadores para fraguar repuntes, ahora pasan desapercibidos o dejan peores sensaciones en un contexto en el que el oro negro acapara todo el protagonismo. “Factores como China o el petróleo, y las consiguientes caídas en los mercados, podrían llegar a estropear las sensaciones de los consumidores e inversores si se siguen reflejando descensos en la confianza, como ha sucedido con el ZEW alemán”, apunta Amílcar Barrios, analista de Tressis.

Así, al ritmo que marcaron las caídas del petróleo, los parqués europeos pasaron a teñirse de rojo. El índice que más sufrió volvió a ser, por tercera jornada consecutiva, el Mib italiano, que cayó más de un 4% acusando los descensos del sector bancario, que teme los resultados de los informes sobre los créditos deteriorados que el BCE les ha solicitado. Asimismo, el Cac francés, el Footsie británico y el Dax alemán han retrocedido en torno al 3%. Todo ello como consecuencia del varapalo del Brent, que siguió intensificando sus caídas hasta situarse en los 27,88 dólares.

El problema del petróleo vuelve a escena. Venezuela, país que forma parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ha solicitado al cartel una reunión de urgencia para evitar un hundimiento superior del precio del crudo, que se paga a menos de 27 dólares por barril de Brent. Con todo, el resto de los países, capitaneados por Arabia Saudí, sigue con la gran misión de expulsar del mercado de producción a Estados Unidos y no parecen por la labor de reducir la producción. Las primeras informaciones apunta a que ni siquiera atenderán la petición de Venezuela de discutirlo.

“Tenemos ya una gran sobreproducción de petróleo y la OPEP, con todas las reuniones que tiene, no es capaz de poner una limitación”, señala Adrián Poyo, analista de XTB, quien asegura que el mercado se está “inundando de petróleo”, lo que todavía “puede agravar más la situación actual”.

Con todo, Wall Street, la principal referencia de los mercados occidentales, también se sumó al pesimismo y sus índices cayeron, uniéndose así a la tragedia bursátil del resto del mundo. Sin embargo, al cierre de la sesión el Dow Jones, el S&P y el Nasdaq moderaron sus caídas. Los dos primeros quedaron por encima del 1%, mientras que el tercero terminó prácticamente plano.

Del mismo modo, el mercado de deuda, que hasta ahora parecía ser el menos afectado por el petróleo, también ha acabado sumándose a la hecatombe. Los mercados de bonos mundiales han intensificado la marcha de los inversores y las rentabilidades han seguido aumentando.El tipo de interés del bono español a diez años se sitúa en el 1,78%, frente al 1,70% de la jornada anterior. En lo que va de año, suma ya un aumento del 5,6%. Por su parte, la prima de riesgo aligeró su escalada hasta situarse en los 129 puntos básicos, desde los 115 de la víspera.

En el mercado de divisas, el euro se sitúa en los 1,09 dólares, al mismo nivel que ayer.