El país necesita modernizar su economía

Irán, un nuevo ‘El Dorado’ para las empresas españolas

Irán diseña un ambicioso plan de inversiones en sectores estratégicos

Estand de Iran en Fitur
Estand de Iran en Fitur Getty Images

La privilegiada situación geoestratégica de Irán, a medio camino entre Europa y Asia, y una población de 77 millones de personas –la mayoría urbana y con formación– ávida de productos occidentales, convierte a la república islámica, tras el levantamiento de las sanciones, en uno de los mercados más atractivos del mundo. La necesidad de modernizar su economía después de casi cuatro décadas de aislamiento internacional abre importantes oportunidades de negocio para las empresas españolas, líderes en sectores estratégicos para el país.

Hidrocarburos

El 80% de las exportaciones de Irán se concentra en el sector de los hidrocarburos. Las sanciones supusieron la pérdida de miles de millones para la república islámica, que vio reducido sus ventas de barriles diarios de crudo a un millón frente a los 2,5 millones que comercializaba en 2011. El país cuenta con la cuarta reserva petrolífera del mundo y la segunda de gas, la mayor parte sin explotar. “Necesitamos inversiones y tecnología y el terreno en nuestro país está preparado para tales actividades”, aseguraba el sábado el presidente iraní, Hassan Rohani.

Los responsables iraníes pretenden aumentar enseguida la producción hasta los 1,5 millones y llegar a los cuatro millones en los próximos años. Para llegar a esos objetivos, Teherán necesita, además, modernizar sus instalaciones y acceder a tecnología para la exploración de nuevos yacimientos y mejorar sus procesos de refinamiento. Los contratos petrolíferos, según los expertos, podrían alcanzar los 25.000 millones de euros.

Garantías ante un escenario incierto

Para articular jurídicamente el levantamiento de las sanciones, la Unión Europea procedió en el pasado otoño a la modificación de distintos Reglamentos y Decisiones comunitarios que impedían las relaciones comerciales y financieras con Irán.

La confirmación de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) el sábado de que el estado persa había cumplido los compromisos alcanzados en el acuerdo con Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU, hizo entrar en vigor estas modificaciones legislativas.

El acuerdo con las potencias prevé expresamente, sin embargo, la reintroducción inmediata de las sanciones para el caso de que la república islámica incumpliese “significativamente” las obligaciones acordadas.

La incertidumbre que incorpora esta posibilidad hizo que para proteger la seguridad del tráfico comercial y los intereses de las empresas que, en esta nueva etapa, invirtiesen en el país árabe, las autoridades comunitarias se apresurasen a aclarar que, ante ese escenario, las nuevas medidas no afectarán a la ejecución de los contrato suscritos mientras estaba en vigor la atenuación de las sanciones.

El acuerdo establece claramente la prohibición, o la obtención de autorización previa, para comercializar material relacionado con la energía nuclear y la industria militar.

No se han levantado todas las sanciones. El acuerdo alcanzado con las potencias mundiales se limita a las medidas impuesta en 2011. Sobre Irán sigue pesando otras sanciones, fundamentalmente, por la violación de los derechos humanos.

En este sentido, la república islámica ha mantenido en los últimos meses contactos con varios países para la construcción de refinerías. El ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, anunciaba el lunes un principio de acuerdo para la construcción de una refinería en España. La inversión alcanzaría los 3.000 millones y implicaría a socios locales.

Repsol y Cepsa eran dos de los principales importadores de crudo iraní con 80.000 y 60.000 barriles diarios, respectivamente. La restricciones comerciales obligaron a buscar nuevos socios, pero ambas prevén volver a reanudar las relaciones con el país. De hecho, como el resto de países europeos, ante la expectativa de levantamiento de las sanciones, el Ejecutivo español organizó en septiembre un viaje oficial a Teherán con una delegación de empresarios. Entre ellos estaba, el consejero delegado de Repsol Josu Jon Imaz, lo que da cuenta del interés de la petrolera.

Infraestructuras

El Gobierno iraní ha anunciado un plan de inversión para los próximos cinco años de 300.000 millones que incluye la red de carreteras, aeropuertos y puertos, así como la ampliación del metro de Teherán, que cuenta con 50 kilómetros y es una de las grandes apuestas para descongestionar una ciudad con más de ocho millones de habitantes. El proyecto estrella, sin embargo, es la construcción de una línea de alta velocidad que conecte la capital con la segunda ciudad del país, Mashhad, a 890 kilómetros de distancia, y cuyo proyecto asciende a 1.500 millones.

Las empresas españoles son referencia mundial en la construcción de este tipo de infraestructuras. Un consorcio de compañías (OHL, Indra o Talgo, entre otras), junto con Ineco, Adif y Renfe, construyen en la actualidad el llamado Ave del desierto, que une La Meca y Medina. La inversión, solo en el sector transporte, se espera que alcance los 80.000 millones de dólares.

Otro ambicioso proyecto, con un inversión de 1.000 millones, es la ampliación del aeropuerto de Teherán, que ahora cuenta con un tráfico 12 millones de pasajeros al año, y que pretende albergar en pocos años hasta 96 millones de pasajeros.

La experiencia de Aena, primer operador aeroportuario del mundo, y Adif, que gestiona la mayor red de alta velocidad de Europa y segunda del mundo, colocan a las empresas españolas en una envidiable posición de salida para conseguir estos contratos.

Renovables

Irán ocupa un sorprendente duodécimo puesto en la producción de mundial de energías renovables. El país ya cuenta con 100 MW de energía eólica, varias plantas solar foto voltaicas y una central termosolar. Las autoridades iraníes, sabedoras de sus condiciones ventosas y con más de 300 días de sol al año, tienen como objetivo ser exportador de energía eléctrica en la región. El sector español es uno de los líderes mundiales en producción de energía limpia con empresas como Acciona o Abengoa.

Automoción

La demanda de automóviles y piezas de repuesto es cada vez mayor. El precio del carburante se sitúa en torno a los 20 céntimos por litro. Las matriculaciones rondan las 1,2 millones anuales. Los expertos esperan que en el corto plazo se superen los dos millones. Las posibilidades de negocio para la industria de la automoción española son importantes. Hasta el fin de las sanciones era China, con sus vehículos de bajo coste, el que monopolizaba la demanda cautiva del país. El sector español que es el segundo fabricante de vehículos de Europa y noveno a nivel mundial puede encontrar un mercado sediento de nuevos modelos. Las plantas de Seat o Renault (hasta 17 en todo el país) suponen el 17,2% del total de las exportaciones.

Las oportunidades para las empresas españolas, no obstante, abarcan casi cualquier sector productivo de la economía iraní que tras cuatro décadas de aislamiento se encuentra necesitado de inversiones y trasvase de teconología. La minería, las químicas o el turismo son, según los expertos, otros de los sectores estratégicos sobre los que las compañías españolas, por su liderazgo, estarían muy bien posicionadas para abordar nuevos proyectos.

La estimación del FMI sitúa el crecimiento del PIB de Irán en el 4% y 5,5% para 2016 y 2017, respectiva