Tribuna

Un yacimiento de más de 2 millones de empleos

Uno de los principales objetivos para los próximos cuatro años será consolidar la recuperación económica que hemos iniciado en estos últimos trimestres y, especialmente, recuperar índices de empleo propios de una sociedad democrática moderna, que no puede permitirse los cuatro millones ochocientos mil parados que actualmente tiene. Por otro lado, existe otro enorme reto de índole social, que no es otro que dar una respuesta a las nuevas necesidades de las familias actuales, que demandan la cobertura de una serie de servicios que contribuya al desarrollo de su proyecto de vida. Permítanme una breve explicación y algunas soluciones que proponemos (y que ya hemos trasladado a los partidos políticos) desde la Asociación Española de Servicios a la Persona (AESP).

El desarrollo de la sociedad española ha traído múltiples consecuencias positivas como el incremento de la esperanza de vida, la mejora de la calidad de vida, la incorporación definitiva de la mujer al trabajo, además de cambios en la estructura tradicional familiar que han generado nuevas necesidades a las familias, que ahora necesitan ayudas para poder conciliar la vida laboral y la familiar y, no en menor medida, conseguir la plena igualdad entre hombres y mujeres. Ayudas en el cuidado de los hijos, apoyo escolar, el cuidado del hogar, cuidado de mayores, etc., en definitiva, todos esos servicios que satisfacen las necesidades básicas e imprescindibles para los ciudadanos, que se denominan servicios a la persona y que tienen que ser cubiertos necesariamente.

Este amplio sector de servicios a la persona cuenta con una principal característica: su enorme capacidad para generar empleo tanto directo como indirecto. Sin embargo, un gran volumen de estos servicios se encuentra dentro de la economía sumergida.

La AESP considera necesaria una regulación y desarrollo del sector que implique una serie de reformas fiscales y económicas que introduzcan desgravaciones y deducciones que logren que el coste total para el usuario del servicio sea muy semejante en la economía legal y en la sumergida; medidas como la eliminación del IVA o la aplicación de un IVA súper reducido para este tipo de servicios, con cotizaciones especiales a la Seguridad Social similares a las aplicadas en el Real Decreto de Empleadas del Hogar, deducciones en el IRPF a las personas que justifiquen adecuadamente que han contratado estos servicios y con desgravaciones en el impuesto de sociedades para las empresas que faciliten dichos servicios a sus clientes, empleados o familiares de los mismos, incentivando así la afloración de la economía sumergida. También facilitar la creación de micro pymes y de autoempleo con un régimen fiscal especial hasta conseguir un volumen de ventas determinado que permita el establecimiento por cuenta propia de muchos trabajadores.

La implantación de la suma de todas estas medidas tendría la consecuente creación de cerca de un millón de nuevos asalariados legales y más de un millón de autoempleo, es decir, más de dos millones de nuevos empleos, que reducirían las cifras de paro y la subsiguiente disminución en el presupuesto del subsidio de desempleo.

Medidas similares se han implantado en otros países dando grandes resultados. Francia puso en marcha en el 2006 de la Ley Borloo, que permitió el desarrollo del sector de los servicios a la persona con unos resultados espectaculares: más de dos millones de nuevos empleos legalizados en el sector. Todas estas personas, por tanto, no aparecen en la lista de parados, no perciben prestaciones por desempleo y todas ellas cotizan a las arcas del Estado. España no puede permitirse renunciar a un sector con esta gran capacidad de generación de empleo, de afloramiento de economía sumergida y de creación de empleos de calidad y de mejora del bienestar del ciudadano gracias a la disponibilidad de servicios garantizados en la prestación de los mismos. El inicio de una nueva legislatura nos ofrece una nueva oportunidad.

Javier Benavente es presidente de la Asociación Española de Servicios a la Persona (AESP).

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