Tribuna

Empresarios responsables e irresponsables

La opinión pública está muy atenta a los grados de responsabilidad de las empresas. El presidente de Volkswagen, uno de los CEO más poderosos del mundo, tuvo que renunciar de inmediato cuando una ONG descubrió que estaban engañando a las autoridades en los controles de gases contaminantes. La maniobra permitía elevar la potencia de los motores al costo social de emitir sustancias generadoras de enfermedades respiratorias y otros daños. Las acciones cayeron casi un 20%. Las disculpas no alcanzaron. Dice The New York Times: “Para una práctica tan fraudulenta no basta con un mea culpa de la empresa. Debe explicar cómo algo así pudo suceder, e identificar quién trajo la idea y quién la autorizo”.

Las redes sociales hicieron viral la denuncia médica de que una empresa farmacéutica compró la patente de un medicamento de 62 años de existencia de variadas aplicaciones, maniobró para restringir su distribución y evitar genéricos y subió su precio de 13,50 dólares la tableta a 750 dólares. No aportaron mucho las excusas de su dueño de que era “para reinvertir en mejorar el medicamento”.

Otro laboratorio líder lanzó un medicamento para la hepatitis C que la cura en tres semanas, pero cobrando por las 21 tabletas 100.000 dólares. Hay 300 millones de personas con esa seria enfermedad. Muy difícil que ellos o sus seguros de salud puedan afrontar estos precios, y llueven las protestas de la sociedad civil y de las empresas aseguradoras.

La ciudadanía es también sensible a las prácticas opuestas. Sabiéndolo, nueve empresas internacionales líderes han anunciado un pacto para reciclarse y operar solo con energías renovables. Entre ellas, la mayor empresa mundial de productos de consumo, Procter & Gamble, declaró que la proporción de energía verde que utiliza subirá del 7% actual al 30% hasta 2020. Explicó: “La gente que usa nuestros productos espera que una empresa como P&G sea socialmente responsable”.

Algunos de los mayores fondos de pensiones mundiales informaron de que dejarán de invertir en empresas que usen combustibles fósiles por su impacto contaminante. Ya los que están implementado políticas de desinversión representan 2,6 billones de dólares.

Hay diferentes maneras de ser empresario, una profesión fundamental para la humanidad, y sociedades democráticas cada vez más activas están señalando cuáles consideran aceptables y cuáles no.

La reciente obra del autor ‘Ética para empresarios’ ha sido traducida al chino y al inglés y está en traducción al francés y al portugués

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