El panel fotovoltaico permite encender dos lámparas, una radio y recarga el móvil

Un nuevo sistema solar en Kenia

M-­Kopa combina fuentes limpias con pagos móviles.

Una representante de ventas de la empresa M-Kopa habla con un usuario del servicio de energía solar en Kenia.
Una representante de ventas de la empresa M-Kopa habla con un usuario del servicio de energía solar en Kenia.

Michael Saitabau, de 11 años, solía dejar de hacer la tarea temprano porque el sol se ponía antes de las siete de la noche y se acababa el queroseno de la lámpara. Es por eso que él y su familia se tenían que ir a dormir. Decía: “Solía faltar a la escuela porque si iba sin la tarea, me golpeaban”.

En Kenia, donde solo entre el 20% y 25% de los hogares cuenta con energía de la red pública, la principal fuente de luz que ilumina los hogares humildes de las colinas de Ngong proviene de las estrellas.

Cuando la madre de Michael, Faith, disponía de dinero y tiempo para ir al pueblo a comprar más queroseno, se quedaba levantada hasta tarde haciendo artesanías para venderlas a los turistas. Sus esfuerzos por ayudar a los ingresos de la familia granjera se pagaron con un gran sacrificio para su salud. “Los gases me afectaban mucho. Cuando tosía, escupía de color negro”.

Ahora, M-­Kopa, la compañía líder de energía solar en Kenia, ofrece una alternativa limpia y de bajo coste para las familias de las zonas rurales. Las familias pagan un anticipo de 35 dólares (32,8 euros) y reciben un sistema compuesto por un panel solar para el techo, dos lámparas colgantes, una linterna, una radio y un panel de control para cargar el móvil.

En Kenia, solo hasta el 25% de los hogares cuenta con energía de la red pública

Pagan el equivalente a 0,43 dólares (0,40 euros) al día, a través de una transferencia móvil. Después de pagar durante un año, son dueños del sistema solar y tienen acceso a energía gratuita.

La empresa se lanzó en 2012 por un grupo internacional. La M significa móvil y Kopa es la palabra en suajili que quiere decir prestar. Uno de sus fundadores ayudó a lanzar M-Pesa, que ahora es la empresa número uno de transferencias de dinero móviles. M­-Kopa usa la tecnología de K­-Pesa para ofrecer crédito a sus clientes de bajos recursos, la mayoría de los cuales ni siquiera tiene una cuenta bancaria.

Dice ser el proveedor de energía prepago para hogares que no tienen acceso a la red. Cuenta con 225,000 clientes en Kenia, Tanzania y Uganda y está implementando el sistema en Ghana e India, con la intención de expandir su producto a otras regiones.

Con 650 empleados, miles de representantes de ventas y una ganancia de 40 millones de dólares al año (37,5 millones de euros), ha logrado resurgir la energía solar en el este de África, convirtiendo en un verdadero negocio el sueño frustrado de producir energía sostenible con recursos naturales.

Chad Larson, cofundador y director financiero de M­-Kopa, dice: “Desde hace mucho hay personas que intentan vender energía solar en África, pero hace apenas cinco años que están preparados.” Indica que la técnica de pagar unos pocos centavos por día durante un año para comprar el sistema solar es el mismo modelo que se usa para administrar las hipotecas en Wall Street.

Faith y su hijo Michael leen un libro.
Faith y su hijo Michael leen un libro.

Peter George, consultor en Global Village Energy Partnership, una entidad de beneficencia que trabaja con empresas en países en vías de desarrollo, opina que el mercado ha evolucionado muchísimo en los últimos cinco años.

Antes había una distorsión creada por lo que denomina un “mercado impulsado por donantes”, en los que países occidentales regalaban energía, al tiempo que había un gran ingreso de lámparas chinas no reguladas, que casi eliminó la energía solar del mercado.

Cerca de 150.000 clientes de M­Kopa paga sus préstamos por un sistema que puede ser anulado por incumplimiento de pago usando tecnología GSM. Larson señala que cerca del 60% de los clientes salda el crédito en un año; el 30% lo hace en 18 meses y el resto se anula por incumplimiento de pago. Dado que la mayoría pagan una parte del préstamo, el porcentaje de pérdida es del 5%.

En Kenia, 75.000 clientes ahora disfrutan de energía gratuita y M-­Kopa anticipa que en 2020 tendrá cuatro millones de usuarios. Cuando la familia Saitabau termine de pagar su crédito, comprará dos lámparas más para la habitación de los niños. “Me encantaría poder leer un libro acostado en la cama”, dice Michael.

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