Editorial

Sumar eficacia contra el blanqueo

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) destacó el año pasado cómo los notarios españoles han “logrado avances considerables” en la lucha contra el blanqueo de capitales como consecuencia de la puesta en marcha de su órgano centralizado de previsión (OCP). Y es que, según este organismo promotor y supervisor a nivel internacional de las políticas contra el blanqueo, el citado OCP ha aumentado la concienciación y la capacidad de estos fedatarios públicos en esta ardua batalla, en la que la sociedad se enfrenta a enemigos tan poderosos como dañinos. Este resultado es, por si faltaba alguna, razón más que suficiente para que el Ministerio de Economía haya por fin regulado, mediante una orden, el órgano centralizado de previsión de los registradores de la propiedad, mercantiles y de bienes inmuebles. Cierto que esta cadena de transmisión con el Servicio Ejecutivo de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac), ya existía, conforme a una ley de hace cinco años, pero estaba carente del imprescindible andamiaje normativo y del marco preciso para sus funciones. La lucha contra el blanqueo es compleja porque este cada día se camufla mejor. Por eso urge multiplicar los puntos de detección en todos los ámbitos en los que se pueda detectar, para que hagan saltar las alarmas. Y, cuanto más coordinados, mejor.

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