Al supervisor le preocupa la banca francesa y alemana más que la española

El BCE lleva a los consejeros de los bancos al colegio para reciclarse

El símbolo del Euro.
El símbolo del Euro.

Ser consejero de un banco se ha convertido en los últimos tiempos en un puesto de riesgo. Tanto es así que el Banco Central Europeo (BCE) no se fía de las entidades que no les paga, razón por la que ya todas las entidades financieras remuneran a sus consejeros; incluso Banco Popular que solo pagaba a sus consejeros ejecutivos, ya abona 120.000 euros al año al resto. Y es que el consejo de administración es el corazón del gobierno de un banco o empresa, de ahí su relevancia, y de ahí que el BCE quiera que si su cargo es relevante tenga que tener una recompensa y esa es un sueldo.

Desde que el BCE se hizo con las riendas de la supervisión europea, ahora justo hace un año (el 4 de noviembre), ha apretado las tuercas a los gobiernos de las entidades. Examina periódicamente a sus directivos y a sus consejeros. Antes de ocupar un puesto en un consejo el BCE somete al candidato a una serie de pruebas para conocer de primera mano si el susodicho es válido o no para el cargo.

Pero ahora los responsables del MUS (Mecanismo de Supervisión Bancaria), organismo dentro del BCE que se encarga de la sección del sector financiero, han ido más lejos. Han enviado a los consejeros al colegio.

Están pidiendo a los diferentes bancos europeos que aporten sesiones de formación a los miembros de sus consejos de administración. Esta medida puede ser lógica. En el último año las reglas de juego en la banca han cambiado por completo. Tanto, que incluso hay normas que todavía están por definir.

Y dicho y hecho, los consejeros han comenzado a recibir clases de finanzas. El objetivo es claro, reciclarse y conocer no solo las nuevas reglas que regulan el sector, sino también saber cuáles son sus responsabilidades y funciones con el nuevo escenario legislativo.

Las clases pueden ser impartidas por responsables de la propia entidad financiera o por consultores externos, y parece que la segunda opción es la que más está imperando. Una nueva forma de ingresos para las consultoras.

Además, siguiendo con las nuevas normas del gobierno corporativo de la banca, algo que preocupa y está mirando con lupa el BCE, en los borradores de carta que está remitiendo en estos días el supervisor a los diferentes bancos se analiza también los posibles debates que se plantean en los consejos o el protagonismo de su cúpula directiva.

Al parecer, y como se dice en el argot periodístico, según fuentes bien informadas, un gran banco español ha recibido un tirón de orejas por el excesivo protagonismo o lo que es lo mismo personalismo de su presidente.

El Banco Central Europeo también está realizando algo así como auditorías temáticas a todos sus supervisados. Y aquí, al parecer, también hay otro banco español al que ha repetido la auditoría al haber detectado algún error en la comercialización de un producto.

En ambos casos son gajes del oficio, ya que los tirones de orejas no son graves. Hay otros bancos igualmente a los que ha pedido recortar sus dividendos o incluso suspenderlos.

Pero al BCE los bancos que le preocupan, según las mismas fuentes, son los franceses y los alemanes. Su rentabilidad es más baja que la de la banca española y eso para el supervisor europeo es muy significativo, ya que ahora su punto central de atención está en los ROEs del sector (o lo que es lo mismo, como cubren el capital invertido). El sector financiero portugués o griego están peor, claro, pero eso el BCE lo tiene descontado, algo que no ocurre con las entidades de los dos gigantes de la economía de Europa. Solo hay que ver las traumáticas medidas que ha anunciado Deutsche Bank. Pero no es ni será la única entidad germana, aunque en España sí es la más conocida, entre otras razones al tener presencia en el país.

Los problemas de la banca francesa y alemana, y la baja rentabilidad en general del sector, han postergado que el BCE se fije más en los precios que aplica la banca en sus productos.

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