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La fuerza de la botella verde

La botella de cerveza verde de Heineken está en buena forma. La familia que controla la compañía cervecera holandesa vio crecer las ventas en el tercer trimestre de 2015 en un 8% interanual. El crecimiento mejora el registrado por SABMiller y Anheuser-Busch InBev en sus últimas presentaciones. Carlsberg cayó un 4% en el último trimestre. Mientras los tres rivales globales de Heineken buscan crecer con el cambio, la compañía holandesa está en buena situación.

El rendimiento de la cervecera holandesa en América destacó en el último trimestre. Vendió un 10% más en el norte y el sur. También aseguró que sus ventas aumentaron en Estados Unidos, superando al mercado de la cerveza allí. Es un logro sorprendente, en medio de la creciente popularidad de las cervezas artesanales y las dudas de que la versión de cerveza de masas de Heineken podría defenderse frente ante las nacionales Budweiser, Miller, Corona, y otras. La holandesa creció un 10% en Europa –la región que le aporta el mayor trago de ventas–.

Dado que Heineken informa de sus resultados antes que sus rivales, ellos también pueden mostrar mejoría. AB InBev podría demostrar algo parecido con la actualización que está previsto que publique el 30 de octubre.

Mientras AB InBev se apalanca a lo grande para comprar SABMiller, el balance general de Heineken parece positivamente conservador. Ha parado una recompra de 750 millones de euros a la mitad para mantener su deuda neta por debajo de 2,5 veces sus beneficios anuales antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (Ebitda). Su actividad de fusiones y adquisiciones se ha limitado a compras más bien pequeñas en Eslovenia y Costa de Marfil, una etiqueta de cerveza artesanal, y poner en orden sus asociaciones con Diageo en África.

No se puede descartar un acuerdo más grande, pero las pruebas presentadas el 28 de octubre sugieren que Heineken puede dejar las megafusiones a otros.

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