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El tiburón que enamoró a la Torre Eiffel

Hace 60 años, el Citroën DS revolucionó la automoción, por su tecnología y por plasmar en cuatro ruedas lo mejor del estilo y el lujo francés

El tiburón que enamoró a la Torre Eiffel

Era un 6 de octubre del año 1955. Francia seguía recuperándose, poco a poco, de las graves heridas que la II Guerra Mundial había dejado en todo el país, ávido por encontrar nuevos símbolos a los que aferrarse en esta nueva etapa. Aquella era una jornada más en el Salón del Automóvil de París, junto al de Fráncfort, la principal cita para contemplar las tendencias del sector en Europa.

Citroën, entonces propiedad de Michelin, y una especie de laboratorio tecnológico de la compañía de neumáticos, tenía preparada la presentación de su nuevo vehículo, el sustituto del Traction Avant, o el Citroën 11 Ligero, como se le conocía en España. Una berlina clásica en su estética, pero innovadora en su tecnología, siendo el primero fabricado en serie con tracción delantera.

Cronología

El tiburón que enamoró a la Torre Eiffel

6 de octubre de 1955. Citroën presenta su nuevo modelo, el DS, en el Salón del Automóvil de París, que aquel año se celebraba en el Gran Palacio de la capital francesa. Alos 15 minutos de ser mostrado a los asistentes, la marca había recibido 743 peticiones. El coche se puso a la venta en 1956.

1959. El DS también tuvo una destacada trayectoria como vehículo de competición. En 1959 ganó el Rally de Montecarlo, quizá el más prestigioso de Europa, y en 1962 haría lo propio en el Rally de los Mil Lagos, en Finlandia.

1962. El 22 de agosto de ese año, el presidente francés, Charles de Gaulle, circulaba en su Citroën DS oficial cuando 12 asaltantes, pertenecientes a un grupo que defendía pa permanencia de Argelia en Francia, abrieron fuego contra el vehículo y la escolta. Pese a que varios disparos impactaron en él, también en sus ruedas, el DS pudo escapar a toda velocidad, ya que su revolucionara suspensión hidráulica mantuvo la estabilidad necesaria para mantener el coche en movimiento.

1968. El modelo renovado ese año incluye una novedad nunca vista antes en el mercado:unos faros delanteros que giraban en el mismo grado que lo hacían las ruedas, proporcionando una mayor luminosidad en las curvas cerradas en situaciones de escasa visibilidad o condiciones meteorológicas adversas.

1975. Citroën decide dejar de comercializar el DS, 20 años después de su presentación. En todo ese periodo se comercializaron 1,4 millones de unidades de este modelo, de los cuales 1,3 se fabricaron en la factoría de Citroën en París. Su sustituto sería el CX, que conservaba algunos de los hitos tecnológicos, como la suspensión hidráulica y un cierto parecido estético. Se mantuvo 18 años a la venta.

2005. Con motivo del 50 aniversario del DS, una asociación de coleccionistas del modelo organiza una reunión de 1.600 coches en los Campos Elíseos de París. En mayo de este año, se impulsó una iniciativa similar, pero reducida a 700 unidades.

2010. Citroën lanza la gama DS, recuperando la denominación para designar a los vehículos de gama alta de la marca.

Un coche que el nuevo modelo difícilmente podría hacer olvidar. Llegó la hora en el estand de Citroën, en el Gran Palacio de París. Se retiró la manta que lo cubría. Un coche de color blanco roto, con una extraña silueta, se asomaba a los focos. Allí, en aquel escenario circular, se hizo la revolución francesa del automóvil. El Citroën DS había nacido. La elegancia de sus curva y un diseño vanguardista para los cánones de la época, dejaron impactados a los presentes. En una hora, Citroën recogió 743 reservas. Al final del día ya eran 12.000, y a la finalización del salón, diez días después, la cifra se había disparado por encima de las 80.000. Francia tenía ante sus ojos al símbolo que anhelaba y al objeto que mejor concentró el mito de la elegancia y el lujo parisino.

El DS debía su nombre a la palabra que genera su pronunciación en francés: déesse, diosa, en su traducción en castellano. Aunque en España se popularizó con un nombre quizá menos sutil, pero igualmente evocador: el Citroën Tiburón, por su singular diseño frontal y por su llamativo perfil, que se asimiló al de una aleta de tiburón. Diseñado por el italiano Flaminio Bertoni, y desarrollado durante casi 20 años, está considerado como uno de los automóviles más bonitos de la historia. Ganó el Gran Premio de la Estética Industrial en la Triennale de Milán, en 1957. El escritor y filósofo francés Roland Barthes lo comparó con una “gran catedral gótica” y dijo de él que parecía “caído del cielo”; y en 1999, quedó en el tercer puesto del Premio Coche del Siglo, solo superado por el Mini y el Ford T. Una trascendencia ganada a pulso durante los 20 años que se mantuvo su producción en serie, y no solo por su innegable atracción estética. También por incorporar elementos tecnológicos nunca vistos hasta entonces y que, en cierto modo, marcaron la forma en la que se hicieron los coches en la segunda mitad del siglo XX.

El principal, su suspensión hidráulica, sin muelles, que podía ajustarse desde el cuadro de mandos. Con ella, el DS era capaz de transitar por los caminos más bacheados manteniendo un alto nivel de confort interior y de estabilidad. También incorporó una transmisión semiautomática: no tenía pedal de embrague, aunque las marchas se engranaban manualmente; el pedal de freno tampoco era el usual, sino que tenía forma de botón, y en su diseño exterior se incorporaron soluciones aerodinámicas para reducir la resistencia al aire, como la protección de las ruedas traseras, lo bombeado del parabrisas y las curvas que sedujeron a casi 1,5 millones de clientes en todo el mundo.

Entre ellos, el expresidente francés Charles de Gaulle. Los DS formaban la flota del Gobierno del país y era el utilizado por el máximo responsable en todos sus desfiles y desplazamientos. Un 22 de agosto de 1962, después de que se declarara la independencia de Argelia, un grupo radical que reclamaba la permanencia del país norteafricano en Francia, atentó contra De Gaulle y su mujer, que se dirigían en su DSoficial al aeropuerto. Los asaltantes abrieron fuego contra los escoltas, dos de ellos murieron, y el vehículo. Las balas atravesaron las ruedas, pero la ayuda de la suspensión hidráulica ayudó a mantener el coche en movimiento, pudiendo escapar a toda velocidad.

Un hecho que alimentó su leyenda, tanto en vida, hasta el cese de la producción en 1975, como en las décadas posteriores, hasta el punto de revivir, en 2010, para dar nombre a una nueva gama premium de Citroën.

DS: el coche que dio nombre a una marca

El tiburón que enamoró a la Torre Eiffel

El legado del Citroën DS se mantuvo latente en las décadas posteriores a su final de producción. Siempre ha sido un modelo muy valorado por los coleccionistas, y no es extraño ver alguno en grandes ciudades, todavía en unas condiciones óptimas de conservación. Pese a que el aficionado a los automóviles nunca olvidó el DS, Citroën se encargó de revivir la denominación en 2010, cuando lanzó una nueva gama de vehículos premium, a los que distinguía de los modelos habituales con esas dos letras. El primero en aparecer fue el Citroën DS3, una versión mejorada, más lujosa, del C3, y la misma estrategia se siguió con los C4 y C5.

Tras cuatro años, en los que se vendieron más de medio millón de estos modelos en el mundo, la matriz, PSA Peugeot Citroën, anunció su decisión de iniciar el proceso para convertir DS en una marca independiente de vehículos de alta gama para todo el grupo, diferenciándola así de una enseña, como Citroën, con un carácter generalista muy marcado. Con esta decisión, el grupo también puso en valor el modelo DShistórico, que siempre se distinguió por ser una berlina para los bolsillos más pudientes.

De hecho, en paralelo a su venta, Citroën lanzó el ID, una versión de bajo coste. En la actualidad, DS mantiene la misma gama de modelos que en su nacimiento:el DS3, el DS4 y el DS5, con algunas novedades, como el DS4 Crossback o el DS5 híbrido. La estrategia de independizarla ha terminado de cristalizar este año, y en lo que va de 2015, se han comercializado 1.556 vehículos de la nueva marca en España, según los datos de la patronal de fabricantes Anfac. El más vendido es el DS4, con 619 unidades.

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