Cambios tras la reforma de la liquidación y compensación

La CNMV estrenará armas para rastrear el dinero en Bolsa

Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV.
Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV.

La CNMV está en plena puesta a punto de su sistema de vigilancia de todo el proceso posterior al cruce de operaciones en la Bolsa. Necesitará nuevas armas, en las que ya está trabajando, cuando en febrero desaparezcan las actuales guías para saber quiénes son los compradores y vendedores en una operación.

El cruce de una compraventa en la Bolsa española es solo el primer paso de un largo proceso que concluye varios días después. Una vez que un inversor compra, por ejemplo, una acción de Telefónica se realiza la contratación. En ese momento los inversores se ponen de acuerdo en realizar una transacción a través de sus respectivos intermediarios. La liquidación se produce tres días después, al abonar los valores y el dinero en efectivo.

Los valores deben además quedar apuntados. En este punto, y solo en España, entran en juego las denominadas referencias de registro, los números que se generan con cada operación y que asocian las acciones a sus respectivos titulares. Esta fórmula facilita la labor de vigilancia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que tiene a disposición las pruebas y puede chequear toda la cadena de propiedad de un valor en todas las fases posteriores a la contratación. Solo tiene que seguir el rastro de las referencias de registro.

Pero este sistema, exclusivamente hispano, está en extinción. El pasado 2 de octubre el Gobierno dio luz verde a la mayor metamorfosis del mercado bursátil español desde 1992, cuando se creó el sistema de referencias de registro.

La reforma entrará en marcha en febrero del próximo año e incluye la desaparición de esta singularidad. Así, en cuatro meses, la liquidación de las acciones se realizará mediante la compensación de saldos a través de las cuentas de los intermediarios. Esencialmente, desaparecerán los títulos en una cuenta y aparecerán en la de la otra, sin tener que generarse una referencia de cada operación. Aquí entra en juego la denominada interfaz de postcontratación, que permitirá la trazabilidad total de las operaciones. Esta especie de caja negra es inédita en la mayor parte de los mercados europeos, solo en Italia se dispone de un sistema similar.

La CNMV está en pleno desarrollo de las nuevas armas para habérselas con el nuevo proceso de compensación, liquidación y registro de valores, que tendrá que estar completamente operativo a comienzos del año que viene. Las entidades que participan en todas las fases posteriores a la contratación deberán proporcionar información a la interfaz. “Cada una de las que intervengan en el proceso utilizarán un código identificativo que relacione su operativa, y que servirá como nexo de unión con el resto de las infraestructuras involucradas en procesos posteriores”, explica la CNMV en un documento. “Para la supervisión del nuevo modelo, se establecerán nuevos modelos de vigilancia de los mercados, de Iberclear y de la entidad de contrapartida central (véase texto adjunto)”, señala otro texto.

Entre las nuevas armas que la CNMV utilizará para vigilar la Bolsa está el denominado “sistema avanzado de monitorización de mercados secundarios”. Su puesta en funcionamiento al 100% está prevista para antes de que finalice el presente ejercicio. Una de las misiones de esta herramienta será la de controlar al milímetro los posibles abusos de mercado. Es decir, el uso de información privilegiado –conocido en la jerga como insider trading– y la manipulación de precios; por ejemplo, a través del uso ilícito de la autocartera.

Una reforma que ha tardado 10 años en llegar

Los primeros papeles sobre la necesidad de reformar el sistema de compensación, liquidación y registro español se remontan a hace más de 10 años. El objetivo era unificar el mercado español con los del resto de Europa, al instalar un sistema de registro basado en saldos, en lugar de en referencias. Con la liberalización de los servicios financieros que impuso la entrada en vigor a finales de 2007 de la directiva Mifid, creada principalmente para impulsar la competencia y proteger a los pequeños inversores, el debate se intensificó.

Los potenciales competidores de BME protestaron entonces por la existencia de las referencias de registro.Aseguraban que suponían un obstáculo a su operativa, pues eran un sistema exclusivo de España. Pese a todo, la plataforma BATS Chi-X, principal rival de BME, ha logrado una cuota de mercado significativa, de entre el 20% y el 25% de los valores del Ibex.

La CNMV y el Banco de España han preparado en los últimos ocho años una avalancha de documentos. Estaba previsto que las entidades comenzaran las pruebas del nuevo sistema el presente mes de octubre. Pero “la gran complejidad y envergadura del proyecto ha impedido completarlo en el plazo previsto”, por lo que la migración se realizará entre el 3 y el 8 de febrero. Afinales de ese mes, la liquidación pasará a realizarse en dos días, frente a los tres actuales.

El objetivo último es que en 2017 las liquidaciones de operaciones sobre valores se realicen en la plataforma impulsada por el Banco central Europeo (BCE), denominada Target 2. “Todo ello redundará en la consecución de un verdadero mercado único de servicios financieros de postcontratación en la UE”, asegura la nueva normativa.

Todas las operaciones estarán blindadas

Europa tiene una obsesión después de lo ocurrido tras la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, cuando que puso patas arriba todos los activos que tenía en balance la entidad. La reforma introduce la figura de la cámara de contrapartida central, que será el intermediario que blinda las operaciones. Es decir, garantiza que las operaciones entre compradores y vendedores se lleven a cabo en las condiciones pactadas. Bolsas y Mercados Españoles ha creado BME

Clearing para que realice estas funciones. La cámara realizará la compensación y se integra entre las fases de negociación y de liquidación. Permitirá la liquidación por saldos, de forma que las operaciones se podrán netear.

Los intermediarios que operan en la Bolsa española tienen que aportar actualmente una fianza para garantizar que las operaciones pendientes de liquidar lleguen a buen puerto. Cuando entre en funcionamiento, BME Clearing exigirá garantías a las entidades que sean clientes. Las garantías podrán ser en forma de dinero contante y sonante, de activos de renta fija o variable o en forma de avales bancarios.

La cámara de contrapartida deberá ejercer una labor de control. Deberá por ejemplo revisar las variaciones de los precios, elaborar un informe de riesgos, vigilar los límites de riesgo a lo largo del día y controlar la prima de riesgo.

Iberclear ejercerá la función de depositario central de valores. La CNMV también pondrá la lupa sobre el depositario.

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