Miguel Cuenca, socio responsable del área laboral de KPMG

“España no necesita otra reforma laboral”

Miguel Cuenca, socio responsable del área laboral de KPMG, en un momento de la entrevista con Cinco Días.
Miguel Cuenca, socio responsable del área laboral de KPMG, en un momento de la entrevista con Cinco Días.

Es sin lugar a dudas uno de los mejores y más conocidos abogados laboralistas de España. Miguel Cuenca (Lucena, Córdoba, 1948) es, además, muy colchonero y gran conocedor del sector público –donde trabajó 20 años y llegó a vicepresidir el mítico Instituto Nacional de Industria (INI)–. Después de eso se pasó al sector privado y hace cinco años dio un exitoso salto a la multinacional KPMG, donde ha quintuplicado su negocio laboral.

Pregunta. Después de tres años y medio de reforma laboral ¿diría que ha sido positiva para la economía?

respuesta. Tiene aspectos positivos y otros que no lo son. Pero más que aspectos negativos, la reforma tenía partes que no se han desarrollado tal y como querían los legisladores que la diseñaron.

Pero la creación de empleo no depende tanto de la legislación laboral como de la actividad económica. Por mucha modificación legislativa y mucha flexibilidad que crees en el mercado, si no hay una actividad económica adecuada es difícil que pueda funcionar cualquier reforma.

P. Pero sí puede estimular esa creación de empleo, o tampoco...

r. Indudablemente sí. Pero más que para eso, las reformas sirven para que el empresario coja confianza con una determinada legislación laboral.

P. La mayoría de las empresas dicen que ahora hay más flexibilidad.

r. Desde luego. La flexibilidad externa (despido) e interna (modificación de condiciones laborales) está perfectamente conseguida. La reforma ha supuesto un avance en esa materia como no la hay en otros países europeos.

P. No ha servido para atajar la dualidad del mercado laboral y el uso abusivo del contrato temporal.

r. Siempre se ha dicho que era mejor un contrato eventual que no tener empleo. Pero se ataca porque en algunos o muchos casos no se ha usado convenientemente. El contrato temporal no solo no sobra , sino que es necesaria e imprescindible en determinadas partes de la actividad productiva.

De hecho, la temporalidad es tan elevada no tanto por el abuso que se hace de ella sino por la elevada necesidad de hacer estos contratos. Eso no significa que los empresarios actúen siempre correctamente. Eso hay que regularlo bien e inspeccionarlo y vigilarlo.

Pero dicho todo esto, mientras haya una diferencia indemnizatoria entre el contrato temporal y la fija, lo normal es que el empresario es que contrate temporalmente, porque es más barato. Incluso puede depender de eso que el negocio sea rentable o no.

P. En este sentido ¿ha tenido algún efecto disuasorio el aumento de la indemnización de los temporales a 12 días incluido en la reforma laboral?

r. No se ha notado nada en absoluto. Primero porque sigue habiendo diferencia: no es lo mismo pagar 12 días que 33. Y en segundo lugar, porque el empresario español no termina de fiarse. Y es un buen momento para hablar de esa falta de confianza, con las elecciones generales a la vuelta de la esquina.

P. ¿Qué deberían ofrecer los partidos en materia laboral?

r. No es bueno para el país un cambio profundo de la legislación laboral. Cierto es que tiene que adaptarse a la situación económica y productiva; no puede ser un derecho de hierro, tiene que ser un derecho de caucho, flexible, adaptable a la realidad. Pero ahora es excesivo, a los técnicos no nos da tiempo ni a aprendernos la norma. Las empresas quieren más seguridad jurídica.

P. Entonces, la reforma ¿necesita o no una vuelta de tuerca?

r. La reforma ha judicializado bastante las relaciones laborales, y tampoco es bueno que el sistema dependa tanto del poder judicial. Que no haya, por ejemplo, seguridad entre el empresario y el trabajador en la firma de un acuerdo. Antes un ERE pactado con los sindicatos mayoritarios iba a misa. Hoy día ese acuerdo es recurrible por quienes no lo han formado. Eso habría que reformarlo porque crea mucha inseguridad. Las relaciones laborales pactadas son las mejores y las más baratas para la empresa.

Esta es una de las tres o cuatro cuestiones técnicas que habría que cambiar, pero no hace falta otra reforma laboral, que es lo que piden las organizaciones internacionales.

P. ¿Cuáles son esos otros flecos que habría que retocar?

r. Me refiero siempre a cambios carácter técnico; no a la modificación de indemnizaciones (por despido), que no habría que tocarlas. Cuando estos organismos hablan de profundizar la reforma laboral es como si quisieran apretar más las tuercas contra los derechos de los trabajadores y nos equivocamos porque protegiendo los derechos de los trabajadores, estamos protegiendo los derechos de los empresarios.

También habría que retocar la cuestión de la ultraactividad. No está claro en la ley y eso ha podido propiciar una interpretación determinada por los jueces. En cualquier caso, cuando decaiga un convenio, no se puede uno retrotraer al del sector y menos al Estatuto de los Trabajadores. Eso es inimaginable.

Hay otras cuestiones que mejorar, como por ejemplo la regulación de empleo en las grandes empresas con beneficios, que deben costear las prestaciones por desempleo de los despedidos.

 

"Más que el paro juvenil, me preocupa el de los mayores"

P. ¿Cómo se podría combatir elparo juvenil?

R. La legislación laboral poco más puede hacer para la contratación no solo de jóvenes sino también de mayores o mujeres. Si llega la recuperación económica, valdrá la legislación que hay. Y se habla mucho del desempleo juvenil, pero es peor el paro de los mayores de 50 años. Ese me preocupa más porque tiene más difícil solución.

P. ¿Mejoraría el contrato único la contratación de estos colectivos?

R. No. Decir que solucionará los problemas del empleo es una falacia. Hay técnicos que opinan lo contrario, ojalá fuera así.

P. ¿Se han parado ya los ajustes salariales?

R. Las bajadas salariales, más que por la reforma laboral, se han usado para evitar despidos. Ha habido una reestructuración salarial importante, que ya ha tocado fondo. Eso es bueno porque la economía también se nutre de los salarios de los trabajadores.

P. ¿Y el ajuste del empleo también ha cesado?

R. El ajuste en la gran empresa española se hizo en la época de bonanza y luego se han seguido adaptando a la situación económica. Pero eso va a ser continuo; por mucha bonanza económica que haya siempre va a haber reestructuraciones en las empresas. No solo de ajustes económicos, sino organizativos, para competir.

P. Pero no vamos a volver a la tasa de paro del 9%...

R. ¿Por qué no? Lo que está claro es que para eso hay que dar un apoyo masivo a la industria y a la I+D+i.

P. También negocia muchos convenios ¿qué ha cambiado en ese terreno?

R. Se negocian muchos más temas, no solo el económico. Y la referencia salarial ya no es tanto el IPC como los beneficios.

P. ¿Y cómo ve a su contraparte sindical?

R. Los sindicatos lo tienen muy difícil. Pero por el bien del país espero que retomen el papel que nunca debieron perder. Al sindicato no le sustituye la nada, sino la asamblea, y no hay nada peor para una empresa que tener que negociar con una asamblea.

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