Felipe VI, Merkel y Hollande demandan más Europa, no menos

Alianza europea en contra del nacionalismo

El rey Felipe, que intervino hoy por vez primera ante el pleno del Parlamento Europeo, reunido en sesión solemne en Estrasburgo, posa junto al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz (i); la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente de Francia, François Hollande (d), con quienes mantuvo una reunión. EFEJ. J. Guillén
El rey Felipe, que intervino hoy por vez primera ante el pleno del Parlamento Europeo, reunido en sesión solemne en Estrasburgo, posa junto al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz (i); la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente de Francia, François Hollande (d), con quienes mantuvo una reunión. EFE/J. J. Guillén EFE

El rey Felipe VI garantizó a los eurodiputados que pueden contar con una España “unida y orgullosa en su diversidad”, así como “leal y responsable” hacia el proyecto europeo.

Cuando se cumplen siete años desde que su padre, el rey Juan Carlos, tomó la palabra por última vez en esta Cámara, Felipe VI se dirigió al pleno –reunido en sesión solemne– desde el pupitre central del hemiciclo, reservado a los invitados especiales, para pronunciar un largo discurso en el que animó a construir “una Europa renovada para un tiempo nuevo en un mundo distinto”.

El rey, que vinculó este objetivo con el mensaje de su proclamación en favor de “una Monarquía renovada para un tiempo nuevo”. En este sentido, insistió en que “no hay alternativa a una Europa unida; tengamos confianza en Europa” y “en nosotros mismos, los europeos”. Por ello, abogó por dotar a la Unión de “un nuevo impulso político” y formular “un nuevo ideal” que “movilice a los ciudadanos a favor de la integración y del proyecto de unidad”.

Tras considerar irreversible la moneda única y reclamar “una señal clara e inequívoca de que los problemas sociales se encuentran en el centro” del proyecto europeo, se declaró “sobrecogido” por el “desgarrador sufrimiento” de los refugiados que llegan a la UE. Pidió responder “desde la generosidad, la solidaridad y la responsabilidad”, porque, según afirmó, “no podemos defraudarles”.

Sus palabras recibieron aplausos en varios momentos, como cuando recalcó que “Europa es donde los españoles queríamos estar, donde nos merecíamos estar y donde permaneceremos siempre” o cuando proclamó: “No es posible concebir España sin Europa ni Europa sin España; soy europeo porque soy español”.

Además de esta intervención en la Eurocámara, el Rey mantuvo un encuentro informal de algo más de 15 minutos con la canciller alemana, Angela Merkel; y el presidente francés, François Hollande, auspiciado por el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, con ocasión de la intervención de ambos mandatarios en el debate del plenario sobre las prioridades de la UE.

Crisis de los refugiados

Otro de los momentos más solemnes precisamente se vivió ayer en Estrasburgo al subir al estrado tanto Merkel como Hollanda, en la que fue la primera intervención conjunta de ambos mandatarios en la Eurocámara desde 1989, recién derribado el Muro de Berlín.

Entonces fueron Helmut Kohl y François Mitterrand quienes lanzaron un mensaje de unión y hermandad de toda Europa y ayer los discursos apelaron al peligro de que las grietas del pasado puedan reabrirse por el Este como consecuencia de la crisis de los refugiados.

Hollande fue contundente: “El nacionalismo es la guerra. El debate no está entre si más o menos Europa, sino entre la reafirmación de Europa o el fin de Europa. No hay otra solución que una Europa fuerte para garantizar nuestra soberanía”. Un mensaje que corroboró apenas unos minutos después la canciller alemana con un “no podemos volver a pensar en nacionalismos, todo lo contrario. Necesitamos más Europa, no menos”.

De esta manera, los refugiados coparon la atención de debate y lograron poner de acuerdo a los dos grandes líderes de la Unión. “Nunca habrá muros lo suficientemente altos para detener a los refugiados. Por eso, necesitamos una solución real”, apostilló Merkel. Al lanzar estos mensajes de unidad y en contra de las discrepancias que han manifiestado algunos Gobiernos o formaciones políticas sobre la necesidad de dar asilo a los refugiados pudieron oírse abucheos procedentes de los partidos de ultraderecha, como el liderado por Marie Le Pen, y de los euroescépticos. A ellos les dedicó Hollande un mensaje explícito: “Los que no están convencidos que se vayan de Schengen, que se vayan de Europa y que se vayan de la democracia si quieren”.

Y desde Manchester (Reino Unido), llegaron los ecos de las palabras pronunciadas por el primer ministro británico, David Cameron, en el congreso celebrado por su partido. En un discurso de una hora, apenas dedicó dos minutos a abordar la permanencia de su país en la Unión Europea, un asunto que provoca una fuerte división en el partido tory. “Pelearé duro esta negociación”, anunció el primer ministro, en referencia al acuerdo que espera obtener con los otros 27 Estados miembros para poder presentar a los británicos antes de someter a referéndum la continuidad del país en la UE.

No dio pistas sobre el avance de las negociaciones ni sobre la fecha aproximada en que podría celebrarse la consulta. Europa, dijo Cameron, “es demasiado grande, autoritaria y entrometida”, pero también es “el mayor mercado único del mundo”. “Créanme, no tengo lazos románticos con la UE y sus instituciones”, añadió. “Solo me interesan dos cosas: la prosperidad y la influencia de Reino Unido”.

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