Primera reunión entre el nuevo presidente de VW y el comité de empresa

Volkswagen revisará sus inversiones por el escándalo de las emisiones

El consejero delegado anuncia que "todo lo que no sea estrictamente necesario será cancelado o pospuesto"

La multinacional revisará todo el plan de inversiones y no descarta despidos

Seat asegura que Volkswagen España “trabajará para mantener su plan inversor”

El recién nombrado presidente del grupo Volkswagen, Matthias Müller.
El recién nombrado presidente del grupo Volkswagen, Matthias Müller.

A Volkswagen se le acaba el tiempo para decidir qué va a hacer con los coches que llevan instalado en su centralita el software que manipula las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) y cómo lo van a llevar a cabo. El Gobierno de Angela Merkel les dio hace 10 días un ultimátum que cumple mañana según el cual, la compañía tiene que presentar ya un plan “temporal con medidas vinculantes” para que todos sus vehículos en Alemania cumplan con los límites legales de emisiones de gases contaminantes sin el software manipulado, tal y como se leía en una carta de la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA) al departamento legal de la automovilística publicada por el periódico Bild am Sonntag. La KBA amenazó en su escrito a la empresa con retirarle la homologación de los vehículos si no solucionaba las emisiones.

Así, el nuevo presidente de Volkswagen, Matthias Müller, anunció ayer ante 20.000 trabajadores de la compañía en la fábrica de Wolfsburg que el grupo revisará todas las inversiones previstas y “cancelará o aplazará las que no sean estrictamente necesarias” para hacer frente al coste de este proceso, que incluye los arreglos de los vehículos, posibles demandas por daños y perjuicios y una multa en EE UU, el país que descubrió y denunció la manipulación de los motores diésel de la empresa.

“Seré muy claro: esto va a ser doloroso”, manifestó Müller en la primera asamblea convocada desde que salió a la luz el trucaje en motores diésel de once millones de vehículos. "Aparte del enorme daño financiero que por el momento no nos es posible cuantificar hoy, la crisis en primer lugar es una crisis de confianza", precisó.

“Necesitaremos poner en cuestión con gran determinación cada cosa que no sea económica”, afirmó Bern Osterlohn, presidente del comité de empresa ante los empleados.

La empresa tiene anunciadas unas inversiones de 4.200 millones de euros en sus dos fábricas de España, la de Volkswagen en Navarra y la de Seat en Martorell (Barcelona). Ante las dudas surgidas tras la intervención de Muller, la marca española ha asegurado que Volkswagen España “trabajará para mantener su plan inversor”. Según recoge Europa Press, fuentes de la automovilística de Martorell han manifestado que todavía es “prematuro” hablar de cómo afectará la crisis en las inversiones por países, marcas y proyectos.

Osterloh explicó que el escándalo aún no ha tenido consecuencias sobre el empleo en la compañía, en la que trabajan unas 600.000 personas, pero sí tendrá un efecto sobre las ganancias de las divisiones estratégicas de fabricación de vehículos, así como sobre los bonus que se pagan al personal “Tenemos que trabajar juntos para demostrar a los mercados financieros de la fortaleza de VW”, arengó Osterlohn a los empleados.

El rango de acción que se está planteando la automovilística es cuando menos amplio.Según fuentes cercanas a la compañía consultadas por Bloomberg, la empresa estaría analizando desde reprogramar la centralita para evitar la manipulación de las emisiones de NOx a través del software hasta cambiar los coches afectados por otros nuevos en algunos casos. Ésta sería la medida más extrema para cumplir con las exigencias del Gobierno alemán y también la más cara. Otras posibilidades incluirían la instalación de nuevos catalizadores, más potentes, en los tubos de escape para neutralizar las emisiones de gases contaminantes.

Las medidas no son equivalentes en costes. El precio de los arreglos podría oscilar desde los 20 euros hasta los 10.000 euros por coche, en función de las reparaciones, según las mismas fuentes de Bloomberg. En todo el mundo, hay 11 millones de coches afectados, según Volkswagen. Los arreglos, además, tienen que hacerse sin coste para el propietario del vehículo y de forma que no afecte a las características del coche.

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