Las mayores oportunidades están en China

El lujo español pelea por ser reconocido en el mundo

España está produciendo aceite de tan buena calidad, o mayor aún, que Italia

Los viñedos de Abadía Retuerta y el monasterio, convertido en hotel.
Los viñedos de Abadía Retuerta y el monasterio, convertido en hotel.

El lujo es uno de los principales activos con los que cuenta la marca España. Desaprovechado, por otra parte, a pesar de que cuenta con el turismo como motor de desarrollo. “El sector de gama alta representa valores como la creatividad, la excelencia y la capacidad para hacer marca. Es el mejor símbolo que tenemos”, recordó ayer el bodeguero y aceitero Carlos Falcó, presidente del Círculo Fortuny, organización fundada en 2011 con el objetivo de promover e impulsar las empresas e industrias de lujo, y que cuenta con 44 socios, a los que se ha unido el banco Santander. Y es el sector gastronómico y vinícola, dado el momento dulce que vive la cocina en España, uno de los grandes reclamos en todo el mundo. 

De ello hablaron ayer en el Hotel Ritz de Madrid algunos de los integrantes de este selecto club, como Abadía Retuerta, Sierra Cantabria, la aceitera LA Organic y el productor de jamones Cinco Jotas. La creación de un visado turístico, la implantación de un permiso de acceso colectivo para grupos, aplicar las mejores prácticas de cada país al conjunto de Estados de la UE o eliminar las barreras idiomáticas en la solicitud de visados, son algunas de las propuestas de la citada asociación. “Sobre todo para posibilitar que el turismo chino pueda acceder con más facilidad a España”, explicó el marqués de Griñón, uno de los bodegueros y productor de aceite más internacionales, que ahondó en la importancia de aprovechar el notable aumento de visitantes del gigante asiático que viajan a Europa a consumir lujo.

Pero los productos de gama alta españoles no solo esperan la llegada del turista chino, sino que también se lanzan y entran al mercado asiático. “China es ahora nuestro mayor comprador de jamón”, comentó Iván Llanza, director de relaciones internacionales de Osborne, en referencia a la marca Cinco Jotas. “También funcionan muy bien el mercado japonés, mexicano y estadounidense, quizá porque el jamón de Jabugo es único y ningún otro producto puede competir con él”, añadió.
No le ocurre lo mismo al aceite de oliva y al vino. La competencia es mucho mayor y conseguir entrar en mercados europeos es más complicado. “Fuera de España estamos infravalorados”, afirmó Miguel Eguren, presidente de la bodega Sierra Cantabria. “Los países más tradicionales, con cultura vinícola, son más chovinistas y cuesta hacerse un hueco. Por eso, llegar a Francia e Italia es más difícil y vendemos más en Suiza, Estados Unidos y países asiáticos”, explicó.

El aceite de calidad, por su parte, está comenzando a coger fuerza fuera de España. “Italia siempre ha sido la mayor competidora, pero ahora estamos produciendo unos aceites tan buenos, o incluso mejores, que los suyos”, afirmó Xandra Falcó, directora general de Marqués de Griñón. España se atribuye ahora cerca del 50% del consumo del producto en el todo el mundo, y pese a que la grasa del aceite es la más saludable, solo el 3% del total de las grasas comestibles proviene de la oliva. “La capacidad de mejora con la que contamos es, por lo tanto, enorme”, añadió Falcó.

Una de las claves para que se reconozca el producto de alta gama español es mantener la fidelidad a su singularidad y su cultura, algo en lo que coincidieron Pedro Gómez de Baeza, presidente de LA Organic y Enrique Valero, director general de Abadía Retuerta.

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