El Ibex arranca la semana bajo la sombra del pasado 'lunes rojo'

Sin certezas de Jackson Hole, con malas nuevas de Brasil

La reunión de banqueros de Jackson Hole se cierra sin certidumbre sobre cuándo subirá la Fed los tipos mientras que la entrada en recesión de Brasil alimenta el miedo a un parón económico.

El vicepresidente del BCE, Victor Constancio, en Jackson Hole.
El vicepresidente del BCE, Victor Constancio, en Jackson Hole. REUTERS

Atentos a la oleada de compras y ventas que desatará la subida de tipos de interés que tiene prevista para los próximos meses la Reserva Federal de EE UU, la primera desde 2006, los inversores internacionales han pasado el fin de semana, en el que se celebraba la reunión anual de banqueros centrales que la Fed de Kansas organiza en Jackson Hole, atentos a posibles pistas sobre cuándo actuará el organismo.

Descafeinada por las ausencias de la presidenta de la Reserva Fed, Janet Yellen, y del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, la cita tuvo como punto culminante la comparecencia de Stanley Fischer, número dos de la Fed.

“Hay buenas razones para creer que la inflación tenderá al alza a medida que las fuerzas que la mantienen baja se disipan”, explicó el sábado, en referencia al fin de tendencias como la caída del precio del crudo, de nuevo ya por encima de los 50 dólares por barril. Acto seguido, Fischer defendió que la Fed “no debería esperar” a que la inflación esté de nuevo en la meta anual del 2%, dejando abierta la puerta a una pronta revisión al alza.

El propio Fischer, sin embargo, avanzaba un día antes que aún no hay fecha decidida para aprobar el incremento mientras que el responsable de la Fed de Nueva York apostaba por aplazar la medida mientras duren las turbulencias chinas y el de Saint Louis reclamaba aprobarla ya en septiembre.

A falta de certidumbres por este lado, el mercado sí tendrá que digerir esta mañana la certeza de que Brasil ha entrado oficialmente en recesión técnica. La confirmación del mal momento que vive la principal economía sudamericana se une a la debilidad demostrada por China en las últimas semanas, que ha devaluado su moneda cuatro veces en un mes.

Así, el temor a que la anemia del gigante asiático denotara un frenazo de la economía mundial se ve reforzado ahora por la caída del PIB brasileño. El Ibex afronta hoy de nuevos estos temores justo una semana después del crash del pasado lunes, cuando, al igual que el resto de grandes parqués se sumió en el miedo a un parón de la economía global, y terminó perdiendo más del 5% en su peor sesión desde verano de 2012.

Con todo, el principal selectivo bursátil español logró sellar la pasada semana en positivo, con un alza del 0,79% en el cómputo de cinco sesiones marcadas por una alta volatilidad. Partiendo de los 10.352,90 puntos, el Ibex comprobará esta semana si el mercado ya ha puesto precio a la debilidad de las grandes economías emergentes o hay margen aún para las ventas. Ayudará a decidir la balanza el resultado de la próxima reunión de la Fed, los días 16 y 17 de septiembre.

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