Editorial

Sostenibilidad en la gran empresa

La relación de las compañías con sus trabajadores, con las organizaciones sociales, los accionistas o los proveedores, entre otros actores afectados por su decisiones es determinante en el desarrollo de una organización. En ese contexto, las acciones de responsabilidad corporativa no solo han de tener como objetivo la generación de confianza, sino que deben incluir un compromiso a largo plazo en el que todas las partes salgan beneficiadas. Desde las pymes, con sus vecinos, a las grandes compañías con los stakeholders en su más amplio sentido, todas las empresas saben que esa relación es imprescindible. Pero son las multinacionales las que, por su tamaño, más empeño la han de dedicar a este cometido. En esa línea, Repsol acaba de aprobar su Plan de sostenibilidad 2015 que incluye 700 acciones (un 39% más que los anteriores) entre las que predominan las de participación activa y desarrollo de la comunidad y las medioambientales. Son proyectos en España y otros nueve países, por primera vez anuales, que tocan también áreas de gobernanza, derechos humanos, prácticas laborales, seguridad, anticorrupción y ética, cadena de valor y consumidores. Pero lo más importante es que van acompañados de un plan de transparencia, con el que el grupo se compromete a dar cuenta públicamente del grado de cumplimiento de sus acciones.

Normas