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Un paso hacia una fusión nuclear

Un exitoso acuerdo nuclear iraní sería, indudablemente, un gran paso hacia adelante para conseguir petróleo barato, esto en beneficio de la economía del país e incluso para la estabilidad política de Oriente Medio. Pero la firma de un acuerdo que limita el programa nuclear de Irán todavía está muy lejos de convertirse en un hito político.

Un incremento de la producción petrolífera del país desde la caída total el año pasado y hasta el nivel de las presanciones de 2011 añadiría 750.000 barriles al día, o el 0,9%, a la producción mundial. En un mercado fuertemente equilibrado, ese incremento podría ser suficiente para mantener la presión a la baja sobre el precio. El volumen de producción de 2011 podría alcanzarse ya a finales de 2016, considerando que las restricciones a la exportación de crudo y la importación de materiales se levantarán tan pronto el acuerdo sea ratificado.

El fin de las sanciones podría llevar a grandes inversiones en yacimientos petrolíferos, tanto en nuevos campos como antiguos. Además, las exportaciones de gas y petróleo han sido frenadas por un consumo interno derrochador. La inversión en tecnología de ahorro energético y de energía nuclear liberaría más hidrocarburos para la exportación.

Sin las sanciones, el PIB de Irán podría pasar del actual estancamiento a un rápido crecimiento, mientras las oportunidades comerciales proliferan a medida que disminuyen los corruptores efectos de la violación de las sanciones. Este acuerdo podría generar un gran beneficio regional si el fin de la reputación de Estado paria del país da paso al de constructor de la paz en numerosos conflictos militares y políticos de la región. Sin embargo, los optimistas deben ser pacientes. El acuerdo debe superar las barreras internas en Estados Unidos e Irán. Siempre y cuando Barack Obama y Hasán Rouhaní, presidentes de ambos países, puedan atravesar el atrincheramiento de la oposición. El acuerdo podría fallar fácilmente, volviendo en 65 días a las sanciones previamente establecidas, si Irán es juzgada por haber roto las condiciones. Un acuerdo con casi 100 páginas de texto puede convertirse en una fuente de desconfianza endémica para todas las partes involucradas y convertir este paso gigante en otro paso en falso.

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