Editorial

Tsipras siente que se acaba el tiempo

El Gobierno griego pidió ayer al fondo de rescate europeo un nuevo programa de ayuda, el tercero desde 2010, para los tres próximos años. Pese a resistirse a tal operación en los seis primeros meses de Gobierno, Alexis Tsipras se ha convencido de que no tiene otra opción, porque la UE no soportará prórrogas sucesivas sin compromiso alguno. A la petición de ayuda, Grecia adjunta su propósito de hacer reformas hasta ahora impensables, como las de pensiones o el sistema tributario para lograr “un crecimiento a largo plazo y la sostenibilidad financiera del país”. Además, no hay ninguna referencia explícita a una reestructuración de la deuda helena, que está en el 170% del PIB, y que había sido también una de las demandas irrenunciables del tándem Tsipras-Varufakis. Como ayer comentó Mariano Rajoy, la música comienza a sonar mejor, y la letra la conoceremos hoy y mañana. Grecia trata de salvar su asfixiante situación financiera, pero ni siquiera la firma del acuerdo, si se logra el domingo, garantiza su cumplimiento. El itinerario heleno con la UE está lleno de desafíos, desconfianza y ruptura de compromisos; pero esta vez, como recordó ayer el líder liberal belga en el Parlamento a Tsipras, es obligado que sea diferente: “Si no quiere ser un accidente electoral, reforme su país de arriba abajo”.

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