Ferran Adrià, despide a su amigo y socio, durante tres décadas

“Juli Soler inventó el restaurante moderno”

Juli Soler
Juli Soler

Era a la primera persona a la que veía el cliente cuando llegaba, desde cualquier rincón del mundo, a elBulli. Allí estaba él siempre, con su porte espigado y elegante, y sobre todo con su sentido del humor. Ayer falleció Juli Soler (Terrassa, Barcelona, 1949), el alma de elBulli, el hombre que puso cierta cordura a toda la locura gastronómica desatada por Ferran Adrià, ese genio de la cocina del que fue socio y amigo durante más de tres décadas. Desde hacia cinco años sufría una enfermedad degenerativa que le tenía apartado de toda actividad profesional.

“Sin Juli elBulli no habría existido nunca. La gente lo quería, siempre transmitía ilusión, pasión y oficio. Veía siempre la empresa de otra manera, como una forma de entender la vida. Tenía mucho más protagonismo que yo”, señaló Ferran Adrià, en conversación telefónica con Cinco Días, desde San Sebastián, donde asistió hoy a la graduación de la primera promoción del Basque Culinary Center.

En 1981, Juli Soler se incorporó a elBulli como director, tres años más tarde entró Ferran Adrià. En 1990 ambos se asociaron y empezaron juntos el camino que les llevaría a lo más alto de la gastronomía mundial. “Juli inventó en los años noventa el concepto de servicio en sala, el restaurante moderno”. Era el gran maestro de ceremonias del restaurante más deseado del planeta. El legado continúa con sus hijos. Rita es la responsable de recursos humanos y operaciones, “la jefa”, en la fundación, dice Adrià, y Pancho se ocupa de temas tecnológicos.

Porque el BulliFoundation se concibió, dice Adrià, por y para Juli Soler.

En 2012, la familia anunció en un comunicado que la enfermedad le obligaba a dejar sus funciones al frente de la fundación, donde trabajaba desde que el restaurante cerró, el 30 de julio de 2011.

Juli Soler había empezado a trabajar en el sector de la hostelería junto a su padre y desde los 13 años estuvo vinculado al mundo de la restauración, aunque su pasión por el rock también le llevó después a dirigir algunas discotecas, así como varios negocios vinculados con la música.

Después empezó a dirigir El Bulli en colaboración con Adrià hasta el 31 de julio de 2011, cuando cerraron el restaurante y crearon El BulliFoundation, un centro de investigación de la cocina de vanguardia, de formación y promoción de la gastronomía.

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